Uno de los grandes retos a los que se enfrentan los profesores en el aula, sobre todo aquellos que soplan más velas en su cumpleaños, es el miedo a las nuevas tecnologías. Quizá porque en sus tiempos, el profesor era un ser que todo lo sabía y todo lo podía. Esta filosofía y punto de partido choca con el mundo de las nuevas tecnologías, donde los más jóvenes pueden darnos mil vueltas en conocimientos y en versatilidad o en espíritu resolutivo.
Creo que una de las premisas en todo esto es: "soy humano, no soy perfecto y las tecnologías pueden fallar". Entrando en un aula con esta actitud, un fallo en el ordenador, una desconexión de la red, que se vaya la luz o que salte una ventana de alerta no debería alterarnos. Hay que tener un plan B (volver a la clase analógica, preguntar a algún chico si se le ocurre algo, dejarles con una tarea en grupo sobre el libro y buscar a un compañero que lo resuelva...) y seguir con la clase.
Para esto, creo que es importante que los profesores tengamos acceso a distintos procesos formativos sobre distintos temas, y también sobre informática, nuevas tecnologías, programas y aplicaciones para nuestras asignaturas, etc. Entre estos pueden estar los cursos de INTEF, los de los CRIF (cada vez más escasos)
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miércoles, 25 de mayo de 2016
lunes, 16 de mayo de 2016
Análisis de competencia digital
Dentro del Marco Común de Competencia Digital Docente (ver documento completo aquí), quiero centrarme en uno de los aspectos que en el ámbito educativo (especialmente en los primeros cursos de Secundaria) puede ser interesante dar a conocer:
El punto 1.2 habla de la evaluación de la información. Siempre se achaca a internet, como uno de sus grandes inconvenientes, la cantidad de información que contiene y la dificultad de seleccionar la mejor o la página más completa. Por ello me parece importante detenernos en este punto.
La edad seleccionada para ello sería los últimos cursos de Educación Primaria o Primero de Secundaria, por ser el momento en que pueden verse tentados a plagiar datos de internet para un trabajo y donde deben aprender a seleccionar bien la información de la que se valen.
Además, una buena evaluación en cualquier consulta ayuda a que ellos piensen sobre esa información y no hagan solo un copy-paste de una de las páginas (la primera que les pueda convencer y que suele ser la primera o segunda que miran de lo que les ofrece Super Google).
Nivel básico: lo primero es saber reconocer si la página o sitio web es bueno. Quizá lo mas sencillo es comentarles que páginas de profesores (donde ponga alguna institución pública, "cnice", "educamadrid", "mec"...) o reconocer las páginas que el profesor pueda recomendar relacionadas con su asignatura (y, por ello, todos los enlaces que de esas páginas se hagan).
Y quizá los profesores deberíamos empezar explicando en las aulas (y conociendo nosotros previamente) las licencias de Creative Commmons para saber qué cosas se pueden utilizar y con qué derechos, permisos y licencias en cada caso.
Habría que enseñarles también a ser críticos con los sitios que consultan, a verificar esas fuentes, a contrastar la información (seamos sinceros, es algo que todos sabemos que hay que hacer pero que a veces nos "saltamos" porque las prisas nos arrastran).
Y el apartado del "nivel avanzado" corresponde más a los docentes o a los estudiantes en niveles superiores, como Bachillerato o Formación Profesional... Por lo que supera el nivel de mis chicos.
La idea sería hacerles presentar una parte de la materia, pero en la que ellos deban buscar información, deban completar algunos aspectos que en el libro puedan estar "cojos" o poco detallados. De ese modo se trabajarían dos partes: por un lado el contenido de la asignatura que se imparta y por otro lado la competencia digital en sí.
Dentro de la nota final de la presentación del contenido de la asignatura, la competencia digital podría ser un 30% de la calificación para la evaluación. Se trataría de que tengan que consultar al menos 3 webs diferentes (indicar cuáles y qué han cogido de cada una de ellas), valorar la presentación (mapa conceptual, presentación de diapositivas...), acompañarlo de algún tipo de imagen (indicando la fuente y habiendo comprobado que puede usarse para el objetivo que ellos la cogen)...
También es una pena que ahora todo sea por los medios táctiles: los niños modernos (y cuanto más pequeños, más claro esto) están acostumbrados al teléfono y la tableta, pero los ordenadores los ven más complejos. En los últimos meses me he dado cuenta de que les cuesta mucho el "doble click" con el ratón a los primeros cursos de Primaria. Todo lo que sea la parte intuitiva de los sitios webs a través del smartphone o la tablet lo dominan, pero en el ordenador hacen un solo click, Y cuanto más pequeños son, más les cuesta abrir carpetas o programas desde el escritorio con doble golpe, tienen poca motricidad fina en este aspecto. ¡Vamos perdiendo facultades!
El punto 1.2 habla de la evaluación de la información. Siempre se achaca a internet, como uno de sus grandes inconvenientes, la cantidad de información que contiene y la dificultad de seleccionar la mejor o la página más completa. Por ello me parece importante detenernos en este punto.
La edad seleccionada para ello sería los últimos cursos de Educación Primaria o Primero de Secundaria, por ser el momento en que pueden verse tentados a plagiar datos de internet para un trabajo y donde deben aprender a seleccionar bien la información de la que se valen.
Además, una buena evaluación en cualquier consulta ayuda a que ellos piensen sobre esa información y no hagan solo un copy-paste de una de las páginas (la primera que les pueda convencer y que suele ser la primera o segunda que miran de lo que les ofrece Super Google).
Nivel básico: lo primero es saber reconocer si la página o sitio web es bueno. Quizá lo mas sencillo es comentarles que páginas de profesores (donde ponga alguna institución pública, "cnice", "educamadrid", "mec"...) o reconocer las páginas que el profesor pueda recomendar relacionadas con su asignatura (y, por ello, todos los enlaces que de esas páginas se hagan).
Y quizá los profesores deberíamos empezar explicando en las aulas (y conociendo nosotros previamente) las licencias de Creative Commmons para saber qué cosas se pueden utilizar y con qué derechos, permisos y licencias en cada caso.
Habría que enseñarles también a ser críticos con los sitios que consultan, a verificar esas fuentes, a contrastar la información (seamos sinceros, es algo que todos sabemos que hay que hacer pero que a veces nos "saltamos" porque las prisas nos arrastran).
Y el apartado del "nivel avanzado" corresponde más a los docentes o a los estudiantes en niveles superiores, como Bachillerato o Formación Profesional... Por lo que supera el nivel de mis chicos.
La idea sería hacerles presentar una parte de la materia, pero en la que ellos deban buscar información, deban completar algunos aspectos que en el libro puedan estar "cojos" o poco detallados. De ese modo se trabajarían dos partes: por un lado el contenido de la asignatura que se imparta y por otro lado la competencia digital en sí.
Dentro de la nota final de la presentación del contenido de la asignatura, la competencia digital podría ser un 30% de la calificación para la evaluación. Se trataría de que tengan que consultar al menos 3 webs diferentes (indicar cuáles y qué han cogido de cada una de ellas), valorar la presentación (mapa conceptual, presentación de diapositivas...), acompañarlo de algún tipo de imagen (indicando la fuente y habiendo comprobado que puede usarse para el objetivo que ellos la cogen)...
También es una pena que ahora todo sea por los medios táctiles: los niños modernos (y cuanto más pequeños, más claro esto) están acostumbrados al teléfono y la tableta, pero los ordenadores los ven más complejos. En los últimos meses me he dado cuenta de que les cuesta mucho el "doble click" con el ratón a los primeros cursos de Primaria. Todo lo que sea la parte intuitiva de los sitios webs a través del smartphone o la tablet lo dominan, pero en el ordenador hacen un solo click, Y cuanto más pequeños son, más les cuesta abrir carpetas o programas desde el escritorio con doble golpe, tienen poca motricidad fina en este aspecto. ¡Vamos perdiendo facultades!
domingo, 12 de febrero de 2012
Cursillista profesional
Vale: el primer paso es reconocer una adicción. Pues sí, soy adicta... a los cursos de formación, especialmente a los gratuitos.
Hace unos años, cuando la situación económica no estaba en crisis, estuve un año en paro y desde el INEM me mandaron a hacer distintos cursos. Me parecieron muy interesantes, y me fui acostumbrando y mentalizando de la importancia de reciclarse, de la formación continua en todas las profesiones.
Ahora, en educación, todo lo que tenga que ver con cómo llegar a los chicos, con las nuevas tecnologías y con cosas por el estilo me parecen más que interesantes.
Después de cursos presenciales en los difuntos CAP de Madrid (los cursos eran geniales, qué pena que los cerraran por el coste que suponían para la Comunidad de Madrid y no hubiera otro sitio del que recortar). También algunos presenciales en el CRIF Las Acacias (de lo mejorcito). Últimamente algunos de FERE (especialmente de NNTT en verano, muy interesante y participativo y de francés, que son sesiones únicas, por lo que no comprometen a largo plazo), de fundaciones educativas (caso de Aula Smart, cuyos materiales están detallados al milímetro), del ITE (cursos online específicos para profesorado) y ahora en uno de modalidad online con base física en el CRIF Las Acacias.
En esto de los cursos de formación continua hay un problema: como es para todo el profesorado, no se parte de niveles de formación y se mezcla gente que no sabe mucho de ordenadores o, incluso, que les tienen respeto, con otros que dan vuelta y raya casi al profesorado, por lo que la gente que está en un nivel medio se encuentra un poco perdida y descolocada.
Además, el problema se incrementa en los cursos online, ya que cuando te pierdes en un punto o te atascas, tienes que recurrir al mail o a los foros, y esto para un poco el ritmo... no sabes cuándo te contestarán y debes esperar a la respuesta para seguir.
Por el contrario, permiten seguir un ritmo propio, organizarse, no requieren desplazarse a la carrera de una punta a otra de la ciudad (en Madrid esto es un rompecabezas) y siempre tienes la opción de buscarte la vida por internet... que tiene también ventajas e inconvenientes.
Me gustarán más o menos, pero lo que tienen las adicciones es que seguiré haciendo cursos, y mi CV crecerá como la espuma, más o menos como hasta el momento actual. Al menos, espero que me sirvan de algo a largo plazo. Intento ponerlos en práctica, aunque no en su totalidad.
Hace unos años, cuando la situación económica no estaba en crisis, estuve un año en paro y desde el INEM me mandaron a hacer distintos cursos. Me parecieron muy interesantes, y me fui acostumbrando y mentalizando de la importancia de reciclarse, de la formación continua en todas las profesiones.
Ahora, en educación, todo lo que tenga que ver con cómo llegar a los chicos, con las nuevas tecnologías y con cosas por el estilo me parecen más que interesantes.
Después de cursos presenciales en los difuntos CAP de Madrid (los cursos eran geniales, qué pena que los cerraran por el coste que suponían para la Comunidad de Madrid y no hubiera otro sitio del que recortar). También algunos presenciales en el CRIF Las Acacias (de lo mejorcito). Últimamente algunos de FERE (especialmente de NNTT en verano, muy interesante y participativo y de francés, que son sesiones únicas, por lo que no comprometen a largo plazo), de fundaciones educativas (caso de Aula Smart, cuyos materiales están detallados al milímetro), del ITE (cursos online específicos para profesorado) y ahora en uno de modalidad online con base física en el CRIF Las Acacias.
En esto de los cursos de formación continua hay un problema: como es para todo el profesorado, no se parte de niveles de formación y se mezcla gente que no sabe mucho de ordenadores o, incluso, que les tienen respeto, con otros que dan vuelta y raya casi al profesorado, por lo que la gente que está en un nivel medio se encuentra un poco perdida y descolocada.
Además, el problema se incrementa en los cursos online, ya que cuando te pierdes en un punto o te atascas, tienes que recurrir al mail o a los foros, y esto para un poco el ritmo... no sabes cuándo te contestarán y debes esperar a la respuesta para seguir.
Por el contrario, permiten seguir un ritmo propio, organizarse, no requieren desplazarse a la carrera de una punta a otra de la ciudad (en Madrid esto es un rompecabezas) y siempre tienes la opción de buscarte la vida por internet... que tiene también ventajas e inconvenientes.
Me gustarán más o menos, pero lo que tienen las adicciones es que seguiré haciendo cursos, y mi CV crecerá como la espuma, más o menos como hasta el momento actual. Al menos, espero que me sirvan de algo a largo plazo. Intento ponerlos en práctica, aunque no en su totalidad.
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domingo, 7 de agosto de 2011
Dudando de la interinidad docente
Aprovechando la calma del verano me he leído algunas noticias y artículos sobre la propuesta de Rubalcaba acerca del Profesor Interino Residente. Su intento de exportar el modelo del MIR de los médicos a la Eduación.
Cuando se oye que la idea es crear una Educación de calidad, pues suena bien y parece que nadie estaría encontra (al menos en un principio). Sin embargo, hay algunas diferencias básicas en el sistema.
Antes de compararlos desde fuea, quien quiera puede leerse la información aparecida en EL PAÍS al respecto. lo venden bien, hablan de la situación actual y cómo entra la gente a formar parte del profesorado de centros públicos. Sin embargo, andie parece plantearse un punto de partida que marca una gran diferencia: los médicos, después de la Selectividad (PAU, la llaman ahora), hacen la carrera de Medicina (5 años hasta ahora, a ver qué pasa con los grados) y después tienen el examen de MIR (una nueva selectividad, pero profesional), cuya puntuación les permite elegir especialidad. Y ahí es cuando hacen la residencia, en esa especialidad, en un centro público.
Bien. Pues no sé si alguien lo ha pensado, pero los profesores no hacen unos estudios comunes. Se estudia una carrera (Matemáticas, Físicas, Química, Filología, Filosofía.... pero también alguna Ingeniería, Económicas, Derecho, Periodismo...) y después se realiza un curso (ahora tipo Máster) con una formación en una materia diáctica, con un periodo de prácticas con un profesor que te tutoriza a ti en esa docencia mientras imparte sus clases en un centro. Y con estos dos títulos (la carrera y el CAP), se puede preparar una oposición o dar clases en centros privados.
Si se intenta exportar el modelo MIR, no creo que sea fácil hacer un examen común para todas las especialidades, o si la idea es que se haga uno por cada especialidad (en cuyo caso, qué pasa cos los profesores que tienen habilitación -permiso acreditado- para dar más de una materia) y cómo se computan otros criterios ahora vigentes y que en medicina no están (por las diferencias entre unas funciones y otras).
Quizá sería más fácil (o más funcional) exportar otros sistemas de control e incentivo de otros países en el campo de la Educación: tener centros de formación continua gratuita para profesores (en Madrid se han cerrados los CAP de profesores, porque eran caros y el que quiera formación que la pague); que para recibir en la nómina los trienios o sexenios haya que realizar determinadas horas de formación contínua específica del campo que se imparte, o de las novedades técnicas, didácticas o sociales que hay en la vida del día a día y de la problemática del alumnado; que se invierta en el profesorado de verdad (en inteligencia emocional, en resolución de conflictos, en gestión de la autoridad y los problemas); que se conciencie a la sociedad (padres, alumnos...) de determinados valores que han cambiado y que afectan a cómo el profesor realiza su función (no cómo lo querría hacer por mejor del alumno, sino qué se ve obligado a hacer)...
La noticia de EL PAIS se centra en los maestros (los que imparten Ed. Infantil y Primaria), no tanto en la Secundaria (que son los profesores, y donde entra esta diversidad de estudios previos). Sin embargo, también en el Magisterio hay distintas opciones previas que tampoco son comparables con la Medicina: hay Magisterio Infantil, de Idioma, de Educación Física, Musical.... luego todos concurrirían a un examen con preguntas de lo común (entonces, ¿para qué estudiaron una especialidad?), o sería una prueba para cada uno de ellos (y de nuevo, ¿qué pasa con los que tengan más de una especialidad?) o sería una combinación de ambos (en España no funcionaría jamás, no valemos para estas cosas)...
Como tema de discusión para que la gente hable y para que algunos se dediquen a dar charlas e hincharse el bolsillo a costa de estas propuestas, puede valer (pero no lo veo funcional), pero creo que n tiene ningún valor práctico ni realista, el menos por el momento. Habrá que ver qué pasa en noviembre, y luego cómo evoluciona todo lo demás... Creo que se quedará en el aire y esto será otro globo sonda más.
Cuando se oye que la idea es crear una Educación de calidad, pues suena bien y parece que nadie estaría encontra (al menos en un principio). Sin embargo, hay algunas diferencias básicas en el sistema.
Antes de compararlos desde fuea, quien quiera puede leerse la información aparecida en EL PAÍS al respecto. lo venden bien, hablan de la situación actual y cómo entra la gente a formar parte del profesorado de centros públicos. Sin embargo, andie parece plantearse un punto de partida que marca una gran diferencia: los médicos, después de la Selectividad (PAU, la llaman ahora), hacen la carrera de Medicina (5 años hasta ahora, a ver qué pasa con los grados) y después tienen el examen de MIR (una nueva selectividad, pero profesional), cuya puntuación les permite elegir especialidad. Y ahí es cuando hacen la residencia, en esa especialidad, en un centro público.
Bien. Pues no sé si alguien lo ha pensado, pero los profesores no hacen unos estudios comunes. Se estudia una carrera (Matemáticas, Físicas, Química, Filología, Filosofía.... pero también alguna Ingeniería, Económicas, Derecho, Periodismo...) y después se realiza un curso (ahora tipo Máster) con una formación en una materia diáctica, con un periodo de prácticas con un profesor que te tutoriza a ti en esa docencia mientras imparte sus clases en un centro. Y con estos dos títulos (la carrera y el CAP), se puede preparar una oposición o dar clases en centros privados.
Si se intenta exportar el modelo MIR, no creo que sea fácil hacer un examen común para todas las especialidades, o si la idea es que se haga uno por cada especialidad (en cuyo caso, qué pasa cos los profesores que tienen habilitación -permiso acreditado- para dar más de una materia) y cómo se computan otros criterios ahora vigentes y que en medicina no están (por las diferencias entre unas funciones y otras).
Quizá sería más fácil (o más funcional) exportar otros sistemas de control e incentivo de otros países en el campo de la Educación: tener centros de formación continua gratuita para profesores (en Madrid se han cerrados los CAP de profesores, porque eran caros y el que quiera formación que la pague); que para recibir en la nómina los trienios o sexenios haya que realizar determinadas horas de formación contínua específica del campo que se imparte, o de las novedades técnicas, didácticas o sociales que hay en la vida del día a día y de la problemática del alumnado; que se invierta en el profesorado de verdad (en inteligencia emocional, en resolución de conflictos, en gestión de la autoridad y los problemas); que se conciencie a la sociedad (padres, alumnos...) de determinados valores que han cambiado y que afectan a cómo el profesor realiza su función (no cómo lo querría hacer por mejor del alumno, sino qué se ve obligado a hacer)...
La noticia de EL PAIS se centra en los maestros (los que imparten Ed. Infantil y Primaria), no tanto en la Secundaria (que son los profesores, y donde entra esta diversidad de estudios previos). Sin embargo, también en el Magisterio hay distintas opciones previas que tampoco son comparables con la Medicina: hay Magisterio Infantil, de Idioma, de Educación Física, Musical.... luego todos concurrirían a un examen con preguntas de lo común (entonces, ¿para qué estudiaron una especialidad?), o sería una prueba para cada uno de ellos (y de nuevo, ¿qué pasa con los que tengan más de una especialidad?) o sería una combinación de ambos (en España no funcionaría jamás, no valemos para estas cosas)...
Como tema de discusión para que la gente hable y para que algunos se dediquen a dar charlas e hincharse el bolsillo a costa de estas propuestas, puede valer (pero no lo veo funcional), pero creo que n tiene ningún valor práctico ni realista, el menos por el momento. Habrá que ver qué pasa en noviembre, y luego cómo evoluciona todo lo demás... Creo que se quedará en el aire y esto será otro globo sonda más.
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domingo, 20 de marzo de 2011
Mi clase ideal sería...
Después de pensar en la parte teórica y en cómo cambiaríamos el pasado los que ya abandonamos loas aulas hace tiempo (más o menos, eso es cuestión personal), quizá deberíamos mirar hacia el futuro y para eso estaría bien pensar en cómo queremos o cómo nos gustaría que fuera un curso.
Empiezo este debate en primera persona: el curso pasado me apunté a la UNED para realizar un Master "de los nuevos", según el Plan Bolonia. En la teoría, en los panfletos de publicidad e información, se vendía como una opción muy interactiva a pesar de ser a distancia, con campus on-line, interactividad que se valoraba en la calificación de las asignaturas, tutorías on-line...
Sin embargo, la realidad que me encontré era muy distinta: no había tutorías presenciales, y las pocas dudas que plantee en foros fueron resueltas por compañeros que aportaban lo que "creían" era la mejor opción a mi duda.
No lo considero "fracaso escolar", puesto que ya terminé mi carrera, y este Máster me lo proponía como hobby. Sin embargo, sí lo siento como un pequeño fracaso personal.
De los mails que recibí, más bien pocos, la mayoría eran publicidad de actividades de la UNED, cursos de la UNED más o menos relacionados con mis estudios y la confirmación de la matrícula, pero esto en el mes de mayo.
Finalmente, decidí que con lo desinflada que me había quedado en esos primeros 20 créditos (de 90), el alto coste económico de estas asignaturas para sacar en claro los exámenes y poco más, preferí desapuntarme.
Realmente, no necesito (al menos por el momento) ese título para nada. Y para estudiar a mi aire en mi casa y tan solo tener el listado de libros (que está a disposición de cualquiera en la web de la UNED, y me los puedo leer sin prisas ni exámenes) y los nervios de las noches antes de los exámenes (en teoría me daba igual, pero siempre hay un Pepito Grillo que da cargo de conciencia suspender porque implicaría haber perdido el tiempo), lo he abandonado para hacer cursos más cortos pero concretos y aplicables.
Uno en verano, de la Comunidad de Madrid para generar actividades para internet: Tutorías virtuales casi reales, contestaciones precisas y personalizadas, contenidos aplicables a la práctica profesional...
Ahora, otro eminentemente práctico sobre NNTT en educación: hay parte teórica, sí, hay apuntes y exámenes, también. Pero hay actividades prácticas relacionadas con el día a día, en cierta medida entretenidas y que se pueden hacer con más calma, como estos "pensamientos en tecla alta" que comparto con vosotros en este rinconcito. También hay un Campus virtual con Cafetería, Biblioteca, Aula..., foros donde en unas cuantas semanas ya he intercambiado más opiniones que en todo el curso pasado en la UNED; tutores que resuelven las dudas, animan en los mails y respuestas de las pruebas prácticas...
No sé si será lo normal, pero me quedo con este formato. Me gusta, me reconforta y me parece interesante y motivador formarme de este modo.
Empiezo este debate en primera persona: el curso pasado me apunté a la UNED para realizar un Master "de los nuevos", según el Plan Bolonia. En la teoría, en los panfletos de publicidad e información, se vendía como una opción muy interactiva a pesar de ser a distancia, con campus on-line, interactividad que se valoraba en la calificación de las asignaturas, tutorías on-line...
Sin embargo, la realidad que me encontré era muy distinta: no había tutorías presenciales, y las pocas dudas que plantee en foros fueron resueltas por compañeros que aportaban lo que "creían" era la mejor opción a mi duda.
No lo considero "fracaso escolar", puesto que ya terminé mi carrera, y este Máster me lo proponía como hobby. Sin embargo, sí lo siento como un pequeño fracaso personal.
De los mails que recibí, más bien pocos, la mayoría eran publicidad de actividades de la UNED, cursos de la UNED más o menos relacionados con mis estudios y la confirmación de la matrícula, pero esto en el mes de mayo.
Finalmente, decidí que con lo desinflada que me había quedado en esos primeros 20 créditos (de 90), el alto coste económico de estas asignaturas para sacar en claro los exámenes y poco más, preferí desapuntarme.
Realmente, no necesito (al menos por el momento) ese título para nada. Y para estudiar a mi aire en mi casa y tan solo tener el listado de libros (que está a disposición de cualquiera en la web de la UNED, y me los puedo leer sin prisas ni exámenes) y los nervios de las noches antes de los exámenes (en teoría me daba igual, pero siempre hay un Pepito Grillo que da cargo de conciencia suspender porque implicaría haber perdido el tiempo), lo he abandonado para hacer cursos más cortos pero concretos y aplicables.
Uno en verano, de la Comunidad de Madrid para generar actividades para internet: Tutorías virtuales casi reales, contestaciones precisas y personalizadas, contenidos aplicables a la práctica profesional...
Ahora, otro eminentemente práctico sobre NNTT en educación: hay parte teórica, sí, hay apuntes y exámenes, también. Pero hay actividades prácticas relacionadas con el día a día, en cierta medida entretenidas y que se pueden hacer con más calma, como estos "pensamientos en tecla alta" que comparto con vosotros en este rinconcito. También hay un Campus virtual con Cafetería, Biblioteca, Aula..., foros donde en unas cuantas semanas ya he intercambiado más opiniones que en todo el curso pasado en la UNED; tutores que resuelven las dudas, animan en los mails y respuestas de las pruebas prácticas...
No sé si será lo normal, pero me quedo con este formato. Me gusta, me reconforta y me parece interesante y motivador formarme de este modo.
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