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viernes, 20 de julio de 2012

10 días por Francia, 10 lecciones

Para mí, viajar es una forma de aprender. Aprendes sobre la gente, sobre lugares, costumbres, opiniones, formas de entender la vida... y Francia es un lugar recurrente; está cerca, es bonito, tiene gran variedad, se puede llegar en coche, en barco, en tren, en avión...
10 días en Francia dan para mucho, especialmente yendo en coche y sin un plan demasiado fijo ni cerrado. El plan inicial era llegar hasta el Mont Saint Michel y volver a casa, pero en el camino ver distintos sitios, no darnos "palizas kilométricas" y parar (o no) donde nos pidiera un poco el cuerpo.
La ruta de "ida" fue siguiendo, más o menos, la costa atlántica. Y la vuelta, en una línea más o menos recta desde la playa del desembarco (Arromanches) hasta el centro de los Pirineos.
Viajar con los ojos abiertos ayuda a aprender, a comparar y a valorar lo que tienen los demás (y de lo que deberíamos aprender) y lo contrario: lo que los demás quizá podrían aprender de nosotros.
1) ¡Viva el uso de la bicicleta!, especialmente con valor turístico: no contamina, no gasta gasolina, permite viajar con calma, haces deporte... y en Francia lo tendrás muy fácil. Hay un gran desarrollo del carril bici y rutas turísticas específicas y adaptadas para este transporte. Sobre todo, la isla de Ré está pensada casi especialmente para ellas. Espero volver allí con la bici y disfrutar de cada uno de sus rincones; merecen la pena.
Derivada de la anterior: la convivencia pacífica entre peatones, bicis y coches. En muchos sitios, los peatones y ciclistas van por el lateral de la carretera, pero no pegados a los coches, sino en un espacio lateral entre las casas o el bosque y la carretera como tal, pero separados por una línea de árboles. Les da sombra y tranquilidad circulando. Está muy bien pensando para todos. y cuando coinciden coches y bicis, lo avisan para que todos lo tengan en cuenta.
2) Guía recomendable para conducir? Nosotros compramos la plegable de Michelín con todo el país, pero aún no sé cómo están indicadas las autovía de pago y las que no... Ni por las marcas en el mapa, ni por los colores de las señales en la carretera. Sirve cuando pone "péage" y cuando no, pero una vez dentro, no sabrás cuándo acaba el tramo...
Cuando creí que lo había entendido, volví a decir "anda, pues no"... es una sorpresa, pero la red está mejor que la española, no es sólo radial.
3) Muchos espacios para hacer turismo con caravanas y roulotes. Hay muchos espacios pensados para desaguar o muchos lugares turísticos con aparcamientos específicos para ellas, en función de su movilidad frente a un coche.
4) No te plantees Francia en tienda de campaña. No hemos podido dormir en ella por la lluvia ocasional de todos los días. No nos vimos capaces a poner la tienda después de llover todos los días más o menos tiempo. En ese momento entiendes que esté tan pensado el país para hacer turismo con autocaravanas...
5) Convivencia pacífica de distintos entornos turísticos: la naturaleza abunda, especialmente los arbolados a ambos lados de la carretera. Y se combina la oferta cultural, la lúdica, la clásica, la moderna... hay para todos y en casi todos los pueblos hay oficina de turismo, lo que facilita parar casi en cualquier lugar, no sólo pueblos grandes o ciudades.
6) Curiosas competiciones de pueblos bellos o pueblos floridos hacen que todos los pueblos estén muy adornados con flores, muy coloridos, más acogedores para los turistas. Distintas señales de pueblo florido y el dibujo de entre 1 y 4 flores te anuncia la cantidad de flores y estilos y colores que vas a encontrar. Es bonito, diferente... y las señales de "uno de los pueblos más bellos de Francia" también ayuda a parar en algunos que no estaban en el plan inicial y que luego sorprenden por su belleza.
7) Oficinas de Turismo: en muchos lugares, el plano del pueblo o la ciudad cuesta 20 céntimos. No estoy en contra, porque así cada grupo coge uno (en lugar de uno por cabeza) y les sacas rendimiento. En la mayoría de los hoteles de baja categoría no lo tienen (o no lo dan), pero tampoco es algo que te arruine y te suelen indicar casi siempre en la misma oficina qué ver y cómo visitarlo. ¿Por qué digo "casi siempre"? Porque en Sarlat te cobran por el mapa (de acuerdo), pero también te quieren cobrar por la información de qué edificios son visitables o merecen la pena... esto ya me pareció excesivo.
8) En toooodos los sitios cobran por aparcar en el centro. Lo puedo entender en ciudades o pueblos grandes, pero en determinadas poblaciones me sorprende que también te cobren por aparcar en el centro... Eso sí, mira bien la hora: en la mayoría de ellos el pago es hasta las 19:00 y te lo van a cobrar por horas. Si son las 18:55 date una vuelta o para a incordiar antes de llegar al pueblo. Si no, te cobrarán por 5 o 2 minutos tooooda una hora de aparcamiento. Tremendo.
9) Comer es otra aventura: en general, los precios están más caros que en España a la hora de un menú (allí es un entrante, plato principal y postre... el café y la bebida se apagan fuera de eso). Pero puedes encontrar menús de gallette (crêpe salada de de trigo negro -apto para celiacos) más una crêpe dulce por precios similares o inferiores. Este menú sí suele incluir la bebida y perece la pena. Cada día lo comes con unos ingredientes, y listo.
10) Los precios de la gasolina sí están en libre competencia: desde 1,45 hasta 1,82 el litro de S/P 95. Eso sí es competencia, por lo que deberás fijarte en los carteles de los precios cuando estés cerca y decidir. Cuidado porque no siempre están en el mismo orden de arriba a abajo y los dos tonos de verde no siempre son iguales para SP95 y SP98 por lo que: agudeza visual del copiloto para leerlo con antelación y tomar rápido una decisión. En general son más baratas las de centros comerciales (Carrefour y Super-U entre ellas) y las más caras, una verde que se llama Erat (o algo similar) y otra que tiene un símbolo de Euro sobre fondo azul... Hay una web francesa donde puedes poner tu ruta y te indica las gasolineras más baratas que encontrarás (Gasolina en Francia) o en un departamento... pero debes conocer bien el mapa de Francia o los códigos numéricos.
Y esta fue nuestra ruta...

martes, 10 de abril de 2012

Viajando a Egipto

Para aprovechar las vacaciones de Semana Santa y desconectar del día a día hemos decidido ir a Egipto. Un viaje combinado de 4 días de crucero y 2 de estancia en la ciudad de El Cairo, porque aunque te digan "de sábado a sábado", pues pierdes el primero y el último en volar.
Primer problema: desde la pasada revuelta, sólo viajan a aeropuertos egipcios la compañía propia EgiptAir. Desde Madrid y Barcelona, un vuelo diario. Nadie más y ninguna oferta charter o extraordinaria en periodo vacacional.
* Vuelo de ida: sale de España a más de las 3 de la tarde, se llega a El Cairo sobre las 7:30 o las 8 de la tarde, que allí, es hora de cenar y poco más, o de coger otro vuelo a Luxor o Aswan (según la dirección del crucero). En este caso se llega más o menos a media noche, traslado, y empezar al día siguiente el turismo de verdad con madrugón.
* Vuelo de vuelta: para llegar a España, sale a las 9:30 de la mañana, así es que no hagas planes para ese día...
El crucero: Es una pena ir con el tiempo medido, pero las visitas merecen la pena. Además, tal y como está el panorama, no hay mucho público, la temperatura es alta, pero no insufrible (aún, habrá que ver el mercurio en agosto).
Sin embargo, es una maravilla parar en cuatro sitios y no tener que hacer y deshacer maletas cada noche. Además, en lugar de hacer los desplazamientos el autobús, durante el trayecto se aprovecha para comer, para darse un bañito en la piscina de cubierta, para dormir la siesta (y recuperarse del madrugón y prepararse a la salida de la tarde)...
Los restos: no me atrevo a llamarlo "ruinas", porque se conservan en muy buenas condiciones, pensando que a penas se han hecho obras de restauración (sí de mantenimiento o consolidación). Es espectacular ver todo aquello: el tamaño de las piedras, la calidad de lo construido, los relieves y las pinturas (la pena son los graffitis actuales y pasados), lo detallado de muchos de los jeroglíficos, la sabiduría que revelan todos ellos...
Es una pena que en muchos sitios no dejen ni tan siquiera meter las cámaras (Valle de los Reyes o Museo de Antigüedades), pero viendo lo incívica que es la gente (en Abu Simbel no se puede fotografiar dentro, pero siempre hay algún "listillo" que intenta saltárselo), no me extraña... y nos lo hemos ganado a pulso.
El Cairo: La ciudad responde a la definición de "caótica", seguro que sería posible ponerlo como sinónimo en el diccionario. No hay semáforos, no hay pasos de cebra, no hay casi señales de tráfico (algunas informativas)... pero con lo que tienen, se gestionan a claxonazo limpio. Y la gente cruza por donde quiere y de manera continua... pero no van corriendo, ni se les ve precipitados. Se nota su "normalidad" entre los coches, cruzan caminando mientras miran a los coches (tan suicidas no son), hablan por teléfono, fuman... Y tanto tráfico caótico genera algunos problemas, entre lo que destaca la contaminación. Subir a las plantas superiores de los hoteles hace que se vea el efecto "boina" sobre los edificios y que no se vea más allá de unos cientos de metros (ya no hablamos de las pirámides, que sólo se adivinan en raros momentos).
La seguridad: No puedo decir que haya tenido miedo, ni que lo haya pasado mal ni que haya temido por mi integridad. Sí puedo decir que se nota la tensión calmada por todos lados: gente de paisano que se nota que son policías (no turistas ni ciudadanos paseantes), policía armada y con chaleco en el barrio copto de El Cairo, la visita a Abu Simbel se hace en convoy escoltado por la policía, arcos de seguridad hasta en los hoteles y centros comerciales, y hasta por tres veces en el aeropuerto antes de subir a un avión (aunque luego te den cubiertos metálicos para comer)...
Equipaje: ropa de verano que sea de algodón y de colores no muy oscuros, para no atraer demasiado el calor. Ropa amplia y, en el caso de las chicas, con mangas, sin escotes y faldas o pantalones por debajo de la rodilla (los desmontables son los ideales, 2x1). Para entrar a las mezquitas, largo; pero para pasear tampoco recomiendo lo demasiado corto, puesto que siempre te sentirás observada, los niños se meterán contigo, los adultos que estén con ellos les jalearán... no es cómodo ver cómo se meten con la gente.
Leerás por internet que por las noches refresca y que lleves algo de ropa de abrigo. Yo casi la recomendaría para los locales cerrados, porque tienen el don de poner los aires acondicionados a15º, lo que hace que frente a los más de 35 del exterior, te parezca entrar en una pingüinera... pero por la calle se nota que hay menos temperatura, pero no frío. Quizá haya otros momentos en que haga menos temperatura, pero desde Semana Santa hasta octubre, lo dudo.
* ¿Otras cosas que meter en la maleta? Pues aquí hay para todos los gustos; comento lo que leí, lo que llevé y lo que opino:
- Cámara de fotos (esto está claro), con cargador de la batería, tarjetas de memoria y todos los accesorios.
- Si tienes prismáticos, no te arrepentirás de llevarlos. Útiles para los detalles y maravillosos para apreciar las rectas de construcción entre, por ejemplo, el Templo de Hatshetsup y el de Karnak o éste con el de la antigua Tebas.
- Algo para comer entre horas (desde que desayunas a las 6 de la mañana hasta la comida, a mí se me hacía largo...). Por allí venden agua (y otras bebidas) y luego papiros, escarabajos... pero a nadie se le ha ocurrido vender galletas o barritas o chocolatillos. Es raro encontrarlos, pero los hay.
- Una linterna pequeña. En el Valle de los Reyes, los que están en las entradas te "dejaran" las suyas, a cambio de una propina cuando la devuelvas. Además, para otros casos te será muy útil, porque ya no las verás más.
- Gafas de sol, estas son básicas, como la gorra (preferible con sahariana) o sombrero de ala ancha, o pañuelo para la cabeza, o algo similar para no desfallecer.
- Euros sueltos: todo el mundo te venderá todo por un euro, desde 2 botellas pequeñas de agua (allí son de 60 cl) hasta ofertas de pulseras, collares, papiros... que dependerán de tu arte en el regateo. Aunque luego ellos también te ofrecen cambiar sus monedas por tus billetes de euro, porque en los bancos cambian los billetes (el cambio será exacto, 10:10 o 20:20, pero cuidado con los que cuelan alguna moneda que no es)
- Crema protectora alta, especialmente para las Pirámides de Giza porque allí no hay ni media sobra (en el resto de sitios sí). El sol cae a plomo desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, y a veces hasta el calor abrasa.
- Un abanico... aunque hará que los vendedores sepan que eres español/a y te persigan hablando en castellano por todos lados (también lo harán si no llevas abanico, tienen un radar infalible)
- Si vas a moverte por El Cairo, una manga larga (fina) y un pañuelo para la cabeza si eres mujer... para las mezquitas. También lo podrás utilizar para los lugares con el aire acondicionado demasiado alto y si aprovechas y lo llevas en una bolsita, cuando entres a la mezquita guardas ahí tus zapatos y no tendrás que darle propina al que los cuida en la puerta...
- Calzado cómodo para caminar sobre arena del desierto (se hunde como la de la playa), sobre asfalto, sobre piedras...
- Botiquín: gasas y esparadrapo de papel para rozaduras (de zapato, de entrepiernas, por si te haces alguna heridita y no quieres que se llene de tierra...), medicamentos básicos: paracetamol, ibuprofeno (estos "por si acaso"), algún protector estomacal (para las comidas de las que no te fíes), algún antidiarreico (en todos los grupos algunos caen tarde o temprano). Y lo que tengas que tomar en tu vida cotidiana.
- Caramelitos o chicles. Harán que no respires tanto por la boca, que no se te seque y no tengas la boca tan seca. Y si son fresquitos (de hierbabuena o así), te ayudarán a llevar un poco mejor el calor.
- El pasaporte en los dientes y luego guardado en una faltriquera o bolsillo interno, por si acaso (yo no me he sentido insegura a este respecto, pero no está de más con los pasaportes).
Y lo que no debe faltar: ganas de conocer otra cultura muy distinta, ganas de empaparse de la cultura y la sabiduría egipcia (sobre todo, la antigua), muuucha paciencia (para soportar a los miles de vendedores que te perseguirán por todas las esquinas, plazas, monumentos...)
Conclusiones: tenía mis dudas antes de ir, por todo lo que se leía en internet y lo que aparecía en las noticias. Sin embargo, no me arrepiento de haber ido, porque me lo he pasado genial, ha sido una experiencia increíble, se ve que las cosas no son una balsa de aceite, pero se puede ir sin ningún problema. Con algo de precaución y sin pasarse de valiente, no hay ningún problema. Y el país lo merece, y mucho.

domingo, 30 de octubre de 2011

De castillos por Segovia (parte)

Un día festivo en Madrid da para mucho. La ventaja de estar en el centro geográfico (aprox.) es que se puede ir en todas las direcciones.
Una bonita excursión es hacer una ruta de castillos por la zona norte de Segovia: castillos de Coca y Cuéllar, y quien quiera más (por ejemplo, para pasar el fin de semana completo por la znoa, puede añadir Santa María de Nieva y Turégano. En algunos libros las refieren com "la ruta de las grandes atalayas segovianas".
El castillo de Coca (de la Edad Media, ciertas restauraciones posteriores y en parte usado actualmente como centro educativo de capataces forestales) es imponente, creado en una hondonada del terreno, con un foso alrededor (nunca llenado de agua) y con unas torres altamente defensivas y decoradas. A pesar de que el sol y el paso del tiempo han hecho que se perdieran gran parte de sus encantos decorativos, algún resto queda y deja ver que debió ser impresionante.
La visita turística es muy interesante y está bine explicada, pasando por distintas zonas, haciendo un recorrido único que incluyse salas militares, lo alto de una torre (con vistas inigualables de la zona) y la zona que roda el castillo se puede vistar de forma libre.
Por su parte, Cuéllar tiene varios encantos: el castillo (de origen medieval y restauraciones posteriores; ahora parte está convertido en IES) tiene una vista externa imponente y con una muralla adosada que es visitable en parte. Muy restaurada (quizá demasiado), pero que es curiosa de ver. Al pasear por el pueblo, se ven más trozos de muralla, pero no son visitables por ser parte de viviendas y patios particulares (esto es una pena, pero en la historia no siempre ha habido el mismo concepto de Bien de interés Histórico-Artístico).
El castillo se puede visitar en una ruta guiada corta (unos 30 min) o en una más larga y teatralizada (2 horas). Esta segunda opción incluye una primera parte en la iglesia cercana que es centro de estudio del arte mudéjar. Y luego continúa por el castillo: distintas estancias explicadas y con pequeñas dramatizaciones que siguen un hilo discursivo (en este castillo fue el primer lugar de España donde se puso en marcha esta curiosa iniciativa).
Al estar en pleno Segovia, comer es una actividad más dentro de las visitas culturales: diversos menús con asados, opciones de lechal, cochinillo... que hacen que el día merezca más la pena y que invitan a repetir por la zona sin ingún problema.
Una idea es salir de Madrid temprano, llegar a Coca a las 11:00 (cuando abren el castillo), tras la visita dar una vuelta por el pueblo, ir a Cuéllar, reservar una visita para la tarde, pasear por esta localidad, comer y visitar el castillo en la modalidad elegida para cenar en Turégano y volver a Madrid o volver directamente y dejar Turégano para otro día, con otra ruta y otra comida al horno...

miércoles, 24 de agosto de 2011

Viajando a Roma

De nuevo, lo mejor para ir a una ciudad de visita turística es hacer un buen listado de lo que se quiere ver, un listado que será producto de la documentación (deformación profesional) en biblioteca,s revistas, internet, documentales de la tele... cualquier cosa vale para una buena idea, o al menos curiosa o diferente.
En Roma es casi imposible no ver "piedras", ya que es uno de los mayores atractivos de la ciudad, así es que serán las primeras que pondremos en nuestra lista:
- El Coliseo
- El Foro Romano (queda justo frente al Coliseo)
- Mercado y Foro de Trajano (al otro lado del Foro)
- Antiguo circo romano (se puede ver de paseo, sin entrada ni colas)
- Termas de Caracalla (si se va pocos días, puede ser prescindible)
Pero fuera de esto, hay mucho más allá y también muy interesante, como por ejemplo:
- Un paseo por el Trastévere (al oeste del centro de Roma, al otro lado del río): iglesias, calles, parque de Gianicolo (con parada en la fuente de Vía Garibaldi, detrás del Instituto Español)...
- La Ciudad del Vaticano: Basílica de San Pedro, la Plaza, Museos Vaticanos (sólo por la Capilla Sixtina y el paseo hasta ella y de salida ya merecen la pena el pago de la entrada... pero hay mucho más)
- Fuentes: Plaza Navona, Fontana di Trevi, Plaza del Popolo...
- Otros sitios curiosos e interesantes: Castillo San Angelo (cerca del Vaticano, se puede aprovechar la visita), Panteón de Agripa (impresionante y gratuito), Villa Borguese (los jardines y el Museo), escalinata de la Plaza de España, Plaza Venecia y Monumento a Victor Manuel II
- Las iglesias son gratuitas de entrada y merecen la pena muchas de ellas, por el arte que incluyen y las diferencias y tipos arquitectónicos que presentan: Santa María la Mayor, Santa María del Angel (antiguas termas de Domiciano), San Pietro in Vincoli (el Moisés de Miguel Ángel está aquí, es impresionante que cueste tanto encontrarla)...
Si te gustan las "piedras" y vas con algunos días extra, más allá de un fin de semana o un puente corto, quizá te pueda interesar completar este viaje con el antiguo puerto de Ostia Antica (se llegan en tren de cercanías y merecen la pena) o Pompeya, pero en este caso hay que viajar en tren a Nápoles y de ahí un cercanías a las ruinas de Pompeya e, incluso, las de Erculano y el Vesubio... eso ya va en gustos y según el tiempo que se tenga.
Para una visita a Roma recomiendo coger en Roma Pass y plantearse bien las visitas: este pase incluye un montón de ruinas y museos (con precios diferentes), y todos los transportes de bus y metro. El inconveniente es el límite temporal: tres días de calendario (no 72 horas desde que se activa). Por lo que si se va más tiempo, se pueden concentrar todas las visitas culturales "de pago" en tres días y dejar las demás para el resto de días. En este caso, también hay que consultar los días que cierran los museos y ruinas, por lo general el lunes. Aunque parezca que lo critico, no es así, pero hay que saberlo y tenerlo en cuenta para no sorprenderse allí.
En el otro lado de la balanza, el precio se amortiza con la entrada al Coliseo y el Foro Romano (que, además, no harás las cosas de espera porque el Roma Pass tiene una cola propia muchísimo más corta) y a poco que visites alguna cosa más (el Mercado de Trajano, Castel San Angelo, Puerto de Ostia Antica....) y utilices algún medio de transporte (como para volver al alojamiento después de una larga caminata hasta la otra punta de la ciudad), estará más que recompensado por su coste.

Viajando a París

París es una de las ciudades recurrentes y repetitiva para las vacaciones: hay muchos sitios, muchas vistas distintas, muchas oportunidades de ocio, de cansancio y de descanso al alcance de cualquiera.
Como en todas las grandes ciudades, siempre cabe la comparación con la de origen y residencia (Madrid, en mi caso). Y la verda, es que esta vez no ha ganado París como en las anteriores. Y me explico:
- Sí me gusta que los edificios sean todos de la misma altura (entre 5 y 7 alturas), con techados similares, con edificios preciosos en casi todas las calles, con plazas, jardines, árboles bien cortaditos en las grandes avenidas, con las calles limpias de papeles, chicles y colillas (esto me parece muy importante y no entiendo la falta de higiene a este respecto en nuestro país).
- No me ha gustado el insoportable olor a orín en la mayoría de las calles. Además del olor a alcantarilla en algunas zonas. Comprendo que en agosto apenas llueve y lo de las alcantarillas pase, pero lo otro no. Nunca me había fijado en ello, pero me ha decepcionado mucho de la opinión que tenía de Francia.
Por lo demás, París es una ciudad maravillosa para ir solo, en pareja, en familia, con amigos... Siempre está la duda de qué ver, pero también está el problema de cuántos días se tienen a disposición. Yo siempre recomiendo (y practico), la elaboración de una lista de sitios que se quieren visitar, hacerse con un mapa (ahora con internet no es difícil), ubicar los sitios de la lista en el mapa y marcar dónde se tiene el "campamento base" (hotel, B&B, apartamento, albergue o lo que sea). Y desde ahí planificar rutas radiales con todo lo que haya en cada una de las direcciones (sobre todo cuando hay más días, superior a 6) o elaborar rutas circulares en las que se va por un lado y se vuelve por otro al punto de partida (sobre todo para estancias de menos de 4 días). Hasta ahora siempre he hecho esto y la gente con la que ha ido ha aprobado la idea y luego ha quedado contenta con el resultado.
Se camina mucho, sí. Pero es la mejor forma de conocer una ciudad con criterio. Hacer la misma lista e ir a los sitios en bus o metro, pero dando saltos en el mapa como una pulga, hace perder mucho tiempo en transportes (y eso si no nos perdemos) y evita perderse por callejuelas intemedias y lugares curiosos que pillan "de paso" entre un punto y otro de la lista.
En el caso de París, recomiendo empezar por un "campamento base" en los 4 primeros departamentos ("arrondisement") o, como mucho, hasta el 7. La idea es estar centradito para facilitar las rutas circulares. En caso de no ser así, el 9 está bien y también lo permite. El 8 no es que me lo haya saltado, pero limita el movimiento.
Y desde ahí poner en la lista:
- La línea Museo del Louvre (visitándolo, pero no completo hacer una planificación de 5-10 cosas para no saturarse), Jardín de las Tullerías, Campos Elíseos, Arco del Triunfo (Aquí se ven los distritos 1 y 8)
- Seguir por la calle Kléber hasta Trocader, ver desde ahí la Torre Eiffel, foto desde el paseo inferior del Sena antes de cruzar por el Puente d'Iena, la Torre Eiffel (con subida si se han sacado las entradas y se tiene tiempo, merecen la pena las vistas). Aquí se ven los distritos 16 y 7
- Como eso (empezando prontito y sin haber entrado al Louvre) es media jornada, se puede seguir por cruzar los Campos de Marte, caminar hasta Antiguo Hospital de Inválidos, visitar el Museo Orsay (no el mismo día que el Louvre, pero merece la pena por las obras y por el edificio en sí, antigua estación de tren) y pasear por la rivera del río y sus puestecillos. Se ven los distritos 7 y parte del 6
- Barrio Latino: Plaza de San Germain des Près, Universidad de la Sorbona, Panteón de hombres ilustres, Jardín y Palacio (por fuera) de Luxemburgo. Algunos recomiendan comer o cenar por allí: kebab, raclette, crêpes... no es mala idea. Distritos 5 y parte del 6
- Isla de París: Catedral de Notre-Dame (con posible subida a ver las gárgolas de cerca) y paseo por los jardines de detrás, Palacio de Justicia (visita casi obligada a la Santa Capilla, impresionante, pero no al resto de la Conciergérie, no merece la pena  la reconstrucción de la celda de María Antoñeta), Mercado de las flores (breve paseo es suficiente). La isla está dentro del distrito 1
-  El centro geográfico: Plaza Vendöme, Palacio Real, Plaza y comercios de Les Halles (puede ser presdindible), Centro Pompidou (Arte muy moderno, merece más la pena el eficicio por fuera que el interior), Ayuntamiento general de París (Hotel de Ville, cuando veas "Marais" son lo que nosotros llamamos Juntas de Distrito),  Plaza Vosgues (casa de Victor Hugo). Se ven los distritos 1, 2 y 4.
- Edificaciones representativas: Ópera de Garnier (con posible y recomendable visita al interior), Estación de Saint Lazare (exterior), subir a la Plaza Clichy y caminar por los bulevares hasta el Moulin Rouge y después subir hacia el Sagrado Corazón (todas las calles son en cuestas muy empinadas, no busques una más llanita porque no existe), la subida la recomiendo a pie por las escaleras, pero hay un rápido funicular a la izquierda, paseo por el barrio de Montmartre: callejas, plaza de los pintores (Place tu Tertre), tomarse un crêpe (esta es mi zona preferida: después de la subida, es una buena recompensa) y curiosear. Desde aquí si que merece la pena volver en bus o metro, no hay mucho más: si es un domingo, ir hasta el Mercadillo de "Marché des Puces" y luego hacer la ruta alrevés, pero como uno quiera. Aquí se ven los distritos 9 y 18.
Y si sobra tiempo, otras opciones son:
- Parque Disneyland (sobre todo con niños o aficionados a las atracciones), hay tren directo desde el centro y muchas facilidades
- Parque de la Villete, Museo interactivo de ciencias: para niños, jóvenes y mayores, con una geoda, parque precioso... muy curioso pero alejado (distrito 19).
- Palacio de Versalles. excursión de medio día para el palacio y de día completo si se quieren ver los jardines... porque hay para aburrirse de pasear.
- Catedral de Chartres. Lejos y del pueblo sólo merece la pena la catedral, pero ya depende de los gustos de cada uno
Y espero que a alguien le sea de utilidad. Y si hay dudas, ya sabéis: los comentarios están abajo.

martes, 22 de marzo de 2011

Turismo literario

A todos nos gusta salir y desconectar, hacer turismo. Personalmente prefiero aprovechar este tiempo para conocer cosas, enriquecerme personal y culturalmente de forma tranquila y lúdica.
Siempre que veo películas en escenarios reales, me gusta recordar mis pasos por esos sitios (cuando los ha habido) y las ganas de visitarlos (cuando aún no he tenido la oportunidad).
Espero que esto sea compartido y entre todos hagamos una lista de viajes.
Aquí propongo algunas rutas y me gustaría que cada cual aportase su granito de arena, lo que puedan conocer y que nos sirva a todos para marcarnos planes de vacaciones:
- París, recorriendo los escenarios que nombra Brice Echenique en Guía triste de París
-
Estambul, con espacios reales que aparecen en La pasión turca, de Antoni Gala
- Pueblos de Guadalajara, siguiendo los pasos de Viaje a la Alcarria, de Cela
- Argamasilla de Alba, Toboso... escenarios de Don Quijote de la Mancha, de Cervantes
- Santo Domingo de Silos, Liébana... los orígenes de la escritura y la lengua castellana