En esta ocasión es la primera vez que me planteo la evaluación de la competencia digital de mis alumnos. Hasta ahora sólo me había planteado la inclusión de actividades con tecnología, la inclusión de la competencia digita en el diseño de mi asignatura (tanto por mi parte como en el trabajo con los alumnos), pero nunca me había planteado evaluar eso de forma independiente al resto de elementos.
Con este curso de INTEF me he dado cuenta de que si en la programación se habla de enseñar e incorporar la competencia digital en el aula, hay que evaluarla con un indicador diferente dentro de la misma materia.
La rúbrica de evaluación para mi trabajo propuesto (la definición de la literatura y primeros conceptos), sería algo así, aunque es susceptible de modificaciones y revisiones por parte propia y de los que quieras hacer sus aportaciones:
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jueves, 2 de junio de 2016
miércoles, 25 de mayo de 2016
Los ordenadores no comen, tampoco a los profes
Uno de los grandes retos a los que se enfrentan los profesores en el aula, sobre todo aquellos que soplan más velas en su cumpleaños, es el miedo a las nuevas tecnologías. Quizá porque en sus tiempos, el profesor era un ser que todo lo sabía y todo lo podía. Esta filosofía y punto de partido choca con el mundo de las nuevas tecnologías, donde los más jóvenes pueden darnos mil vueltas en conocimientos y en versatilidad o en espíritu resolutivo.
Creo que una de las premisas en todo esto es: "soy humano, no soy perfecto y las tecnologías pueden fallar". Entrando en un aula con esta actitud, un fallo en el ordenador, una desconexión de la red, que se vaya la luz o que salte una ventana de alerta no debería alterarnos. Hay que tener un plan B (volver a la clase analógica, preguntar a algún chico si se le ocurre algo, dejarles con una tarea en grupo sobre el libro y buscar a un compañero que lo resuelva...) y seguir con la clase.
Para esto, creo que es importante que los profesores tengamos acceso a distintos procesos formativos sobre distintos temas, y también sobre informática, nuevas tecnologías, programas y aplicaciones para nuestras asignaturas, etc. Entre estos pueden estar los cursos de INTEF, los de los CRIF (cada vez más escasos)
Creo que una de las premisas en todo esto es: "soy humano, no soy perfecto y las tecnologías pueden fallar". Entrando en un aula con esta actitud, un fallo en el ordenador, una desconexión de la red, que se vaya la luz o que salte una ventana de alerta no debería alterarnos. Hay que tener un plan B (volver a la clase analógica, preguntar a algún chico si se le ocurre algo, dejarles con una tarea en grupo sobre el libro y buscar a un compañero que lo resuelva...) y seguir con la clase.
Para esto, creo que es importante que los profesores tengamos acceso a distintos procesos formativos sobre distintos temas, y también sobre informática, nuevas tecnologías, programas y aplicaciones para nuestras asignaturas, etc. Entre estos pueden estar los cursos de INTEF, los de los CRIF (cada vez más escasos)
lunes, 16 de mayo de 2016
Infografías tecnológicas sobre educación
Una imagen con información conforma una infografía. A veces las infografías ayudan a resumir o acompañar la información escrita.
Dentro de la competencia digital en educación, estas son mis infografías "favoritas":
1) Opciones para incorporar las nuevas tecnologías en la clase. Uso 3/5, no está mal...
http://www.aulaplaneta.com/wp-content/uploads/2014/10/INFOGRAF%C3%8DA_5-propuestas-tecnol%C3%B3gicas.png
2) Las Redes Sociales pueden ser de gran utilidad en educación:
3) Cuando explico en Ciudadanía lo que es un servidor, para que sirve y cómo accedemos a la información, esta es mi mejor explicación gráfica:
4) Y si hablamos de educación y somos educadores, estos son los principales usos que le podemos dar a las TIC en nuestro día a día laboral:
https://gamificationelearning.files.wordpress.com/2014/07/tic-en-el-aula-lasorganizadas-blogspot-com.jpg
5) Y termino con algo mucho más general: la conclusión de por qué me ha interesado este curso. Creo que formar a pequeños tiene un sentido y es que ellos serán el futuro: quienes trabajen en las empresas del futuro, quienes nos gobiernen en el futuro y quienes paguen nuestras pensiones. Por ello, en algún momento me imagino el futuro así:
http://la-formation-en-continu.errefom.fr/sites/default/files/lfc_sites_actualites_images/TABLETTE-NUMERIQUE-BD_6.jpg
Espero que compartáis la visión del mundo que estas imágenes transmiten.
Dentro de la competencia digital en educación, estas son mis infografías "favoritas":
1) Opciones para incorporar las nuevas tecnologías en la clase. Uso 3/5, no está mal...
http://www.aulaplaneta.com/wp-content/uploads/2014/10/INFOGRAF%C3%8DA_5-propuestas-tecnol%C3%B3gicas.png
2) Las Redes Sociales pueden ser de gran utilidad en educación:
3) Cuando explico en Ciudadanía lo que es un servidor, para que sirve y cómo accedemos a la información, esta es mi mejor explicación gráfica:
4) Y si hablamos de educación y somos educadores, estos son los principales usos que le podemos dar a las TIC en nuestro día a día laboral:
https://gamificationelearning.files.wordpress.com/2014/07/tic-en-el-aula-lasorganizadas-blogspot-com.jpg
5) Y termino con algo mucho más general: la conclusión de por qué me ha interesado este curso. Creo que formar a pequeños tiene un sentido y es que ellos serán el futuro: quienes trabajen en las empresas del futuro, quienes nos gobiernen en el futuro y quienes paguen nuestras pensiones. Por ello, en algún momento me imagino el futuro así:
http://la-formation-en-continu.errefom.fr/sites/default/files/lfc_sites_actualites_images/TABLETTE-NUMERIQUE-BD_6.jpg
Espero que compartáis la visión del mundo que estas imágenes transmiten.
domingo, 22 de enero de 2012
¿Hasta dónde llegaría un profesor?
Cuando las cosas han ido bien, a los profesores no les ha ido igual de bien que al país... Los sueldos nunca han subido al nivel del IPC (del que nos cuentan, no del real); ha habido distints congelaciones alegando diferentes motivos (reales o no, más o menos creíbles - sobre todo comparándolo con el momento actual), todo lo han justificado con "tienen demasiadas vacaciones", etc.
Sin embargo, nadie se ha planteado otros factores comparativos: en educación no se suelen hacer regalos profesionales (como en otras profesiones: médicos, periodistas, informáticos, departamentos de compras de la empresa que sea...); en educación no cabe la opción de vacaciones pagadas o congresos como "invitado" en un país extranjero...
Ahora, que ha llegado la crisis "de verdad" vemos unos primeros aspectos curiosos y cómo reaccionas distintas partes de la sociedad:
- Colegios donde dejan de suministrar papel higiénico y la solución parece fácil: que cada cual se lleve su papel higiénico o alternativa. "arrimar el hombro entre todos".
- Colegios donde se deja de poner la calefacción (o se limita su horario de uso), la gente va más abrigada cuando ya lo sabe, incluso, acude con mantas (aunque hayamos visto cómo el alumno que fotografió esta situación y la subió a una red social fue sancionado desde el centro).
- Colegios donde se limita, controla o pone pegas a la adquisición y/o uso de material: fotocopias, hojas de exámenes, libros complementarios, diccionarios, cartulinas, rotuladores o lápices de colores, pegamento, tijeras...
- Hay centros donde la compra de nuevos materiales, por descontado, ha quedado reducida a cero. Lo puedo entender, que se haga lo que se pueda con lo que ya hay.
Sin embargo, empezamos a ver que en algunos centros de levante empieza a haber problemas con el pago de las facturas de la luz. Esto lleva a plantear determinadas dudas con difícil resolución aparente:
- Si se corta la luz de un centro educativo, pensando en los horarios ordinarios (diurnos), no parece que pueda afectar mucho. Pero la luz no afecta sólo a las clases, sino también a pasillos sin luz directa, escaleras sin ventanas, sótanos donde pueden ubicarse laboratorios, cafeterías, gimnasios, aseos... También afecta a clases con mala ilumniación en determinadas zonas, iluminación artificial para compensar reflejos en la pizarra (con la consiguiente persina bajada, o no), iluminación artificial complementaria para determinadas asignaturas: plástica, física, un día oscuro (muy nublado, una tormenta fuerte)... Todo esto pensando desde la enseñanza de nuestra época.
Pero pensemos en lo que piensa la educación moderna: se están implantando las nuevas tecnologías: presentaciones de diapositivas (con necesidad de un ordenador), clases de informática, tecnología de la información (con un ordenador de forma más o menos directa), presentación con transparencias, uso de la pizarra digital (en algunos centros ya han desaparecido las pizarras de tiza o rotulador), explicación en el aula de audiovisuales (vídeo, DVD, conexión a internet), alguna actividad en el salón de actos (normalmente sitios poco iluminados o sin ilumniación natural)... todo esto, que cada vez más es una exigencia de los planes de estudio y de las programaciones, presenta una dificultad visible si las empresas competentes decidieran cortar la luz a ese centro educativo.
¿Estamos preparados para volver a la educación de pizarra, voz e iluminación con velas? ¿Cómo justificaremos este cambio? ¿Cómo podrá un profesor sometido a esta presión externa competir por la atención de los alumnos que tienen los estímulos de las nuevas tecnologías en casa?
Ante todo, pensemos que la educación que demos a los alumnos de hoy será el cultivo de la sociedad del mañana: los que nos gobernarán y los que pagarán nuestras pensiones (si no cambian demasiado las cosas).
Sin embargo, nadie se ha planteado otros factores comparativos: en educación no se suelen hacer regalos profesionales (como en otras profesiones: médicos, periodistas, informáticos, departamentos de compras de la empresa que sea...); en educación no cabe la opción de vacaciones pagadas o congresos como "invitado" en un país extranjero...
Ahora, que ha llegado la crisis "de verdad" vemos unos primeros aspectos curiosos y cómo reaccionas distintas partes de la sociedad:
- Colegios donde dejan de suministrar papel higiénico y la solución parece fácil: que cada cual se lleve su papel higiénico o alternativa. "arrimar el hombro entre todos".
- Colegios donde se deja de poner la calefacción (o se limita su horario de uso), la gente va más abrigada cuando ya lo sabe, incluso, acude con mantas (aunque hayamos visto cómo el alumno que fotografió esta situación y la subió a una red social fue sancionado desde el centro).
- Colegios donde se limita, controla o pone pegas a la adquisición y/o uso de material: fotocopias, hojas de exámenes, libros complementarios, diccionarios, cartulinas, rotuladores o lápices de colores, pegamento, tijeras...
- Hay centros donde la compra de nuevos materiales, por descontado, ha quedado reducida a cero. Lo puedo entender, que se haga lo que se pueda con lo que ya hay.
Sin embargo, empezamos a ver que en algunos centros de levante empieza a haber problemas con el pago de las facturas de la luz. Esto lleva a plantear determinadas dudas con difícil resolución aparente:
- Si se corta la luz de un centro educativo, pensando en los horarios ordinarios (diurnos), no parece que pueda afectar mucho. Pero la luz no afecta sólo a las clases, sino también a pasillos sin luz directa, escaleras sin ventanas, sótanos donde pueden ubicarse laboratorios, cafeterías, gimnasios, aseos... También afecta a clases con mala ilumniación en determinadas zonas, iluminación artificial para compensar reflejos en la pizarra (con la consiguiente persina bajada, o no), iluminación artificial complementaria para determinadas asignaturas: plástica, física, un día oscuro (muy nublado, una tormenta fuerte)... Todo esto pensando desde la enseñanza de nuestra época.
Pero pensemos en lo que piensa la educación moderna: se están implantando las nuevas tecnologías: presentaciones de diapositivas (con necesidad de un ordenador), clases de informática, tecnología de la información (con un ordenador de forma más o menos directa), presentación con transparencias, uso de la pizarra digital (en algunos centros ya han desaparecido las pizarras de tiza o rotulador), explicación en el aula de audiovisuales (vídeo, DVD, conexión a internet), alguna actividad en el salón de actos (normalmente sitios poco iluminados o sin ilumniación natural)... todo esto, que cada vez más es una exigencia de los planes de estudio y de las programaciones, presenta una dificultad visible si las empresas competentes decidieran cortar la luz a ese centro educativo.
¿Estamos preparados para volver a la educación de pizarra, voz e iluminación con velas? ¿Cómo justificaremos este cambio? ¿Cómo podrá un profesor sometido a esta presión externa competir por la atención de los alumnos que tienen los estímulos de las nuevas tecnologías en casa?
Ante todo, pensemos que la educación que demos a los alumnos de hoy será el cultivo de la sociedad del mañana: los que nos gobernarán y los que pagarán nuestras pensiones (si no cambian demasiado las cosas).
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