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viernes, 20 de julio de 2012

10 días por Francia, 10 lecciones

Para mí, viajar es una forma de aprender. Aprendes sobre la gente, sobre lugares, costumbres, opiniones, formas de entender la vida... y Francia es un lugar recurrente; está cerca, es bonito, tiene gran variedad, se puede llegar en coche, en barco, en tren, en avión...
10 días en Francia dan para mucho, especialmente yendo en coche y sin un plan demasiado fijo ni cerrado. El plan inicial era llegar hasta el Mont Saint Michel y volver a casa, pero en el camino ver distintos sitios, no darnos "palizas kilométricas" y parar (o no) donde nos pidiera un poco el cuerpo.
La ruta de "ida" fue siguiendo, más o menos, la costa atlántica. Y la vuelta, en una línea más o menos recta desde la playa del desembarco (Arromanches) hasta el centro de los Pirineos.
Viajar con los ojos abiertos ayuda a aprender, a comparar y a valorar lo que tienen los demás (y de lo que deberíamos aprender) y lo contrario: lo que los demás quizá podrían aprender de nosotros.
1) ¡Viva el uso de la bicicleta!, especialmente con valor turístico: no contamina, no gasta gasolina, permite viajar con calma, haces deporte... y en Francia lo tendrás muy fácil. Hay un gran desarrollo del carril bici y rutas turísticas específicas y adaptadas para este transporte. Sobre todo, la isla de Ré está pensada casi especialmente para ellas. Espero volver allí con la bici y disfrutar de cada uno de sus rincones; merecen la pena.
Derivada de la anterior: la convivencia pacífica entre peatones, bicis y coches. En muchos sitios, los peatones y ciclistas van por el lateral de la carretera, pero no pegados a los coches, sino en un espacio lateral entre las casas o el bosque y la carretera como tal, pero separados por una línea de árboles. Les da sombra y tranquilidad circulando. Está muy bien pensando para todos. y cuando coinciden coches y bicis, lo avisan para que todos lo tengan en cuenta.
2) Guía recomendable para conducir? Nosotros compramos la plegable de Michelín con todo el país, pero aún no sé cómo están indicadas las autovía de pago y las que no... Ni por las marcas en el mapa, ni por los colores de las señales en la carretera. Sirve cuando pone "péage" y cuando no, pero una vez dentro, no sabrás cuándo acaba el tramo...
Cuando creí que lo había entendido, volví a decir "anda, pues no"... es una sorpresa, pero la red está mejor que la española, no es sólo radial.
3) Muchos espacios para hacer turismo con caravanas y roulotes. Hay muchos espacios pensados para desaguar o muchos lugares turísticos con aparcamientos específicos para ellas, en función de su movilidad frente a un coche.
4) No te plantees Francia en tienda de campaña. No hemos podido dormir en ella por la lluvia ocasional de todos los días. No nos vimos capaces a poner la tienda después de llover todos los días más o menos tiempo. En ese momento entiendes que esté tan pensado el país para hacer turismo con autocaravanas...
5) Convivencia pacífica de distintos entornos turísticos: la naturaleza abunda, especialmente los arbolados a ambos lados de la carretera. Y se combina la oferta cultural, la lúdica, la clásica, la moderna... hay para todos y en casi todos los pueblos hay oficina de turismo, lo que facilita parar casi en cualquier lugar, no sólo pueblos grandes o ciudades.
6) Curiosas competiciones de pueblos bellos o pueblos floridos hacen que todos los pueblos estén muy adornados con flores, muy coloridos, más acogedores para los turistas. Distintas señales de pueblo florido y el dibujo de entre 1 y 4 flores te anuncia la cantidad de flores y estilos y colores que vas a encontrar. Es bonito, diferente... y las señales de "uno de los pueblos más bellos de Francia" también ayuda a parar en algunos que no estaban en el plan inicial y que luego sorprenden por su belleza.
7) Oficinas de Turismo: en muchos lugares, el plano del pueblo o la ciudad cuesta 20 céntimos. No estoy en contra, porque así cada grupo coge uno (en lugar de uno por cabeza) y les sacas rendimiento. En la mayoría de los hoteles de baja categoría no lo tienen (o no lo dan), pero tampoco es algo que te arruine y te suelen indicar casi siempre en la misma oficina qué ver y cómo visitarlo. ¿Por qué digo "casi siempre"? Porque en Sarlat te cobran por el mapa (de acuerdo), pero también te quieren cobrar por la información de qué edificios son visitables o merecen la pena... esto ya me pareció excesivo.
8) En toooodos los sitios cobran por aparcar en el centro. Lo puedo entender en ciudades o pueblos grandes, pero en determinadas poblaciones me sorprende que también te cobren por aparcar en el centro... Eso sí, mira bien la hora: en la mayoría de ellos el pago es hasta las 19:00 y te lo van a cobrar por horas. Si son las 18:55 date una vuelta o para a incordiar antes de llegar al pueblo. Si no, te cobrarán por 5 o 2 minutos tooooda una hora de aparcamiento. Tremendo.
9) Comer es otra aventura: en general, los precios están más caros que en España a la hora de un menú (allí es un entrante, plato principal y postre... el café y la bebida se apagan fuera de eso). Pero puedes encontrar menús de gallette (crêpe salada de de trigo negro -apto para celiacos) más una crêpe dulce por precios similares o inferiores. Este menú sí suele incluir la bebida y perece la pena. Cada día lo comes con unos ingredientes, y listo.
10) Los precios de la gasolina sí están en libre competencia: desde 1,45 hasta 1,82 el litro de S/P 95. Eso sí es competencia, por lo que deberás fijarte en los carteles de los precios cuando estés cerca y decidir. Cuidado porque no siempre están en el mismo orden de arriba a abajo y los dos tonos de verde no siempre son iguales para SP95 y SP98 por lo que: agudeza visual del copiloto para leerlo con antelación y tomar rápido una decisión. En general son más baratas las de centros comerciales (Carrefour y Super-U entre ellas) y las más caras, una verde que se llama Erat (o algo similar) y otra que tiene un símbolo de Euro sobre fondo azul... Hay una web francesa donde puedes poner tu ruta y te indica las gasolineras más baratas que encontrarás (Gasolina en Francia) o en un departamento... pero debes conocer bien el mapa de Francia o los códigos numéricos.
Y esta fue nuestra ruta...

martes, 10 de abril de 2012

Viajando a Egipto

Para aprovechar las vacaciones de Semana Santa y desconectar del día a día hemos decidido ir a Egipto. Un viaje combinado de 4 días de crucero y 2 de estancia en la ciudad de El Cairo, porque aunque te digan "de sábado a sábado", pues pierdes el primero y el último en volar.
Primer problema: desde la pasada revuelta, sólo viajan a aeropuertos egipcios la compañía propia EgiptAir. Desde Madrid y Barcelona, un vuelo diario. Nadie más y ninguna oferta charter o extraordinaria en periodo vacacional.
* Vuelo de ida: sale de España a más de las 3 de la tarde, se llega a El Cairo sobre las 7:30 o las 8 de la tarde, que allí, es hora de cenar y poco más, o de coger otro vuelo a Luxor o Aswan (según la dirección del crucero). En este caso se llega más o menos a media noche, traslado, y empezar al día siguiente el turismo de verdad con madrugón.
* Vuelo de vuelta: para llegar a España, sale a las 9:30 de la mañana, así es que no hagas planes para ese día...
El crucero: Es una pena ir con el tiempo medido, pero las visitas merecen la pena. Además, tal y como está el panorama, no hay mucho público, la temperatura es alta, pero no insufrible (aún, habrá que ver el mercurio en agosto).
Sin embargo, es una maravilla parar en cuatro sitios y no tener que hacer y deshacer maletas cada noche. Además, en lugar de hacer los desplazamientos el autobús, durante el trayecto se aprovecha para comer, para darse un bañito en la piscina de cubierta, para dormir la siesta (y recuperarse del madrugón y prepararse a la salida de la tarde)...
Los restos: no me atrevo a llamarlo "ruinas", porque se conservan en muy buenas condiciones, pensando que a penas se han hecho obras de restauración (sí de mantenimiento o consolidación). Es espectacular ver todo aquello: el tamaño de las piedras, la calidad de lo construido, los relieves y las pinturas (la pena son los graffitis actuales y pasados), lo detallado de muchos de los jeroglíficos, la sabiduría que revelan todos ellos...
Es una pena que en muchos sitios no dejen ni tan siquiera meter las cámaras (Valle de los Reyes o Museo de Antigüedades), pero viendo lo incívica que es la gente (en Abu Simbel no se puede fotografiar dentro, pero siempre hay algún "listillo" que intenta saltárselo), no me extraña... y nos lo hemos ganado a pulso.
El Cairo: La ciudad responde a la definición de "caótica", seguro que sería posible ponerlo como sinónimo en el diccionario. No hay semáforos, no hay pasos de cebra, no hay casi señales de tráfico (algunas informativas)... pero con lo que tienen, se gestionan a claxonazo limpio. Y la gente cruza por donde quiere y de manera continua... pero no van corriendo, ni se les ve precipitados. Se nota su "normalidad" entre los coches, cruzan caminando mientras miran a los coches (tan suicidas no son), hablan por teléfono, fuman... Y tanto tráfico caótico genera algunos problemas, entre lo que destaca la contaminación. Subir a las plantas superiores de los hoteles hace que se vea el efecto "boina" sobre los edificios y que no se vea más allá de unos cientos de metros (ya no hablamos de las pirámides, que sólo se adivinan en raros momentos).
La seguridad: No puedo decir que haya tenido miedo, ni que lo haya pasado mal ni que haya temido por mi integridad. Sí puedo decir que se nota la tensión calmada por todos lados: gente de paisano que se nota que son policías (no turistas ni ciudadanos paseantes), policía armada y con chaleco en el barrio copto de El Cairo, la visita a Abu Simbel se hace en convoy escoltado por la policía, arcos de seguridad hasta en los hoteles y centros comerciales, y hasta por tres veces en el aeropuerto antes de subir a un avión (aunque luego te den cubiertos metálicos para comer)...
Equipaje: ropa de verano que sea de algodón y de colores no muy oscuros, para no atraer demasiado el calor. Ropa amplia y, en el caso de las chicas, con mangas, sin escotes y faldas o pantalones por debajo de la rodilla (los desmontables son los ideales, 2x1). Para entrar a las mezquitas, largo; pero para pasear tampoco recomiendo lo demasiado corto, puesto que siempre te sentirás observada, los niños se meterán contigo, los adultos que estén con ellos les jalearán... no es cómodo ver cómo se meten con la gente.
Leerás por internet que por las noches refresca y que lleves algo de ropa de abrigo. Yo casi la recomendaría para los locales cerrados, porque tienen el don de poner los aires acondicionados a15º, lo que hace que frente a los más de 35 del exterior, te parezca entrar en una pingüinera... pero por la calle se nota que hay menos temperatura, pero no frío. Quizá haya otros momentos en que haga menos temperatura, pero desde Semana Santa hasta octubre, lo dudo.
* ¿Otras cosas que meter en la maleta? Pues aquí hay para todos los gustos; comento lo que leí, lo que llevé y lo que opino:
- Cámara de fotos (esto está claro), con cargador de la batería, tarjetas de memoria y todos los accesorios.
- Si tienes prismáticos, no te arrepentirás de llevarlos. Útiles para los detalles y maravillosos para apreciar las rectas de construcción entre, por ejemplo, el Templo de Hatshetsup y el de Karnak o éste con el de la antigua Tebas.
- Algo para comer entre horas (desde que desayunas a las 6 de la mañana hasta la comida, a mí se me hacía largo...). Por allí venden agua (y otras bebidas) y luego papiros, escarabajos... pero a nadie se le ha ocurrido vender galletas o barritas o chocolatillos. Es raro encontrarlos, pero los hay.
- Una linterna pequeña. En el Valle de los Reyes, los que están en las entradas te "dejaran" las suyas, a cambio de una propina cuando la devuelvas. Además, para otros casos te será muy útil, porque ya no las verás más.
- Gafas de sol, estas son básicas, como la gorra (preferible con sahariana) o sombrero de ala ancha, o pañuelo para la cabeza, o algo similar para no desfallecer.
- Euros sueltos: todo el mundo te venderá todo por un euro, desde 2 botellas pequeñas de agua (allí son de 60 cl) hasta ofertas de pulseras, collares, papiros... que dependerán de tu arte en el regateo. Aunque luego ellos también te ofrecen cambiar sus monedas por tus billetes de euro, porque en los bancos cambian los billetes (el cambio será exacto, 10:10 o 20:20, pero cuidado con los que cuelan alguna moneda que no es)
- Crema protectora alta, especialmente para las Pirámides de Giza porque allí no hay ni media sobra (en el resto de sitios sí). El sol cae a plomo desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, y a veces hasta el calor abrasa.
- Un abanico... aunque hará que los vendedores sepan que eres español/a y te persigan hablando en castellano por todos lados (también lo harán si no llevas abanico, tienen un radar infalible)
- Si vas a moverte por El Cairo, una manga larga (fina) y un pañuelo para la cabeza si eres mujer... para las mezquitas. También lo podrás utilizar para los lugares con el aire acondicionado demasiado alto y si aprovechas y lo llevas en una bolsita, cuando entres a la mezquita guardas ahí tus zapatos y no tendrás que darle propina al que los cuida en la puerta...
- Calzado cómodo para caminar sobre arena del desierto (se hunde como la de la playa), sobre asfalto, sobre piedras...
- Botiquín: gasas y esparadrapo de papel para rozaduras (de zapato, de entrepiernas, por si te haces alguna heridita y no quieres que se llene de tierra...), medicamentos básicos: paracetamol, ibuprofeno (estos "por si acaso"), algún protector estomacal (para las comidas de las que no te fíes), algún antidiarreico (en todos los grupos algunos caen tarde o temprano). Y lo que tengas que tomar en tu vida cotidiana.
- Caramelitos o chicles. Harán que no respires tanto por la boca, que no se te seque y no tengas la boca tan seca. Y si son fresquitos (de hierbabuena o así), te ayudarán a llevar un poco mejor el calor.
- El pasaporte en los dientes y luego guardado en una faltriquera o bolsillo interno, por si acaso (yo no me he sentido insegura a este respecto, pero no está de más con los pasaportes).
Y lo que no debe faltar: ganas de conocer otra cultura muy distinta, ganas de empaparse de la cultura y la sabiduría egipcia (sobre todo, la antigua), muuucha paciencia (para soportar a los miles de vendedores que te perseguirán por todas las esquinas, plazas, monumentos...)
Conclusiones: tenía mis dudas antes de ir, por todo lo que se leía en internet y lo que aparecía en las noticias. Sin embargo, no me arrepiento de haber ido, porque me lo he pasado genial, ha sido una experiencia increíble, se ve que las cosas no son una balsa de aceite, pero se puede ir sin ningún problema. Con algo de precaución y sin pasarse de valiente, no hay ningún problema. Y el país lo merece, y mucho.

domingo, 30 de octubre de 2011

De castillos por Segovia (parte)

Un día festivo en Madrid da para mucho. La ventaja de estar en el centro geográfico (aprox.) es que se puede ir en todas las direcciones.
Una bonita excursión es hacer una ruta de castillos por la zona norte de Segovia: castillos de Coca y Cuéllar, y quien quiera más (por ejemplo, para pasar el fin de semana completo por la znoa, puede añadir Santa María de Nieva y Turégano. En algunos libros las refieren com "la ruta de las grandes atalayas segovianas".
El castillo de Coca (de la Edad Media, ciertas restauraciones posteriores y en parte usado actualmente como centro educativo de capataces forestales) es imponente, creado en una hondonada del terreno, con un foso alrededor (nunca llenado de agua) y con unas torres altamente defensivas y decoradas. A pesar de que el sol y el paso del tiempo han hecho que se perdieran gran parte de sus encantos decorativos, algún resto queda y deja ver que debió ser impresionante.
La visita turística es muy interesante y está bine explicada, pasando por distintas zonas, haciendo un recorrido único que incluyse salas militares, lo alto de una torre (con vistas inigualables de la zona) y la zona que roda el castillo se puede vistar de forma libre.
Por su parte, Cuéllar tiene varios encantos: el castillo (de origen medieval y restauraciones posteriores; ahora parte está convertido en IES) tiene una vista externa imponente y con una muralla adosada que es visitable en parte. Muy restaurada (quizá demasiado), pero que es curiosa de ver. Al pasear por el pueblo, se ven más trozos de muralla, pero no son visitables por ser parte de viviendas y patios particulares (esto es una pena, pero en la historia no siempre ha habido el mismo concepto de Bien de interés Histórico-Artístico).
El castillo se puede visitar en una ruta guiada corta (unos 30 min) o en una más larga y teatralizada (2 horas). Esta segunda opción incluye una primera parte en la iglesia cercana que es centro de estudio del arte mudéjar. Y luego continúa por el castillo: distintas estancias explicadas y con pequeñas dramatizaciones que siguen un hilo discursivo (en este castillo fue el primer lugar de España donde se puso en marcha esta curiosa iniciativa).
Al estar en pleno Segovia, comer es una actividad más dentro de las visitas culturales: diversos menús con asados, opciones de lechal, cochinillo... que hacen que el día merezca más la pena y que invitan a repetir por la zona sin ingún problema.
Una idea es salir de Madrid temprano, llegar a Coca a las 11:00 (cuando abren el castillo), tras la visita dar una vuelta por el pueblo, ir a Cuéllar, reservar una visita para la tarde, pasear por esta localidad, comer y visitar el castillo en la modalidad elegida para cenar en Turégano y volver a Madrid o volver directamente y dejar Turégano para otro día, con otra ruta y otra comida al horno...

domingo, 28 de agosto de 2011

Consejos (generales) turísticos

Antes de empezar un viaje (cualquiera que tenga un objetivo meramente turístico y/o lúdico) creo que hay que tener en cuenta unas cuantas cosas y preparar un material mínimo. La idea de esta entrada me la da la experiencia y mi mala cabeza, ya que siempre (por unas cosas u otras) algo me olvido. Quizá pondiéndolo aquí pueda repasarlo antes de mi próximo viaje y ayude a alguien a que no le suceda lo mismo.
* Una vez elegido el destino, sabiendo la duración y el lugar de alojamiento:
- Hacerse con algunas guías turísticas de la zona para saber qué hay que ver qué recomendaciones se dan sobre los trámites previos (necesidad de pasaporte y tiempo de validez, vacunas, cambio de moneda, alguna información o sorpresa desagradable para prevenir...)
- Visitar páginas web con consejos de otra gente que haya ido y opiniones sobre qué visitar, lo que merece la pena y lo que no, si hay tarjetas turísticas de transporte y/o visitas (recomiendo Tripadvisor o Los Viajeros)
- Sacarse la tarjeta de asistencia sanitaria para viajes en el extranjero (un esguince o que te siente mal una comida nueva no tiene por qué amargarte el viaje no el bolsillo)
- Si se puede obtener alguna tarjeta de descuentos, es el momento (por ejemplo, algunos colectivos profesionales como profesores o periodistas)
* Lista de visitas, como las comentadas: También con las guías turísticas y las webs. Apuntar en nombre, la dirección (o por dónde queda) y el precio de la entrada (o su gratuidad, mucho mejor). Se puede hacer simultáneamente, organizando un Bloc de notas o un documento Word con toda la info para luego clasificarla y llevarla al viaje (o desecharla). En esta lista, es mejor llevar sitios de más, ya que esto permitirá saber sitios de camino, alternativas por si algo está cerrado o si sobra algo de tiempo (sobre todo el primer día o el último).
Ojo, hablo de lista de visitas y no de planificación de actividades por días porque ello lleva a estrenarse si se ve algo de menos, si surge algún plan sobre la marcha o si algo varía la idea prevista (el tiempo, un cierre ocasional, una oferta concreta o tener un día más tranquilo por el motivo que sea). Pero quien quiera hacer un plan más concreto, es libre (a mí me estresa y prefiero alejar esa sensación de mis vacaciones).
* Qué meter en la maleta...
Antes de nada: si se va en avión, mejor llevar una maleta de tamaño "equipaje de mano". Eso evitará quedarnos en blanco si no llega a su destino con nosotros. Asegurarse bien de las medidas máximas permitidas por la/las compañías que se vayan a usar y el peso máximo permitido... y atenerse a ello.
También dependerá de si podemos llevar más de una (una facturada y otra de mano, en cuyo caso se llevará un mínimo de cada cosa en la de mano y los "complementos" en la otra) o si se va en coche, lo que facilita mucho las cosas (pero no se debe caer en el "total, como tengo sitio..."
Ropa: llevar siempre una adecuada a la temporada (recordando que si se cambia de hemisferio, cambia  la estación) con algunos "por-si-acaso": siempre una camiseta de manga corta o tirantes (si es invierno, siempre se podrá usar si hace calor o como camiseta interior si hace demasiado frío), un chubasquero (he visto llover en agosto en Mallorca, pero puerde servir en verano para tumbarse en un cesped a contemplar...), y un calzado de repuesto (se mojan o se rompen en el peor momento, preguntar a Murphy). Y algo para los pies en el hotel/hostal/albergue o lo que sea. En la mayoría de países los suelos serán de moqueta y es poco recomendable pisarlos directamente. Hay soluciones que ocupan muy poco espacio y previenen muchas cosas.

Y de la de temporada, intentar elegir ropa que combine con facilidad entre sí. "Un modelito para cada día" complica el espacio de la maleta. Un vaquero, un pantalón (o falda) negra o beige combinan con muchos colores. Y camisetas (o camisas, o jerseys) variadas, pero sin perder la cabeza con el surtido.
Pijama: el que menos ocupe, en casi todos los sitios se puede pedir una manta más o algo de abrigo. Y en verano, no hay problema.
Calzado: elegir siempre uno cómodo (deportivas, zapato cerrado...). Lo importante es que sea de suela suave (unas plantillitas de gel hacen maravillas) y con algún tipo de cierre que permita soltarlo si se nos hinchan los pies a lo largo del día o de la semana.
Un consejo previsor: que la malete no vaya a tope, porque siempre volvemos con algo más: una camiseta, algunos imanes, unos regalitos, etc. que ocuparán espacio y es preferible dejarles un hueco.
* Otras cosas:
- Mini botiquín: paracetamol, ibuprofeno, tiritas, esparadrapo, pañuelos de papel, una venda (aunque sea pequeña) y algo para picaduras (los bichos siempre pican a los extraños).
- Cámara de fotos (y sus complementos: tarjeta de memoria o carrete, pilas, batería de repuesto, cargador...)
- Prismáticos (casi siempre hay algún sitio con vistas interesantes)
- Una mochila pequeña (vacía, dentro de la maleta) para meter las cosas del día a día en las visitas (agua, cámara de fotos, chubasquero, prismáticos, algo de comer en un ataque de gusa -galletas, frutos secos, barritas...- y por si a la vuelta tenemos más cosas que espacio y hay que usarla como equipaje de mano (aunque haya que facturar la otra)
- Información (sea un libro -o varios- de los que se venden en cualquier librería) o la que se haya elaborado como remix de varios libros, webs, blogs, consejos de amigos... que hemos comentado antes. Los datos del viaje (vuelos, trenes, hoteles, restaurantes, autobuses...., pasaporte, horarios de utilidad que se hayan podido recopilar)
- Un cuaderno y un boli. Siempre nos podemos aburrir y recurrir a empezar un cuaderno de viajes o para dejar una nota a alguien en algún lugar.
- Un libro. Esto es optativo, pero ahora con los digitales (que abultan poco y tienen gran capacidad), un retraso de varias horas en un vuelo se nos puede hacer mucho más ameno
- Una minilinterna (no ocupa nada y siempre puede ser de utilidad en varios casos: un hotel sin luz, encontrar algo en la maleta al fondo del maletero...)
- Algunos caramelos (alguno de café) y/o chicles (para un bajón de azúcar, para un mal sabor de boca, para el mareo...)

* Evitar siempre:
- Estrenar calzado: puede hacerte daño, roces, ampollas.... y las vacaciones no son el momento, por muy cómodos que parezcan (sobre todo si es calzado de montaña)
- Una ropa única (como se moje, se rompa o se manche, te fastidiará el viaje).
- Llevar demasiadas cosas de más. Pesarán y ocuparán espacio necesario (aunque sea para los recuerdos)

Esta entrada se irá actualizando con nuevos descubrimientos, recuerdos, colaboraciones de quien quiera o experiencias que deparen los viajes...

miércoles, 24 de agosto de 2011

Viajando a Roma

De nuevo, lo mejor para ir a una ciudad de visita turística es hacer un buen listado de lo que se quiere ver, un listado que será producto de la documentación (deformación profesional) en biblioteca,s revistas, internet, documentales de la tele... cualquier cosa vale para una buena idea, o al menos curiosa o diferente.
En Roma es casi imposible no ver "piedras", ya que es uno de los mayores atractivos de la ciudad, así es que serán las primeras que pondremos en nuestra lista:
- El Coliseo
- El Foro Romano (queda justo frente al Coliseo)
- Mercado y Foro de Trajano (al otro lado del Foro)
- Antiguo circo romano (se puede ver de paseo, sin entrada ni colas)
- Termas de Caracalla (si se va pocos días, puede ser prescindible)
Pero fuera de esto, hay mucho más allá y también muy interesante, como por ejemplo:
- Un paseo por el Trastévere (al oeste del centro de Roma, al otro lado del río): iglesias, calles, parque de Gianicolo (con parada en la fuente de Vía Garibaldi, detrás del Instituto Español)...
- La Ciudad del Vaticano: Basílica de San Pedro, la Plaza, Museos Vaticanos (sólo por la Capilla Sixtina y el paseo hasta ella y de salida ya merecen la pena el pago de la entrada... pero hay mucho más)
- Fuentes: Plaza Navona, Fontana di Trevi, Plaza del Popolo...
- Otros sitios curiosos e interesantes: Castillo San Angelo (cerca del Vaticano, se puede aprovechar la visita), Panteón de Agripa (impresionante y gratuito), Villa Borguese (los jardines y el Museo), escalinata de la Plaza de España, Plaza Venecia y Monumento a Victor Manuel II
- Las iglesias son gratuitas de entrada y merecen la pena muchas de ellas, por el arte que incluyen y las diferencias y tipos arquitectónicos que presentan: Santa María la Mayor, Santa María del Angel (antiguas termas de Domiciano), San Pietro in Vincoli (el Moisés de Miguel Ángel está aquí, es impresionante que cueste tanto encontrarla)...
Si te gustan las "piedras" y vas con algunos días extra, más allá de un fin de semana o un puente corto, quizá te pueda interesar completar este viaje con el antiguo puerto de Ostia Antica (se llegan en tren de cercanías y merecen la pena) o Pompeya, pero en este caso hay que viajar en tren a Nápoles y de ahí un cercanías a las ruinas de Pompeya e, incluso, las de Erculano y el Vesubio... eso ya va en gustos y según el tiempo que se tenga.
Para una visita a Roma recomiendo coger en Roma Pass y plantearse bien las visitas: este pase incluye un montón de ruinas y museos (con precios diferentes), y todos los transportes de bus y metro. El inconveniente es el límite temporal: tres días de calendario (no 72 horas desde que se activa). Por lo que si se va más tiempo, se pueden concentrar todas las visitas culturales "de pago" en tres días y dejar las demás para el resto de días. En este caso, también hay que consultar los días que cierran los museos y ruinas, por lo general el lunes. Aunque parezca que lo critico, no es así, pero hay que saberlo y tenerlo en cuenta para no sorprenderse allí.
En el otro lado de la balanza, el precio se amortiza con la entrada al Coliseo y el Foro Romano (que, además, no harás las cosas de espera porque el Roma Pass tiene una cola propia muchísimo más corta) y a poco que visites alguna cosa más (el Mercado de Trajano, Castel San Angelo, Puerto de Ostia Antica....) y utilices algún medio de transporte (como para volver al alojamiento después de una larga caminata hasta la otra punta de la ciudad), estará más que recompensado por su coste.