Tras las valoraciones generales de hacer turismo en Francia, estos son los mejores lugares en los que hemos parado durante nuestro periplo por Francia:
- Duna du Pylat: es una duna de tamaño espectacular. Y con una playa que apetece darse un baño tras la ascensión y descenso de la duna... pero el agua está helada, tenlo en cuenta.
- Blaye: Una ciudad amurallada medieval, con formato de ciudadela y que suponían una gran dificultad a la entrada de posibles invasores a Burdeos por barco: a los dos lados y en la isla intermedia de la Gironda.
- Talmond: un pueblito muy bien conservado, con una iglesia pequenita en lo alto del pueblo y pegado a un acantilado. Una maravillosa recomendación de la Oficina de Turismo de Blaye.
- La Rochelle: curioso puerto y curiosas torres defensivas. Es la entrada a la isla de Ré.
- Isla de Ré. Cuidado, porque te cobrarán 16 euros por cruzar el puente de conexión, pero es un lugar que merece la pena. Si eres previsor, ve en bicicleta. Esta isla es el paraíso de las dos ruedas. Mi asignatura pendiente en este viaje.
- Nantes: este verano han puesto en marcha una curiosa propuesta turística: una línea rosa pintada en el suelo que pasa por los principales puntos de la ciudad y que empieza y acaba en la Estación de tren, pero puedes unirte o dejarla en cualquier momento... muchas ciudades (francesas y españolas) deberían aprender y favorecer las visitas de los turistas.
- Rennes: Preciosa ciudad bretona 100%. Casitas estupendas, colores en todas las calles y plazas. También un 10 para la Oficina de Turismo: en el mapita que te dan está marcada una propuesta de recorrido y la chica nos recomendó el orden para pillar el mercado antes de que recogieran. Precioso.
- Cap Fréhel (faro) y Fort La Latte: El faro me gustó, pero me esperaba más... aunque la ubicación es espectacular y ves el antiguo (más cerca del agua) y el nuevo, con unas vistas espectaculares. Muy cerquita, el Fort La Latte es de lo más bonito que he visto. Un castillo privado muy bien conservado y restaurando en un enclave espectacular e inmejorable. Cosas de la naturaleza...
- Dinan: preciosa ciudad que nos recomendaron desde Madrid. Al estilo de Rennes, pero en pequeñito y con un castillo medieval tremendo con una visita turística guiada muy buena.
- Fougères: Un castillo medieval muy curioso y singular que merece una visita pausada y con la cámara en la mano. El pueblo también merece la pena, no sólo el casillo...
- Vitré: El castillo merece la pena, pero si vas a ver Fougères y este, primero ve a este o te parecerá poca cosa tras el de Fougères (lo que nos pasó a nosotros).
- Mont Saint Michel: nuestro destino en este viaje, así es que más que recomendable y alucinada tras la visita, pero ahora mismo el aparcamiento y el bus-shuttle está en estado deficiente... Saint Michel tiene entrada propia.
- Bayeux: Creía que sólo valía por el museo sobre la operación del desembarco (merece la pena visitarlo), pero tiene mucho más. El cementerio multinacional de la II Guerra Mundial es sobrecogedor. Y el pueblo es bonito para pasearlo de noche...
- Arromanches: ver la playa (una de ellas) del desembarco de Normandía es tremendo. En Arromanches hay algunos barcos que lo recuerdan y conmemoran. Pensar en aquel día, en aquellas batallas es sobrecogedor.
- Alençon. A mí no me mereció la pena... el castillo no pudimos visitarlo y queda poco.., aunque sorprende ver que fue sede de las SS.
- Le Mans: por coincidencia, llegamos al terminar el fin de semana de coches históricos, por lo que nos cruzamos con muchos de ellos por la carretera y los alrededores de Mans estaban todavía algunas chicanes y neumáticos apilados. La ciudad merece la pena, tiene cosas bonitas y curiosas: desde la muralla romana a la catedral.
- Tours: Meter el coche en la ciudad es tremendo, pero la visita merece la pena. Tiene un par de iglesias bonitas, calles muy curiosas y edificios singulares, como la academia de la cerveza.
- Castillos del Loira. La gran mayoría están en los alrededores de Tours, pero demasiados te llevará a un empacho y se te vaciará el bolsillo. Hay que hacer una valoración de kilómetros, precios e intereses personales.
- Brive la Gaillarde: no tiene nada.
- Sarlat le Canéda: Una ciudad espectacular y coincidió que había una serie de espectáculos callejeros por la tarde que nos hicieron la visita mucho más amena. Se puede subir a la torre de una antigua iglesia: la visita panorámica con las explicaciones del chico merecen la pena.
- Beynac. curioso ver dónde está ubicado: el castillo arriba, el pueblo debajo (literalmente) y el rió y los árboles a los pies del pueblo. Sin palabras.
- Collonge la Ruge: un pueblín precioso y con encanto. Quizá, visto durante el fin de semana sea agobiante, pero entre semana y a la hora de la puesta de sol, me pareció espectacular.
- Cahors: Bonito, singular, en un entorno muy bonito y natural.
- Saint Cirq Lapopie. Merece la pena por la ubicación, verlo desde fuera... pero una vez dentro no lo aprecias: calles estrechas, edificios de piedra (como otros muchos) y mucha tienda pensada para los turistas. Visto desde fuera, un 10.
- Foix: un castillo precioso (cierra antes que ninguno, la última visita empieza a las 17:30, un horror para los españoles) y las vistas desde lo alto son más que recomendables.
- Buscar los castillos de Ax Les Thermes y Ussat les bains es una bonita iniciativa. Vienen en algunos listados de castillos cátaros, pero no los encontramos.
- En lugar de cruzar por Andorra (parte del plan inicial) cruzamos hacia Jaca... Jaca merece la pena. El pueblo merece una visita y la ciudadela, visitable parcialmente en grupo guiado, también.
- San Juan de la Peña: Ver en directo, y con explicaciones, lo que estudiaste hace años en Arte y verlo en primera persona y no en diapositivas es impresionante.
- Loarre: el castillo de El Reino de los Cielos. Precioso en cualquier época del año. Una visita más que recomendable (guiada o no).
Las grandes ciudades (Burdeos, Limoges, Toulouse...) las dejamos un poco de lado. Se pueden visitar con tren o avión, sin tener que complicarse la vida con el coche... pero seguro que acudiré.
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viernes, 20 de julio de 2012
Francia con encanto
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10 días por Francia, 10 lecciones
Para mí, viajar es una forma de aprender. Aprendes sobre la gente, sobre lugares, costumbres, opiniones, formas de entender la vida... y Francia es un lugar recurrente; está cerca, es bonito, tiene gran variedad, se puede llegar en coche, en barco, en tren, en avión...
10 días en Francia dan para mucho, especialmente yendo en coche y sin un plan demasiado fijo ni cerrado. El plan inicial era llegar hasta el Mont Saint Michel y volver a casa, pero en el camino ver distintos sitios, no darnos "palizas kilométricas" y parar (o no) donde nos pidiera un poco el cuerpo.
La ruta de "ida" fue siguiendo, más o menos, la costa atlántica. Y la vuelta, en una línea más o menos recta desde la playa del desembarco (Arromanches) hasta el centro de los Pirineos.
Viajar con los ojos abiertos ayuda a aprender, a comparar y a valorar lo que tienen los demás (y de lo que deberíamos aprender) y lo contrario: lo que los demás quizá podrían aprender de nosotros.
1) ¡Viva el uso de la bicicleta!, especialmente con valor turístico: no contamina, no gasta gasolina, permite viajar con calma, haces deporte... y en Francia lo tendrás muy fácil. Hay un gran desarrollo del carril bici y rutas turísticas específicas y adaptadas para este transporte. Sobre todo, la isla de Ré está pensada casi especialmente para ellas. Espero volver allí con la bici y disfrutar de cada uno de sus rincones; merecen la pena.
Derivada de la anterior: la convivencia pacífica entre peatones, bicis y coches. En muchos sitios, los peatones y ciclistas van por el lateral de la carretera, pero no pegados a los coches, sino en un espacio lateral entre las casas o el bosque y la carretera como tal, pero separados por una línea de árboles. Les da sombra y tranquilidad circulando. Está muy bien pensando para todos. y cuando coinciden coches y bicis, lo avisan para que todos lo tengan en cuenta.
2) Guía recomendable para conducir? Nosotros compramos la plegable de Michelín con todo el país, pero aún no sé cómo están indicadas las autovía de pago y las que no... Ni por las marcas en el mapa, ni por los colores de las señales en la carretera. Sirve cuando pone "péage" y cuando no, pero una vez dentro, no sabrás cuándo acaba el tramo...
Cuando creí que lo había entendido, volví a decir "anda, pues no"... es una sorpresa, pero la red está mejor que la española, no es sólo radial.
3) Muchos espacios para hacer turismo con caravanas y roulotes. Hay muchos espacios pensados para desaguar o muchos lugares turísticos con aparcamientos específicos para ellas, en función de su movilidad frente a un coche.
4) No te plantees Francia en tienda de campaña. No hemos podido dormir en ella por la lluvia ocasional de todos los días. No nos vimos capaces a poner la tienda después de llover todos los días más o menos tiempo. En ese momento entiendes que esté tan pensado el país para hacer turismo con autocaravanas...
5) Convivencia pacífica de distintos entornos turísticos: la naturaleza abunda, especialmente los arbolados a ambos lados de la carretera. Y se combina la oferta cultural, la lúdica, la clásica, la moderna... hay para todos y en casi todos los pueblos hay oficina de turismo, lo que facilita parar casi en cualquier lugar, no sólo pueblos grandes o ciudades.
6) Curiosas competiciones de pueblos bellos o pueblos floridos hacen que todos los pueblos estén muy adornados con flores, muy coloridos, más acogedores para los turistas. Distintas señales de pueblo florido y el dibujo de entre 1 y 4 flores te anuncia la cantidad de flores y estilos y colores que vas a encontrar. Es bonito, diferente... y las señales de "uno de los pueblos más bellos de Francia" también ayuda a parar en algunos que no estaban en el plan inicial y que luego sorprenden por su belleza.
7) Oficinas de Turismo: en muchos lugares, el plano del pueblo o la ciudad cuesta 20 céntimos. No estoy en contra, porque así cada grupo coge uno (en lugar de uno por cabeza) y les sacas rendimiento. En la mayoría de los hoteles de baja categoría no lo tienen (o no lo dan), pero tampoco es algo que te arruine y te suelen indicar casi siempre en la misma oficina qué ver y cómo visitarlo. ¿Por qué digo "casi siempre"? Porque en Sarlat te cobran por el mapa (de acuerdo), pero también te quieren cobrar por la información de qué edificios son visitables o merecen la pena... esto ya me pareció excesivo.
8) En toooodos los sitios cobran por aparcar en el centro. Lo puedo entender en ciudades o pueblos grandes, pero en determinadas poblaciones me sorprende que también te cobren por aparcar en el centro... Eso sí, mira bien la hora: en la mayoría de ellos el pago es hasta las 19:00 y te lo van a cobrar por horas. Si son las 18:55 date una vuelta o para a incordiar antes de llegar al pueblo. Si no, te cobrarán por 5 o 2 minutos tooooda una hora de aparcamiento. Tremendo.
9) Comer es otra aventura: en general, los precios están más caros que en España a la hora de un menú (allí es un entrante, plato principal y postre... el café y la bebida se apagan fuera de eso). Pero puedes encontrar menús de gallette (crêpe salada de de trigo negro -apto para celiacos) más una crêpe dulce por precios similares o inferiores. Este menú sí suele incluir la bebida y perece la pena. Cada día lo comes con unos ingredientes, y listo.
10) Los precios de la gasolina sí están en libre competencia: desde 1,45 hasta 1,82 el litro de S/P 95. Eso sí es competencia, por lo que deberás fijarte en los carteles de los precios cuando estés cerca y decidir. Cuidado porque no siempre están en el mismo orden de arriba a abajo y los dos tonos de verde no siempre son iguales para SP95 y SP98 por lo que: agudeza visual del copiloto para leerlo con antelación y tomar rápido una decisión. En general son más baratas las de centros comerciales (Carrefour y Super-U entre ellas) y las más caras, una verde que se llama Erat (o algo similar) y otra que tiene un símbolo de Euro sobre fondo azul... Hay una web francesa donde puedes poner tu ruta y te indica las gasolineras más baratas que encontrarás (Gasolina en Francia) o en un departamento... pero debes conocer bien el mapa de Francia o los códigos numéricos.
Y esta fue nuestra ruta...
10 días en Francia dan para mucho, especialmente yendo en coche y sin un plan demasiado fijo ni cerrado. El plan inicial era llegar hasta el Mont Saint Michel y volver a casa, pero en el camino ver distintos sitios, no darnos "palizas kilométricas" y parar (o no) donde nos pidiera un poco el cuerpo.
La ruta de "ida" fue siguiendo, más o menos, la costa atlántica. Y la vuelta, en una línea más o menos recta desde la playa del desembarco (Arromanches) hasta el centro de los Pirineos.
Viajar con los ojos abiertos ayuda a aprender, a comparar y a valorar lo que tienen los demás (y de lo que deberíamos aprender) y lo contrario: lo que los demás quizá podrían aprender de nosotros.
1) ¡Viva el uso de la bicicleta!, especialmente con valor turístico: no contamina, no gasta gasolina, permite viajar con calma, haces deporte... y en Francia lo tendrás muy fácil. Hay un gran desarrollo del carril bici y rutas turísticas específicas y adaptadas para este transporte. Sobre todo, la isla de Ré está pensada casi especialmente para ellas. Espero volver allí con la bici y disfrutar de cada uno de sus rincones; merecen la pena.
Derivada de la anterior: la convivencia pacífica entre peatones, bicis y coches. En muchos sitios, los peatones y ciclistas van por el lateral de la carretera, pero no pegados a los coches, sino en un espacio lateral entre las casas o el bosque y la carretera como tal, pero separados por una línea de árboles. Les da sombra y tranquilidad circulando. Está muy bien pensando para todos. y cuando coinciden coches y bicis, lo avisan para que todos lo tengan en cuenta.
2) Guía recomendable para conducir? Nosotros compramos la plegable de Michelín con todo el país, pero aún no sé cómo están indicadas las autovía de pago y las que no... Ni por las marcas en el mapa, ni por los colores de las señales en la carretera. Sirve cuando pone "péage" y cuando no, pero una vez dentro, no sabrás cuándo acaba el tramo...
Cuando creí que lo había entendido, volví a decir "anda, pues no"... es una sorpresa, pero la red está mejor que la española, no es sólo radial.
3) Muchos espacios para hacer turismo con caravanas y roulotes. Hay muchos espacios pensados para desaguar o muchos lugares turísticos con aparcamientos específicos para ellas, en función de su movilidad frente a un coche.
4) No te plantees Francia en tienda de campaña. No hemos podido dormir en ella por la lluvia ocasional de todos los días. No nos vimos capaces a poner la tienda después de llover todos los días más o menos tiempo. En ese momento entiendes que esté tan pensado el país para hacer turismo con autocaravanas...
5) Convivencia pacífica de distintos entornos turísticos: la naturaleza abunda, especialmente los arbolados a ambos lados de la carretera. Y se combina la oferta cultural, la lúdica, la clásica, la moderna... hay para todos y en casi todos los pueblos hay oficina de turismo, lo que facilita parar casi en cualquier lugar, no sólo pueblos grandes o ciudades.
6) Curiosas competiciones de pueblos bellos o pueblos floridos hacen que todos los pueblos estén muy adornados con flores, muy coloridos, más acogedores para los turistas. Distintas señales de pueblo florido y el dibujo de entre 1 y 4 flores te anuncia la cantidad de flores y estilos y colores que vas a encontrar. Es bonito, diferente... y las señales de "uno de los pueblos más bellos de Francia" también ayuda a parar en algunos que no estaban en el plan inicial y que luego sorprenden por su belleza.
7) Oficinas de Turismo: en muchos lugares, el plano del pueblo o la ciudad cuesta 20 céntimos. No estoy en contra, porque así cada grupo coge uno (en lugar de uno por cabeza) y les sacas rendimiento. En la mayoría de los hoteles de baja categoría no lo tienen (o no lo dan), pero tampoco es algo que te arruine y te suelen indicar casi siempre en la misma oficina qué ver y cómo visitarlo. ¿Por qué digo "casi siempre"? Porque en Sarlat te cobran por el mapa (de acuerdo), pero también te quieren cobrar por la información de qué edificios son visitables o merecen la pena... esto ya me pareció excesivo.
8) En toooodos los sitios cobran por aparcar en el centro. Lo puedo entender en ciudades o pueblos grandes, pero en determinadas poblaciones me sorprende que también te cobren por aparcar en el centro... Eso sí, mira bien la hora: en la mayoría de ellos el pago es hasta las 19:00 y te lo van a cobrar por horas. Si son las 18:55 date una vuelta o para a incordiar antes de llegar al pueblo. Si no, te cobrarán por 5 o 2 minutos tooooda una hora de aparcamiento. Tremendo.
9) Comer es otra aventura: en general, los precios están más caros que en España a la hora de un menú (allí es un entrante, plato principal y postre... el café y la bebida se apagan fuera de eso). Pero puedes encontrar menús de gallette (crêpe salada de de trigo negro -apto para celiacos) más una crêpe dulce por precios similares o inferiores. Este menú sí suele incluir la bebida y perece la pena. Cada día lo comes con unos ingredientes, y listo.
10) Los precios de la gasolina sí están en libre competencia: desde 1,45 hasta 1,82 el litro de S/P 95. Eso sí es competencia, por lo que deberás fijarte en los carteles de los precios cuando estés cerca y decidir. Cuidado porque no siempre están en el mismo orden de arriba a abajo y los dos tonos de verde no siempre son iguales para SP95 y SP98 por lo que: agudeza visual del copiloto para leerlo con antelación y tomar rápido una decisión. En general son más baratas las de centros comerciales (Carrefour y Super-U entre ellas) y las más caras, una verde que se llama Erat (o algo similar) y otra que tiene un símbolo de Euro sobre fondo azul... Hay una web francesa donde puedes poner tu ruta y te indica las gasolineras más baratas que encontrarás (Gasolina en Francia) o en un departamento... pero debes conocer bien el mapa de Francia o los códigos numéricos.
Y esta fue nuestra ruta...
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martes, 10 de abril de 2012
Viajando a Egipto
Para aprovechar las vacaciones de Semana Santa y desconectar del día a día hemos decidido ir a Egipto. Un viaje combinado de 4 días de crucero y 2 de estancia en la ciudad de El Cairo, porque aunque te digan "de sábado a sábado", pues pierdes el primero y el último en volar.
Primer problema: desde la pasada revuelta, sólo viajan a aeropuertos egipcios la compañía propia EgiptAir. Desde Madrid y Barcelona, un vuelo diario. Nadie más y ninguna oferta charter o extraordinaria en periodo vacacional.
* Vuelo de ida: sale de España a más de las 3 de la tarde, se llega a El Cairo sobre las 7:30 o las 8 de la tarde, que allí, es hora de cenar y poco más, o de coger otro vuelo a Luxor o Aswan (según la dirección del crucero). En este caso se llega más o menos a media noche, traslado, y empezar al día siguiente el turismo de verdad con madrugón.
* Vuelo de vuelta: para llegar a España, sale a las 9:30 de la mañana, así es que no hagas planes para ese día...
El crucero: Es una pena ir con el tiempo medido, pero las visitas merecen la pena. Además, tal y como está el panorama, no hay mucho público, la temperatura es alta, pero no insufrible (aún, habrá que ver el mercurio en agosto).
Sin embargo, es una maravilla parar en cuatro sitios y no tener que hacer y deshacer maletas cada noche. Además, en lugar de hacer los desplazamientos el autobús, durante el trayecto se aprovecha para comer, para darse un bañito en la piscina de cubierta, para dormir la siesta (y recuperarse del madrugón y prepararse a la salida de la tarde)...
Los restos: no me atrevo a llamarlo "ruinas", porque se conservan en muy buenas condiciones, pensando que a penas se han hecho obras de restauración (sí de mantenimiento o consolidación). Es espectacular ver todo aquello: el tamaño de las piedras, la calidad de lo construido, los relieves y las pinturas (la pena son los graffitis actuales y pasados), lo detallado de muchos de los jeroglíficos, la sabiduría que revelan todos ellos...
Es una pena que en muchos sitios no dejen ni tan siquiera meter las cámaras (Valle de los Reyes o Museo de Antigüedades), pero viendo lo incívica que es la gente (en Abu Simbel no se puede fotografiar dentro, pero siempre hay algún "listillo" que intenta saltárselo), no me extraña... y nos lo hemos ganado a pulso.
El Cairo: La ciudad responde a la definición de "caótica", seguro que sería posible ponerlo como sinónimo en el diccionario. No hay semáforos, no hay pasos de cebra, no hay casi señales de tráfico (algunas informativas)... pero con lo que tienen, se gestionan a claxonazo limpio. Y la gente cruza por donde quiere y de manera continua... pero no van corriendo, ni se les ve precipitados. Se nota su "normalidad" entre los coches, cruzan caminando mientras miran a los coches (tan suicidas no son), hablan por teléfono, fuman... Y tanto tráfico caótico genera algunos problemas, entre lo que destaca la contaminación. Subir a las plantas superiores de los hoteles hace que se vea el efecto "boina" sobre los edificios y que no se vea más allá de unos cientos de metros (ya no hablamos de las pirámides, que sólo se adivinan en raros momentos).
La seguridad: No puedo decir que haya tenido miedo, ni que lo haya pasado mal ni que haya temido por mi integridad. Sí puedo decir que se nota la tensión calmada por todos lados: gente de paisano que se nota que son policías (no turistas ni ciudadanos paseantes), policía armada y con chaleco en el barrio copto de El Cairo, la visita a Abu Simbel se hace en convoy escoltado por la policía, arcos de seguridad hasta en los hoteles y centros comerciales, y hasta por tres veces en el aeropuerto antes de subir a un avión (aunque luego te den cubiertos metálicos para comer)...
Equipaje: ropa de verano que sea de algodón y de colores no muy oscuros, para no atraer demasiado el calor. Ropa amplia y, en el caso de las chicas, con mangas, sin escotes y faldas o pantalones por debajo de la rodilla (los desmontables son los ideales, 2x1). Para entrar a las mezquitas, largo; pero para pasear tampoco recomiendo lo demasiado corto, puesto que siempre te sentirás observada, los niños se meterán contigo, los adultos que estén con ellos les jalearán... no es cómodo ver cómo se meten con la gente.
Leerás por internet que por las noches refresca y que lleves algo de ropa de abrigo. Yo casi la recomendaría para los locales cerrados, porque tienen el don de poner los aires acondicionados a15º, lo que hace que frente a los más de 35 del exterior, te parezca entrar en una pingüinera... pero por la calle se nota que hay menos temperatura, pero no frío. Quizá haya otros momentos en que haga menos temperatura, pero desde Semana Santa hasta octubre, lo dudo.
* ¿Otras cosas que meter en la maleta? Pues aquí hay para todos los gustos; comento lo que leí, lo que llevé y lo que opino:
- Cámara de fotos (esto está claro), con cargador de la batería, tarjetas de memoria y todos los accesorios.
- Si tienes prismáticos, no te arrepentirás de llevarlos. Útiles para los detalles y maravillosos para apreciar las rectas de construcción entre, por ejemplo, el Templo de Hatshetsup y el de Karnak o éste con el de la antigua Tebas.
- Algo para comer entre horas (desde que desayunas a las 6 de la mañana hasta la comida, a mí se me hacía largo...). Por allí venden agua (y otras bebidas) y luego papiros, escarabajos... pero a nadie se le ha ocurrido vender galletas o barritas o chocolatillos. Es raro encontrarlos, pero los hay.
- Una linterna pequeña. En el Valle de los Reyes, los que están en las entradas te "dejaran" las suyas, a cambio de una propina cuando la devuelvas. Además, para otros casos te será muy útil, porque ya no las verás más.
- Gafas de sol, estas son básicas, como la gorra (preferible con sahariana) o sombrero de ala ancha, o pañuelo para la cabeza, o algo similar para no desfallecer.
- Euros sueltos: todo el mundo te venderá todo por un euro, desde 2 botellas pequeñas de agua (allí son de 60 cl) hasta ofertas de pulseras, collares, papiros... que dependerán de tu arte en el regateo. Aunque luego ellos también te ofrecen cambiar sus monedas por tus billetes de euro, porque en los bancos cambian los billetes (el cambio será exacto, 10:10 o 20:20, pero cuidado con los que cuelan alguna moneda que no es)
- Crema protectora alta, especialmente para las Pirámides de Giza porque allí no hay ni media sobra (en el resto de sitios sí). El sol cae a plomo desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, y a veces hasta el calor abrasa.
- Un abanico... aunque hará que los vendedores sepan que eres español/a y te persigan hablando en castellano por todos lados (también lo harán si no llevas abanico, tienen un radar infalible)
- Si vas a moverte por El Cairo, una manga larga (fina) y un pañuelo para la cabeza si eres mujer... para las mezquitas. También lo podrás utilizar para los lugares con el aire acondicionado demasiado alto y si aprovechas y lo llevas en una bolsita, cuando entres a la mezquita guardas ahí tus zapatos y no tendrás que darle propina al que los cuida en la puerta...
- Calzado cómodo para caminar sobre arena del desierto (se hunde como la de la playa), sobre asfalto, sobre piedras...
- Botiquín: gasas y esparadrapo de papel para rozaduras (de zapato, de entrepiernas, por si te haces alguna heridita y no quieres que se llene de tierra...), medicamentos básicos: paracetamol, ibuprofeno (estos "por si acaso"), algún protector estomacal (para las comidas de las que no te fíes), algún antidiarreico (en todos los grupos algunos caen tarde o temprano). Y lo que tengas que tomar en tu vida cotidiana.
- Caramelitos o chicles. Harán que no respires tanto por la boca, que no se te seque y no tengas la boca tan seca. Y si son fresquitos (de hierbabuena o así), te ayudarán a llevar un poco mejor el calor.
- El pasaporte en los dientes y luego guardado en una faltriquera o bolsillo interno, por si acaso (yo no me he sentido insegura a este respecto, pero no está de más con los pasaportes).
Y lo que no debe faltar: ganas de conocer otra cultura muy distinta, ganas de empaparse de la cultura y la sabiduría egipcia (sobre todo, la antigua), muuucha paciencia (para soportar a los miles de vendedores que te perseguirán por todas las esquinas, plazas, monumentos...)
Conclusiones: tenía mis dudas antes de ir, por todo lo que se leía en internet y lo que aparecía en las noticias. Sin embargo, no me arrepiento de haber ido, porque me lo he pasado genial, ha sido una experiencia increíble, se ve que las cosas no son una balsa de aceite, pero se puede ir sin ningún problema. Con algo de precaución y sin pasarse de valiente, no hay ningún problema. Y el país lo merece, y mucho.
Primer problema: desde la pasada revuelta, sólo viajan a aeropuertos egipcios la compañía propia EgiptAir. Desde Madrid y Barcelona, un vuelo diario. Nadie más y ninguna oferta charter o extraordinaria en periodo vacacional.
* Vuelo de ida: sale de España a más de las 3 de la tarde, se llega a El Cairo sobre las 7:30 o las 8 de la tarde, que allí, es hora de cenar y poco más, o de coger otro vuelo a Luxor o Aswan (según la dirección del crucero). En este caso se llega más o menos a media noche, traslado, y empezar al día siguiente el turismo de verdad con madrugón.
* Vuelo de vuelta: para llegar a España, sale a las 9:30 de la mañana, así es que no hagas planes para ese día...
El crucero: Es una pena ir con el tiempo medido, pero las visitas merecen la pena. Además, tal y como está el panorama, no hay mucho público, la temperatura es alta, pero no insufrible (aún, habrá que ver el mercurio en agosto).
Sin embargo, es una maravilla parar en cuatro sitios y no tener que hacer y deshacer maletas cada noche. Además, en lugar de hacer los desplazamientos el autobús, durante el trayecto se aprovecha para comer, para darse un bañito en la piscina de cubierta, para dormir la siesta (y recuperarse del madrugón y prepararse a la salida de la tarde)...
Los restos: no me atrevo a llamarlo "ruinas", porque se conservan en muy buenas condiciones, pensando que a penas se han hecho obras de restauración (sí de mantenimiento o consolidación). Es espectacular ver todo aquello: el tamaño de las piedras, la calidad de lo construido, los relieves y las pinturas (la pena son los graffitis actuales y pasados), lo detallado de muchos de los jeroglíficos, la sabiduría que revelan todos ellos...
Es una pena que en muchos sitios no dejen ni tan siquiera meter las cámaras (Valle de los Reyes o Museo de Antigüedades), pero viendo lo incívica que es la gente (en Abu Simbel no se puede fotografiar dentro, pero siempre hay algún "listillo" que intenta saltárselo), no me extraña... y nos lo hemos ganado a pulso.
El Cairo: La ciudad responde a la definición de "caótica", seguro que sería posible ponerlo como sinónimo en el diccionario. No hay semáforos, no hay pasos de cebra, no hay casi señales de tráfico (algunas informativas)... pero con lo que tienen, se gestionan a claxonazo limpio. Y la gente cruza por donde quiere y de manera continua... pero no van corriendo, ni se les ve precipitados. Se nota su "normalidad" entre los coches, cruzan caminando mientras miran a los coches (tan suicidas no son), hablan por teléfono, fuman... Y tanto tráfico caótico genera algunos problemas, entre lo que destaca la contaminación. Subir a las plantas superiores de los hoteles hace que se vea el efecto "boina" sobre los edificios y que no se vea más allá de unos cientos de metros (ya no hablamos de las pirámides, que sólo se adivinan en raros momentos).
La seguridad: No puedo decir que haya tenido miedo, ni que lo haya pasado mal ni que haya temido por mi integridad. Sí puedo decir que se nota la tensión calmada por todos lados: gente de paisano que se nota que son policías (no turistas ni ciudadanos paseantes), policía armada y con chaleco en el barrio copto de El Cairo, la visita a Abu Simbel se hace en convoy escoltado por la policía, arcos de seguridad hasta en los hoteles y centros comerciales, y hasta por tres veces en el aeropuerto antes de subir a un avión (aunque luego te den cubiertos metálicos para comer)...
Equipaje: ropa de verano que sea de algodón y de colores no muy oscuros, para no atraer demasiado el calor. Ropa amplia y, en el caso de las chicas, con mangas, sin escotes y faldas o pantalones por debajo de la rodilla (los desmontables son los ideales, 2x1). Para entrar a las mezquitas, largo; pero para pasear tampoco recomiendo lo demasiado corto, puesto que siempre te sentirás observada, los niños se meterán contigo, los adultos que estén con ellos les jalearán... no es cómodo ver cómo se meten con la gente.
Leerás por internet que por las noches refresca y que lleves algo de ropa de abrigo. Yo casi la recomendaría para los locales cerrados, porque tienen el don de poner los aires acondicionados a15º, lo que hace que frente a los más de 35 del exterior, te parezca entrar en una pingüinera... pero por la calle se nota que hay menos temperatura, pero no frío. Quizá haya otros momentos en que haga menos temperatura, pero desde Semana Santa hasta octubre, lo dudo.
* ¿Otras cosas que meter en la maleta? Pues aquí hay para todos los gustos; comento lo que leí, lo que llevé y lo que opino:
- Cámara de fotos (esto está claro), con cargador de la batería, tarjetas de memoria y todos los accesorios.
- Si tienes prismáticos, no te arrepentirás de llevarlos. Útiles para los detalles y maravillosos para apreciar las rectas de construcción entre, por ejemplo, el Templo de Hatshetsup y el de Karnak o éste con el de la antigua Tebas.
- Algo para comer entre horas (desde que desayunas a las 6 de la mañana hasta la comida, a mí se me hacía largo...). Por allí venden agua (y otras bebidas) y luego papiros, escarabajos... pero a nadie se le ha ocurrido vender galletas o barritas o chocolatillos. Es raro encontrarlos, pero los hay.
- Una linterna pequeña. En el Valle de los Reyes, los que están en las entradas te "dejaran" las suyas, a cambio de una propina cuando la devuelvas. Además, para otros casos te será muy útil, porque ya no las verás más.
- Gafas de sol, estas son básicas, como la gorra (preferible con sahariana) o sombrero de ala ancha, o pañuelo para la cabeza, o algo similar para no desfallecer.
- Euros sueltos: todo el mundo te venderá todo por un euro, desde 2 botellas pequeñas de agua (allí son de 60 cl) hasta ofertas de pulseras, collares, papiros... que dependerán de tu arte en el regateo. Aunque luego ellos también te ofrecen cambiar sus monedas por tus billetes de euro, porque en los bancos cambian los billetes (el cambio será exacto, 10:10 o 20:20, pero cuidado con los que cuelan alguna moneda que no es)
- Crema protectora alta, especialmente para las Pirámides de Giza porque allí no hay ni media sobra (en el resto de sitios sí). El sol cae a plomo desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, y a veces hasta el calor abrasa.
- Un abanico... aunque hará que los vendedores sepan que eres español/a y te persigan hablando en castellano por todos lados (también lo harán si no llevas abanico, tienen un radar infalible)
- Si vas a moverte por El Cairo, una manga larga (fina) y un pañuelo para la cabeza si eres mujer... para las mezquitas. También lo podrás utilizar para los lugares con el aire acondicionado demasiado alto y si aprovechas y lo llevas en una bolsita, cuando entres a la mezquita guardas ahí tus zapatos y no tendrás que darle propina al que los cuida en la puerta...
- Calzado cómodo para caminar sobre arena del desierto (se hunde como la de la playa), sobre asfalto, sobre piedras...
- Botiquín: gasas y esparadrapo de papel para rozaduras (de zapato, de entrepiernas, por si te haces alguna heridita y no quieres que se llene de tierra...), medicamentos básicos: paracetamol, ibuprofeno (estos "por si acaso"), algún protector estomacal (para las comidas de las que no te fíes), algún antidiarreico (en todos los grupos algunos caen tarde o temprano). Y lo que tengas que tomar en tu vida cotidiana.
- Caramelitos o chicles. Harán que no respires tanto por la boca, que no se te seque y no tengas la boca tan seca. Y si son fresquitos (de hierbabuena o así), te ayudarán a llevar un poco mejor el calor.
- El pasaporte en los dientes y luego guardado en una faltriquera o bolsillo interno, por si acaso (yo no me he sentido insegura a este respecto, pero no está de más con los pasaportes).
Y lo que no debe faltar: ganas de conocer otra cultura muy distinta, ganas de empaparse de la cultura y la sabiduría egipcia (sobre todo, la antigua), muuucha paciencia (para soportar a los miles de vendedores que te perseguirán por todas las esquinas, plazas, monumentos...)
Conclusiones: tenía mis dudas antes de ir, por todo lo que se leía en internet y lo que aparecía en las noticias. Sin embargo, no me arrepiento de haber ido, porque me lo he pasado genial, ha sido una experiencia increíble, se ve que las cosas no son una balsa de aceite, pero se puede ir sin ningún problema. Con algo de precaución y sin pasarse de valiente, no hay ningún problema. Y el país lo merece, y mucho.
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domingo, 30 de octubre de 2011
De castillos por Segovia (parte)
Un día festivo en Madrid da para mucho. La ventaja de estar en el centro geográfico (aprox.) es que se puede ir en todas las direcciones.
Una bonita excursión es hacer una ruta de castillos por la zona norte de Segovia: castillos de Coca y Cuéllar, y quien quiera más (por ejemplo, para pasar el fin de semana completo por la znoa, puede añadir Santa María de Nieva y Turégano. En algunos libros las refieren com "la ruta de las grandes atalayas segovianas".
El castillo de Coca (de la Edad Media, ciertas restauraciones posteriores y en parte usado actualmente como centro educativo de capataces forestales) es imponente, creado en una hondonada del terreno, con un foso alrededor (nunca llenado de agua) y con unas torres altamente defensivas y decoradas. A pesar de que el sol y el paso del tiempo han hecho que se perdieran gran parte de sus encantos decorativos, algún resto queda y deja ver que debió ser impresionante.
La visita turística es muy interesante y está bine explicada, pasando por distintas zonas, haciendo un recorrido único que incluyse salas militares, lo alto de una torre (con vistas inigualables de la zona) y la zona que roda el castillo se puede vistar de forma libre.
Por su parte, Cuéllar tiene varios encantos: el castillo (de origen medieval y restauraciones posteriores; ahora parte está convertido en IES) tiene una vista externa imponente y con una muralla adosada que es visitable en parte. Muy restaurada (quizá demasiado), pero que es curiosa de ver. Al pasear por el pueblo, se ven más trozos de muralla, pero no son visitables por ser parte de viviendas y patios particulares (esto es una pena, pero en la historia no siempre ha habido el mismo concepto de Bien de interés Histórico-Artístico).
El castillo se puede visitar en una ruta guiada corta (unos 30 min) o en una más larga y teatralizada (2 horas). Esta segunda opción incluye una primera parte en la iglesia cercana que es centro de estudio del arte mudéjar. Y luego continúa por el castillo: distintas estancias explicadas y con pequeñas dramatizaciones que siguen un hilo discursivo (en este castillo fue el primer lugar de España donde se puso en marcha esta curiosa iniciativa).
Al estar en pleno Segovia, comer es una actividad más dentro de las visitas culturales: diversos menús con asados, opciones de lechal, cochinillo... que hacen que el día merezca más la pena y que invitan a repetir por la zona sin ingún problema.
Una idea es salir de Madrid temprano, llegar a Coca a las 11:00 (cuando abren el castillo), tras la visita dar una vuelta por el pueblo, ir a Cuéllar, reservar una visita para la tarde, pasear por esta localidad, comer y visitar el castillo en la modalidad elegida para cenar en Turégano y volver a Madrid o volver directamente y dejar Turégano para otro día, con otra ruta y otra comida al horno...
Una bonita excursión es hacer una ruta de castillos por la zona norte de Segovia: castillos de Coca y Cuéllar, y quien quiera más (por ejemplo, para pasar el fin de semana completo por la znoa, puede añadir Santa María de Nieva y Turégano. En algunos libros las refieren com "la ruta de las grandes atalayas segovianas".
El castillo de Coca (de la Edad Media, ciertas restauraciones posteriores y en parte usado actualmente como centro educativo de capataces forestales) es imponente, creado en una hondonada del terreno, con un foso alrededor (nunca llenado de agua) y con unas torres altamente defensivas y decoradas. A pesar de que el sol y el paso del tiempo han hecho que se perdieran gran parte de sus encantos decorativos, algún resto queda y deja ver que debió ser impresionante.
La visita turística es muy interesante y está bine explicada, pasando por distintas zonas, haciendo un recorrido único que incluyse salas militares, lo alto de una torre (con vistas inigualables de la zona) y la zona que roda el castillo se puede vistar de forma libre.
Por su parte, Cuéllar tiene varios encantos: el castillo (de origen medieval y restauraciones posteriores; ahora parte está convertido en IES) tiene una vista externa imponente y con una muralla adosada que es visitable en parte. Muy restaurada (quizá demasiado), pero que es curiosa de ver. Al pasear por el pueblo, se ven más trozos de muralla, pero no son visitables por ser parte de viviendas y patios particulares (esto es una pena, pero en la historia no siempre ha habido el mismo concepto de Bien de interés Histórico-Artístico).
El castillo se puede visitar en una ruta guiada corta (unos 30 min) o en una más larga y teatralizada (2 horas). Esta segunda opción incluye una primera parte en la iglesia cercana que es centro de estudio del arte mudéjar. Y luego continúa por el castillo: distintas estancias explicadas y con pequeñas dramatizaciones que siguen un hilo discursivo (en este castillo fue el primer lugar de España donde se puso en marcha esta curiosa iniciativa).
Al estar en pleno Segovia, comer es una actividad más dentro de las visitas culturales: diversos menús con asados, opciones de lechal, cochinillo... que hacen que el día merezca más la pena y que invitan a repetir por la zona sin ingún problema.
Una idea es salir de Madrid temprano, llegar a Coca a las 11:00 (cuando abren el castillo), tras la visita dar una vuelta por el pueblo, ir a Cuéllar, reservar una visita para la tarde, pasear por esta localidad, comer y visitar el castillo en la modalidad elegida para cenar en Turégano y volver a Madrid o volver directamente y dejar Turégano para otro día, con otra ruta y otra comida al horno...
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domingo, 28 de agosto de 2011
Consejos (generales) turísticos
Antes de empezar un viaje (cualquiera que tenga un objetivo meramente turístico y/o lúdico) creo que hay que tener en cuenta unas cuantas cosas y preparar un material mínimo. La idea de esta entrada me la da la experiencia y mi mala cabeza, ya que siempre (por unas cosas u otras) algo me olvido. Quizá pondiéndolo aquí pueda repasarlo antes de mi próximo viaje y ayude a alguien a que no le suceda lo mismo.
* Una vez elegido el destino, sabiendo la duración y el lugar de alojamiento:
- Hacerse con algunas guías turísticas de la zona para saber qué hay que ver qué recomendaciones se dan sobre los trámites previos (necesidad de pasaporte y tiempo de validez, vacunas, cambio de moneda, alguna información o sorpresa desagradable para prevenir...)
- Visitar páginas web con consejos de otra gente que haya ido y opiniones sobre qué visitar, lo que merece la pena y lo que no, si hay tarjetas turísticas de transporte y/o visitas (recomiendo Tripadvisor o Los Viajeros)
- Sacarse la tarjeta de asistencia sanitaria para viajes en el extranjero (un esguince o que te siente mal una comida nueva no tiene por qué amargarte el viaje no el bolsillo)
- Si se puede obtener alguna tarjeta de descuentos, es el momento (por ejemplo, algunos colectivos profesionales como profesores o periodistas)
* Lista de visitas, como las comentadas: También con las guías turísticas y las webs. Apuntar en nombre, la dirección (o por dónde queda) y el precio de la entrada (o su gratuidad, mucho mejor). Se puede hacer simultáneamente, organizando un Bloc de notas o un documento Word con toda la info para luego clasificarla y llevarla al viaje (o desecharla). En esta lista, es mejor llevar sitios de más, ya que esto permitirá saber sitios de camino, alternativas por si algo está cerrado o si sobra algo de tiempo (sobre todo el primer día o el último).
Ojo, hablo de lista de visitas y no de planificación de actividades por días porque ello lleva a estrenarse si se ve algo de menos, si surge algún plan sobre la marcha o si algo varía la idea prevista (el tiempo, un cierre ocasional, una oferta concreta o tener un día más tranquilo por el motivo que sea). Pero quien quiera hacer un plan más concreto, es libre (a mí me estresa y prefiero alejar esa sensación de mis vacaciones).
* Qué meter en la maleta...
Antes de nada: si se va en avión, mejor llevar una maleta de tamaño "equipaje de mano". Eso evitará quedarnos en blanco si no llega a su destino con nosotros. Asegurarse bien de las medidas máximas permitidas por la/las compañías que se vayan a usar y el peso máximo permitido... y atenerse a ello.
También dependerá de si podemos llevar más de una (una facturada y otra de mano, en cuyo caso se llevará un mínimo de cada cosa en la de mano y los "complementos" en la otra) o si se va en coche, lo que facilita mucho las cosas (pero no se debe caer en el "total, como tengo sitio..."
Ropa: llevar siempre una adecuada a la temporada (recordando que si se cambia de hemisferio, cambia la estación) con algunos "por-si-acaso": siempre una camiseta de manga corta o tirantes (si es invierno, siempre se podrá usar si hace calor o como camiseta interior si hace demasiado frío), un chubasquero (he visto llover en agosto en Mallorca, pero puerde servir en verano para tumbarse en un cesped a contemplar...), y un calzado de repuesto (se mojan o se rompen en el peor momento, preguntar a Murphy). Y algo para los pies en el hotel/hostal/albergue o lo que sea. En la mayoría de países los suelos serán de moqueta y es poco recomendable pisarlos directamente. Hay soluciones que ocupan muy poco espacio y previenen muchas cosas.
Y de la de temporada, intentar elegir ropa que combine con facilidad entre sí. "Un modelito para cada día" complica el espacio de la maleta. Un vaquero, un pantalón (o falda) negra o beige combinan con muchos colores. Y camisetas (o camisas, o jerseys) variadas, pero sin perder la cabeza con el surtido.
Pijama: el que menos ocupe, en casi todos los sitios se puede pedir una manta más o algo de abrigo. Y en verano, no hay problema.
Calzado: elegir siempre uno cómodo (deportivas, zapato cerrado...). Lo importante es que sea de suela suave (unas plantillitas de gel hacen maravillas) y con algún tipo de cierre que permita soltarlo si se nos hinchan los pies a lo largo del día o de la semana.
Un consejo previsor: que la malete no vaya a tope, porque siempre volvemos con algo más: una camiseta, algunos imanes, unos regalitos, etc. que ocuparán espacio y es preferible dejarles un hueco.
* Otras cosas:
- Mini botiquín: paracetamol, ibuprofeno, tiritas, esparadrapo, pañuelos de papel, una venda (aunque sea pequeña) y algo para picaduras (los bichos siempre pican a los extraños).
- Cámara de fotos (y sus complementos: tarjeta de memoria o carrete, pilas, batería de repuesto, cargador...)
- Prismáticos (casi siempre hay algún sitio con vistas interesantes)
- Una mochila pequeña (vacía, dentro de la maleta) para meter las cosas del día a día en las visitas (agua, cámara de fotos, chubasquero, prismáticos, algo de comer en un ataque de gusa -galletas, frutos secos, barritas...- y por si a la vuelta tenemos más cosas que espacio y hay que usarla como equipaje de mano (aunque haya que facturar la otra)
- Información (sea un libro -o varios- de los que se venden en cualquier librería) o la que se haya elaborado como remix de varios libros, webs, blogs, consejos de amigos... que hemos comentado antes. Los datos del viaje (vuelos, trenes, hoteles, restaurantes, autobuses...., pasaporte, horarios de utilidad que se hayan podido recopilar)
- Un cuaderno y un boli. Siempre nos podemos aburrir y recurrir a empezar un cuaderno de viajes o para dejar una nota a alguien en algún lugar.
- Un libro. Esto es optativo, pero ahora con los digitales (que abultan poco y tienen gran capacidad), un retraso de varias horas en un vuelo se nos puede hacer mucho más ameno
- Una minilinterna (no ocupa nada y siempre puede ser de utilidad en varios casos: un hotel sin luz, encontrar algo en la maleta al fondo del maletero...)
- Algunos caramelos (alguno de café) y/o chicles (para un bajón de azúcar, para un mal sabor de boca, para el mareo...)
* Evitar siempre:
- Estrenar calzado: puede hacerte daño, roces, ampollas.... y las vacaciones no son el momento, por muy cómodos que parezcan (sobre todo si es calzado de montaña)
- Una ropa única (como se moje, se rompa o se manche, te fastidiará el viaje).
- Llevar demasiadas cosas de más. Pesarán y ocuparán espacio necesario (aunque sea para los recuerdos)
Esta entrada se irá actualizando con nuevos descubrimientos, recuerdos, colaboraciones de quien quiera o experiencias que deparen los viajes...
* Una vez elegido el destino, sabiendo la duración y el lugar de alojamiento:
- Hacerse con algunas guías turísticas de la zona para saber qué hay que ver qué recomendaciones se dan sobre los trámites previos (necesidad de pasaporte y tiempo de validez, vacunas, cambio de moneda, alguna información o sorpresa desagradable para prevenir...)
- Visitar páginas web con consejos de otra gente que haya ido y opiniones sobre qué visitar, lo que merece la pena y lo que no, si hay tarjetas turísticas de transporte y/o visitas (recomiendo Tripadvisor o Los Viajeros)
- Sacarse la tarjeta de asistencia sanitaria para viajes en el extranjero (un esguince o que te siente mal una comida nueva no tiene por qué amargarte el viaje no el bolsillo)
- Si se puede obtener alguna tarjeta de descuentos, es el momento (por ejemplo, algunos colectivos profesionales como profesores o periodistas)
* Lista de visitas, como las comentadas: También con las guías turísticas y las webs. Apuntar en nombre, la dirección (o por dónde queda) y el precio de la entrada (o su gratuidad, mucho mejor). Se puede hacer simultáneamente, organizando un Bloc de notas o un documento Word con toda la info para luego clasificarla y llevarla al viaje (o desecharla). En esta lista, es mejor llevar sitios de más, ya que esto permitirá saber sitios de camino, alternativas por si algo está cerrado o si sobra algo de tiempo (sobre todo el primer día o el último).
Ojo, hablo de lista de visitas y no de planificación de actividades por días porque ello lleva a estrenarse si se ve algo de menos, si surge algún plan sobre la marcha o si algo varía la idea prevista (el tiempo, un cierre ocasional, una oferta concreta o tener un día más tranquilo por el motivo que sea). Pero quien quiera hacer un plan más concreto, es libre (a mí me estresa y prefiero alejar esa sensación de mis vacaciones).
* Qué meter en la maleta...
Antes de nada: si se va en avión, mejor llevar una maleta de tamaño "equipaje de mano". Eso evitará quedarnos en blanco si no llega a su destino con nosotros. Asegurarse bien de las medidas máximas permitidas por la/las compañías que se vayan a usar y el peso máximo permitido... y atenerse a ello.
También dependerá de si podemos llevar más de una (una facturada y otra de mano, en cuyo caso se llevará un mínimo de cada cosa en la de mano y los "complementos" en la otra) o si se va en coche, lo que facilita mucho las cosas (pero no se debe caer en el "total, como tengo sitio..."
Ropa: llevar siempre una adecuada a la temporada (recordando que si se cambia de hemisferio, cambia la estación) con algunos "por-si-acaso": siempre una camiseta de manga corta o tirantes (si es invierno, siempre se podrá usar si hace calor o como camiseta interior si hace demasiado frío), un chubasquero (he visto llover en agosto en Mallorca, pero puerde servir en verano para tumbarse en un cesped a contemplar...), y un calzado de repuesto (se mojan o se rompen en el peor momento, preguntar a Murphy). Y algo para los pies en el hotel/hostal/albergue o lo que sea. En la mayoría de países los suelos serán de moqueta y es poco recomendable pisarlos directamente. Hay soluciones que ocupan muy poco espacio y previenen muchas cosas.
Y de la de temporada, intentar elegir ropa que combine con facilidad entre sí. "Un modelito para cada día" complica el espacio de la maleta. Un vaquero, un pantalón (o falda) negra o beige combinan con muchos colores. Y camisetas (o camisas, o jerseys) variadas, pero sin perder la cabeza con el surtido.
Pijama: el que menos ocupe, en casi todos los sitios se puede pedir una manta más o algo de abrigo. Y en verano, no hay problema.
Calzado: elegir siempre uno cómodo (deportivas, zapato cerrado...). Lo importante es que sea de suela suave (unas plantillitas de gel hacen maravillas) y con algún tipo de cierre que permita soltarlo si se nos hinchan los pies a lo largo del día o de la semana.
Un consejo previsor: que la malete no vaya a tope, porque siempre volvemos con algo más: una camiseta, algunos imanes, unos regalitos, etc. que ocuparán espacio y es preferible dejarles un hueco.
* Otras cosas:
- Mini botiquín: paracetamol, ibuprofeno, tiritas, esparadrapo, pañuelos de papel, una venda (aunque sea pequeña) y algo para picaduras (los bichos siempre pican a los extraños).
- Cámara de fotos (y sus complementos: tarjeta de memoria o carrete, pilas, batería de repuesto, cargador...)
- Prismáticos (casi siempre hay algún sitio con vistas interesantes)
- Una mochila pequeña (vacía, dentro de la maleta) para meter las cosas del día a día en las visitas (agua, cámara de fotos, chubasquero, prismáticos, algo de comer en un ataque de gusa -galletas, frutos secos, barritas...- y por si a la vuelta tenemos más cosas que espacio y hay que usarla como equipaje de mano (aunque haya que facturar la otra)
- Información (sea un libro -o varios- de los que se venden en cualquier librería) o la que se haya elaborado como remix de varios libros, webs, blogs, consejos de amigos... que hemos comentado antes. Los datos del viaje (vuelos, trenes, hoteles, restaurantes, autobuses...., pasaporte, horarios de utilidad que se hayan podido recopilar)
- Un cuaderno y un boli. Siempre nos podemos aburrir y recurrir a empezar un cuaderno de viajes o para dejar una nota a alguien en algún lugar.
- Un libro. Esto es optativo, pero ahora con los digitales (que abultan poco y tienen gran capacidad), un retraso de varias horas en un vuelo se nos puede hacer mucho más ameno
- Una minilinterna (no ocupa nada y siempre puede ser de utilidad en varios casos: un hotel sin luz, encontrar algo en la maleta al fondo del maletero...)
- Algunos caramelos (alguno de café) y/o chicles (para un bajón de azúcar, para un mal sabor de boca, para el mareo...)
* Evitar siempre:
- Estrenar calzado: puede hacerte daño, roces, ampollas.... y las vacaciones no son el momento, por muy cómodos que parezcan (sobre todo si es calzado de montaña)
- Una ropa única (como se moje, se rompa o se manche, te fastidiará el viaje).
- Llevar demasiadas cosas de más. Pesarán y ocuparán espacio necesario (aunque sea para los recuerdos)
Esta entrada se irá actualizando con nuevos descubrimientos, recuerdos, colaboraciones de quien quiera o experiencias que deparen los viajes...
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miércoles, 24 de agosto de 2011
Viajando a Roma
De nuevo, lo mejor para ir a una ciudad de visita turística es hacer un buen listado de lo que se quiere ver, un listado que será producto de la documentación (deformación profesional) en biblioteca,s revistas, internet, documentales de la tele... cualquier cosa vale para una buena idea, o al menos curiosa o diferente.
En Roma es casi imposible no ver "piedras", ya que es uno de los mayores atractivos de la ciudad, así es que serán las primeras que pondremos en nuestra lista:
- El Coliseo
- El Foro Romano (queda justo frente al Coliseo)
- Mercado y Foro de Trajano (al otro lado del Foro)
- Antiguo circo romano (se puede ver de paseo, sin entrada ni colas)
- Termas de Caracalla (si se va pocos días, puede ser prescindible)
Pero fuera de esto, hay mucho más allá y también muy interesante, como por ejemplo:
- Un paseo por el Trastévere (al oeste del centro de Roma, al otro lado del río): iglesias, calles, parque de Gianicolo (con parada en la fuente de Vía Garibaldi, detrás del Instituto Español)...
- La Ciudad del Vaticano: Basílica de San Pedro, la Plaza, Museos Vaticanos (sólo por la Capilla Sixtina y el paseo hasta ella y de salida ya merecen la pena el pago de la entrada... pero hay mucho más)
- Fuentes: Plaza Navona, Fontana di Trevi, Plaza del Popolo...
- Otros sitios curiosos e interesantes: Castillo San Angelo (cerca del Vaticano, se puede aprovechar la visita), Panteón de Agripa (impresionante y gratuito), Villa Borguese (los jardines y el Museo), escalinata de la Plaza de España, Plaza Venecia y Monumento a Victor Manuel II
- Las iglesias son gratuitas de entrada y merecen la pena muchas de ellas, por el arte que incluyen y las diferencias y tipos arquitectónicos que presentan: Santa María la Mayor, Santa María del Angel (antiguas termas de Domiciano), San Pietro in Vincoli (el Moisés de Miguel Ángel está aquí, es impresionante que cueste tanto encontrarla)...
Si te gustan las "piedras" y vas con algunos días extra, más allá de un fin de semana o un puente corto, quizá te pueda interesar completar este viaje con el antiguo puerto de Ostia Antica (se llegan en tren de cercanías y merecen la pena) o Pompeya, pero en este caso hay que viajar en tren a Nápoles y de ahí un cercanías a las ruinas de Pompeya e, incluso, las de Erculano y el Vesubio... eso ya va en gustos y según el tiempo que se tenga.
Para una visita a Roma recomiendo coger en Roma Pass y plantearse bien las visitas: este pase incluye un montón de ruinas y museos (con precios diferentes), y todos los transportes de bus y metro. El inconveniente es el límite temporal: tres días de calendario (no 72 horas desde que se activa). Por lo que si se va más tiempo, se pueden concentrar todas las visitas culturales "de pago" en tres días y dejar las demás para el resto de días. En este caso, también hay que consultar los días que cierran los museos y ruinas, por lo general el lunes. Aunque parezca que lo critico, no es así, pero hay que saberlo y tenerlo en cuenta para no sorprenderse allí.
En el otro lado de la balanza, el precio se amortiza con la entrada al Coliseo y el Foro Romano (que, además, no harás las cosas de espera porque el Roma Pass tiene una cola propia muchísimo más corta) y a poco que visites alguna cosa más (el Mercado de Trajano, Castel San Angelo, Puerto de Ostia Antica....) y utilices algún medio de transporte (como para volver al alojamiento después de una larga caminata hasta la otra punta de la ciudad), estará más que recompensado por su coste.
En Roma es casi imposible no ver "piedras", ya que es uno de los mayores atractivos de la ciudad, así es que serán las primeras que pondremos en nuestra lista:
- El Coliseo
- El Foro Romano (queda justo frente al Coliseo)
- Mercado y Foro de Trajano (al otro lado del Foro)
- Antiguo circo romano (se puede ver de paseo, sin entrada ni colas)
- Termas de Caracalla (si se va pocos días, puede ser prescindible)
Pero fuera de esto, hay mucho más allá y también muy interesante, como por ejemplo:
- Un paseo por el Trastévere (al oeste del centro de Roma, al otro lado del río): iglesias, calles, parque de Gianicolo (con parada en la fuente de Vía Garibaldi, detrás del Instituto Español)...
- La Ciudad del Vaticano: Basílica de San Pedro, la Plaza, Museos Vaticanos (sólo por la Capilla Sixtina y el paseo hasta ella y de salida ya merecen la pena el pago de la entrada... pero hay mucho más)
- Fuentes: Plaza Navona, Fontana di Trevi, Plaza del Popolo...
- Otros sitios curiosos e interesantes: Castillo San Angelo (cerca del Vaticano, se puede aprovechar la visita), Panteón de Agripa (impresionante y gratuito), Villa Borguese (los jardines y el Museo), escalinata de la Plaza de España, Plaza Venecia y Monumento a Victor Manuel II
- Las iglesias son gratuitas de entrada y merecen la pena muchas de ellas, por el arte que incluyen y las diferencias y tipos arquitectónicos que presentan: Santa María la Mayor, Santa María del Angel (antiguas termas de Domiciano), San Pietro in Vincoli (el Moisés de Miguel Ángel está aquí, es impresionante que cueste tanto encontrarla)...
Si te gustan las "piedras" y vas con algunos días extra, más allá de un fin de semana o un puente corto, quizá te pueda interesar completar este viaje con el antiguo puerto de Ostia Antica (se llegan en tren de cercanías y merecen la pena) o Pompeya, pero en este caso hay que viajar en tren a Nápoles y de ahí un cercanías a las ruinas de Pompeya e, incluso, las de Erculano y el Vesubio... eso ya va en gustos y según el tiempo que se tenga.
Para una visita a Roma recomiendo coger en Roma Pass y plantearse bien las visitas: este pase incluye un montón de ruinas y museos (con precios diferentes), y todos los transportes de bus y metro. El inconveniente es el límite temporal: tres días de calendario (no 72 horas desde que se activa). Por lo que si se va más tiempo, se pueden concentrar todas las visitas culturales "de pago" en tres días y dejar las demás para el resto de días. En este caso, también hay que consultar los días que cierran los museos y ruinas, por lo general el lunes. Aunque parezca que lo critico, no es así, pero hay que saberlo y tenerlo en cuenta para no sorprenderse allí.
En el otro lado de la balanza, el precio se amortiza con la entrada al Coliseo y el Foro Romano (que, además, no harás las cosas de espera porque el Roma Pass tiene una cola propia muchísimo más corta) y a poco que visites alguna cosa más (el Mercado de Trajano, Castel San Angelo, Puerto de Ostia Antica....) y utilices algún medio de transporte (como para volver al alojamiento después de una larga caminata hasta la otra punta de la ciudad), estará más que recompensado por su coste.
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Viajando a París
París es una de las ciudades recurrentes y repetitiva para las vacaciones: hay muchos sitios, muchas vistas distintas, muchas oportunidades de ocio, de cansancio y de descanso al alcance de cualquiera.
Como en todas las grandes ciudades, siempre cabe la comparación con la de origen y residencia (Madrid, en mi caso). Y la verda, es que esta vez no ha ganado París como en las anteriores. Y me explico:
- Sí me gusta que los edificios sean todos de la misma altura (entre 5 y 7 alturas), con techados similares, con edificios preciosos en casi todas las calles, con plazas, jardines, árboles bien cortaditos en las grandes avenidas, con las calles limpias de papeles, chicles y colillas (esto me parece muy importante y no entiendo la falta de higiene a este respecto en nuestro país).
- No me ha gustado el insoportable olor a orín en la mayoría de las calles. Además del olor a alcantarilla en algunas zonas. Comprendo que en agosto apenas llueve y lo de las alcantarillas pase, pero lo otro no. Nunca me había fijado en ello, pero me ha decepcionado mucho de la opinión que tenía de Francia.
Por lo demás, París es una ciudad maravillosa para ir solo, en pareja, en familia, con amigos... Siempre está la duda de qué ver, pero también está el problema de cuántos días se tienen a disposición. Yo siempre recomiendo (y practico), la elaboración de una lista de sitios que se quieren visitar, hacerse con un mapa (ahora con internet no es difícil), ubicar los sitios de la lista en el mapa y marcar dónde se tiene el "campamento base" (hotel, B&B, apartamento, albergue o lo que sea). Y desde ahí planificar rutas radiales con todo lo que haya en cada una de las direcciones (sobre todo cuando hay más días, superior a 6) o elaborar rutas circulares en las que se va por un lado y se vuelve por otro al punto de partida (sobre todo para estancias de menos de 4 días). Hasta ahora siempre he hecho esto y la gente con la que ha ido ha aprobado la idea y luego ha quedado contenta con el resultado.
Se camina mucho, sí. Pero es la mejor forma de conocer una ciudad con criterio. Hacer la misma lista e ir a los sitios en bus o metro, pero dando saltos en el mapa como una pulga, hace perder mucho tiempo en transportes (y eso si no nos perdemos) y evita perderse por callejuelas intemedias y lugares curiosos que pillan "de paso" entre un punto y otro de la lista.
En el caso de París, recomiendo empezar por un "campamento base" en los 4 primeros departamentos ("arrondisement") o, como mucho, hasta el 7. La idea es estar centradito para facilitar las rutas circulares. En caso de no ser así, el 9 está bien y también lo permite. El 8 no es que me lo haya saltado, pero limita el movimiento.
Y desde ahí poner en la lista:
- La línea Museo del Louvre (visitándolo, pero no completo hacer una planificación de 5-10 cosas para no saturarse), Jardín de las Tullerías, Campos Elíseos, Arco del Triunfo (Aquí se ven los distritos 1 y 8)
- Seguir por la calle Kléber hasta Trocader, ver desde ahí la Torre Eiffel, foto desde el paseo inferior del Sena antes de cruzar por el Puente d'Iena, la Torre Eiffel (con subida si se han sacado las entradas y se tiene tiempo, merecen la pena las vistas). Aquí se ven los distritos 16 y 7
- Como eso (empezando prontito y sin haber entrado al Louvre) es media jornada, se puede seguir por cruzar los Campos de Marte, caminar hasta Antiguo Hospital de Inválidos, visitar el Museo Orsay (no el mismo día que el Louvre, pero merece la pena por las obras y por el edificio en sí, antigua estación de tren) y pasear por la rivera del río y sus puestecillos. Se ven los distritos 7 y parte del 6
- Barrio Latino: Plaza de San Germain des Près, Universidad de la Sorbona, Panteón de hombres ilustres, Jardín y Palacio (por fuera) de Luxemburgo. Algunos recomiendan comer o cenar por allí: kebab, raclette, crêpes... no es mala idea. Distritos 5 y parte del 6
- Isla de París: Catedral de Notre-Dame (con posible subida a ver las gárgolas de cerca) y paseo por los jardines de detrás, Palacio de Justicia (visita casi obligada a la Santa Capilla, impresionante, pero no al resto de la Conciergérie, no merece la pena la reconstrucción de la celda de María Antoñeta), Mercado de las flores (breve paseo es suficiente). La isla está dentro del distrito 1
- El centro geográfico: Plaza Vendöme, Palacio Real, Plaza y comercios de Les Halles (puede ser presdindible), Centro Pompidou (Arte muy moderno, merece más la pena el eficicio por fuera que el interior), Ayuntamiento general de París (Hotel de Ville, cuando veas "Marais" son lo que nosotros llamamos Juntas de Distrito), Plaza Vosgues (casa de Victor Hugo). Se ven los distritos 1, 2 y 4.
- Edificaciones representativas: Ópera de Garnier (con posible y recomendable visita al interior), Estación de Saint Lazare (exterior), subir a la Plaza Clichy y caminar por los bulevares hasta el Moulin Rouge y después subir hacia el Sagrado Corazón (todas las calles son en cuestas muy empinadas, no busques una más llanita porque no existe), la subida la recomiendo a pie por las escaleras, pero hay un rápido funicular a la izquierda, paseo por el barrio de Montmartre: callejas, plaza de los pintores (Place tu Tertre), tomarse un crêpe (esta es mi zona preferida: después de la subida, es una buena recompensa) y curiosear. Desde aquí si que merece la pena volver en bus o metro, no hay mucho más: si es un domingo, ir hasta el Mercadillo de "Marché des Puces" y luego hacer la ruta alrevés, pero como uno quiera. Aquí se ven los distritos 9 y 18.
Y si sobra tiempo, otras opciones son:
- Parque Disneyland (sobre todo con niños o aficionados a las atracciones), hay tren directo desde el centro y muchas facilidades
- Parque de la Villete, Museo interactivo de ciencias: para niños, jóvenes y mayores, con una geoda, parque precioso... muy curioso pero alejado (distrito 19).
- Palacio de Versalles. excursión de medio día para el palacio y de día completo si se quieren ver los jardines... porque hay para aburrirse de pasear.
- Catedral de Chartres. Lejos y del pueblo sólo merece la pena la catedral, pero ya depende de los gustos de cada uno
Y espero que a alguien le sea de utilidad. Y si hay dudas, ya sabéis: los comentarios están abajo.
Como en todas las grandes ciudades, siempre cabe la comparación con la de origen y residencia (Madrid, en mi caso). Y la verda, es que esta vez no ha ganado París como en las anteriores. Y me explico:
- Sí me gusta que los edificios sean todos de la misma altura (entre 5 y 7 alturas), con techados similares, con edificios preciosos en casi todas las calles, con plazas, jardines, árboles bien cortaditos en las grandes avenidas, con las calles limpias de papeles, chicles y colillas (esto me parece muy importante y no entiendo la falta de higiene a este respecto en nuestro país).
- No me ha gustado el insoportable olor a orín en la mayoría de las calles. Además del olor a alcantarilla en algunas zonas. Comprendo que en agosto apenas llueve y lo de las alcantarillas pase, pero lo otro no. Nunca me había fijado en ello, pero me ha decepcionado mucho de la opinión que tenía de Francia.
Por lo demás, París es una ciudad maravillosa para ir solo, en pareja, en familia, con amigos... Siempre está la duda de qué ver, pero también está el problema de cuántos días se tienen a disposición. Yo siempre recomiendo (y practico), la elaboración de una lista de sitios que se quieren visitar, hacerse con un mapa (ahora con internet no es difícil), ubicar los sitios de la lista en el mapa y marcar dónde se tiene el "campamento base" (hotel, B&B, apartamento, albergue o lo que sea). Y desde ahí planificar rutas radiales con todo lo que haya en cada una de las direcciones (sobre todo cuando hay más días, superior a 6) o elaborar rutas circulares en las que se va por un lado y se vuelve por otro al punto de partida (sobre todo para estancias de menos de 4 días). Hasta ahora siempre he hecho esto y la gente con la que ha ido ha aprobado la idea y luego ha quedado contenta con el resultado.
Se camina mucho, sí. Pero es la mejor forma de conocer una ciudad con criterio. Hacer la misma lista e ir a los sitios en bus o metro, pero dando saltos en el mapa como una pulga, hace perder mucho tiempo en transportes (y eso si no nos perdemos) y evita perderse por callejuelas intemedias y lugares curiosos que pillan "de paso" entre un punto y otro de la lista.
En el caso de París, recomiendo empezar por un "campamento base" en los 4 primeros departamentos ("arrondisement") o, como mucho, hasta el 7. La idea es estar centradito para facilitar las rutas circulares. En caso de no ser así, el 9 está bien y también lo permite. El 8 no es que me lo haya saltado, pero limita el movimiento.
Y desde ahí poner en la lista:
- La línea Museo del Louvre (visitándolo, pero no completo hacer una planificación de 5-10 cosas para no saturarse), Jardín de las Tullerías, Campos Elíseos, Arco del Triunfo (Aquí se ven los distritos 1 y 8)
- Seguir por la calle Kléber hasta Trocader, ver desde ahí la Torre Eiffel, foto desde el paseo inferior del Sena antes de cruzar por el Puente d'Iena, la Torre Eiffel (con subida si se han sacado las entradas y se tiene tiempo, merecen la pena las vistas). Aquí se ven los distritos 16 y 7
- Como eso (empezando prontito y sin haber entrado al Louvre) es media jornada, se puede seguir por cruzar los Campos de Marte, caminar hasta Antiguo Hospital de Inválidos, visitar el Museo Orsay (no el mismo día que el Louvre, pero merece la pena por las obras y por el edificio en sí, antigua estación de tren) y pasear por la rivera del río y sus puestecillos. Se ven los distritos 7 y parte del 6
- Barrio Latino: Plaza de San Germain des Près, Universidad de la Sorbona, Panteón de hombres ilustres, Jardín y Palacio (por fuera) de Luxemburgo. Algunos recomiendan comer o cenar por allí: kebab, raclette, crêpes... no es mala idea. Distritos 5 y parte del 6
- Isla de París: Catedral de Notre-Dame (con posible subida a ver las gárgolas de cerca) y paseo por los jardines de detrás, Palacio de Justicia (visita casi obligada a la Santa Capilla, impresionante, pero no al resto de la Conciergérie, no merece la pena la reconstrucción de la celda de María Antoñeta), Mercado de las flores (breve paseo es suficiente). La isla está dentro del distrito 1
- El centro geográfico: Plaza Vendöme, Palacio Real, Plaza y comercios de Les Halles (puede ser presdindible), Centro Pompidou (Arte muy moderno, merece más la pena el eficicio por fuera que el interior), Ayuntamiento general de París (Hotel de Ville, cuando veas "Marais" son lo que nosotros llamamos Juntas de Distrito), Plaza Vosgues (casa de Victor Hugo). Se ven los distritos 1, 2 y 4.
- Edificaciones representativas: Ópera de Garnier (con posible y recomendable visita al interior), Estación de Saint Lazare (exterior), subir a la Plaza Clichy y caminar por los bulevares hasta el Moulin Rouge y después subir hacia el Sagrado Corazón (todas las calles son en cuestas muy empinadas, no busques una más llanita porque no existe), la subida la recomiendo a pie por las escaleras, pero hay un rápido funicular a la izquierda, paseo por el barrio de Montmartre: callejas, plaza de los pintores (Place tu Tertre), tomarse un crêpe (esta es mi zona preferida: después de la subida, es una buena recompensa) y curiosear. Desde aquí si que merece la pena volver en bus o metro, no hay mucho más: si es un domingo, ir hasta el Mercadillo de "Marché des Puces" y luego hacer la ruta alrevés, pero como uno quiera. Aquí se ven los distritos 9 y 18.
Y si sobra tiempo, otras opciones son:
- Parque Disneyland (sobre todo con niños o aficionados a las atracciones), hay tren directo desde el centro y muchas facilidades
- Parque de la Villete, Museo interactivo de ciencias: para niños, jóvenes y mayores, con una geoda, parque precioso... muy curioso pero alejado (distrito 19).
- Palacio de Versalles. excursión de medio día para el palacio y de día completo si se quieren ver los jardines... porque hay para aburrirse de pasear.
- Catedral de Chartres. Lejos y del pueblo sólo merece la pena la catedral, pero ya depende de los gustos de cada uno
Y espero que a alguien le sea de utilidad. Y si hay dudas, ya sabéis: los comentarios están abajo.
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lunes, 18 de julio de 2011
Viajar culturiza: Roma
Ver Roma, documentarse sobre la Roma clásica (aunque sólo sea para entender parte de lo que se ve), tener un poco de imaginación (para imaginarse las ruinas en el suelo como edificios en tres dimensiones) y darse cuenta de todo lo que tenemos hoy que procede de ellos es la primera parte de pensar en "por qué no vamos a Roma".
Darse cuenta de grandes cosas que ya tenían los romanos y que en la actualidad hemos perdido (como los pasos de cebra elevados para que el agua de lluvia (y otras procedencias) corriera por el nivel inferior sin mojarse ni mancharse los peatones; saber que las alcantarillas ya existían entonces, y nosotros no hemos conseguido aún que funcionen cuando llueve y que no se atasquen; la importancia a los centros culturales (termas con biblioteca)...
Me gusta viajar, pero no turismo de sol y playa u hotel con pulserita. Me gista viajar y aprender de ello, pero con una sonrisa, paseando, tomando un helado, haciendo fotos, riéndome, poniéndome en una sombra a comer unas galletas o un sandwich... para mí este es el mejor turismo. ¿Quién se apunta?
Darse cuenta de grandes cosas que ya tenían los romanos y que en la actualidad hemos perdido (como los pasos de cebra elevados para que el agua de lluvia (y otras procedencias) corriera por el nivel inferior sin mojarse ni mancharse los peatones; saber que las alcantarillas ya existían entonces, y nosotros no hemos conseguido aún que funcionen cuando llueve y que no se atasquen; la importancia a los centros culturales (termas con biblioteca)...
Me gusta viajar, pero no turismo de sol y playa u hotel con pulserita. Me gista viajar y aprender de ello, pero con una sonrisa, paseando, tomando un helado, haciendo fotos, riéndome, poniéndome en una sombra a comer unas galletas o un sandwich... para mí este es el mejor turismo. ¿Quién se apunta?
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jueves, 9 de junio de 2011
Equipaje de cabina ¿cuál?
Por motivos que no vienen al caso, me encuentro en la tesitura de tener que comprar una maleta para este verano. Para evitar problemas, costes adicionales, nuevas pérdidas o roturas... he pensado que tenga las medidas para poderla llevar como equipaje de mano ("equipaje de cabina", según los técnicos).
El caso es que empiezas a mirar por internet en webs de maletas y mochilas. Y extraña ver que hay distintas medidas de lo que se denomina "medidas válidas para equipaje de mano en cabina".
Siguiente paso: entrar en distintas compañías aéreas a ver qué denominan ellas así, visto que el peso suele ser común: 10 kilos. Y aquí, en las medidas máximas comunes, es donde las cosas empiezan a complicarse más:
Todo el mundo se queja de las restricciones de Ryanair, por lo que empiezo por ella: 55x40x20
Por distintos motivos llego a AirEuropa, y me sorprende leer lo siguiente: 55x35x25
Easyjet tiene las mismas consideradas "generalmente aceptadas": 56x45x25
Spanair no se queda atrás con las medidas 50x40x25
La sorpresa llega al entrar en Iberia y ver que son las mismas de Ryanair y nadie dice nada.
En el mientras tanto has pasado por distintos blogs en los que cada uno dice una cosa, aporta unas medidas distintas, cuenta sus historias para no dormir en una u otra compañía, compara la situación con los pesos de los equipajes y las compañías que compensan pesos en caso de viajes en grupo y cuáles no...
Después de todo esto, se llega a una curiosa deducción: Las medidas mínimas aceptadas para todos los vuelos y que nadie te haga pagar por un centímetro de más en algún sitio es un limitado 50x35x20. Aunque ello haga que en cada una de las compañías te sobren centímetros por un sitio... pero a ver quién es el listo que se arriesga.
Cuando se empieza a buscar (de nuevo) equipajes que cumplan estas medidas y que, además, pesen poco la opción es casi nula.
- Decathlon: mochilas con el subtítulo de "apto como equipaje de cabina" que realmente mide 56x35x22...Y hay otras con medidas de 55x35x25 y 56x36x27, todas de 35L. Vamos mal, en los carritos medidores de Ryanair, Iberia, AirEuropa y Spanair no me van a dejar pasarla...
- IKEA: maleta de esas con puntitos. NEgra, poco original, pero sufridita y que si vale para llevar en la cabina da lo mismo... 52x40x20... uy, casi, casi... y ¿qué hago con esos 2cm?
- En www.maletasviaje.com hay distintas marcas, distintas opciones... pero o son demasiado pequeñas (36x34x19)... que tampoco es eso, de los 36 a los 50 hay suficiente espacio para muchas cosas (sobre todo en invierno que los jerseys ocupan mucho) y todas las demás superan en uno o dos centímetros alguna de las medidas.
Las más variadas son de la marca Gabol, así es que ahora falta ver dónde poder comprarla y el precio, pero esto es un trabajo que dejaré para otro día.
El caso es que empiezas a mirar por internet en webs de maletas y mochilas. Y extraña ver que hay distintas medidas de lo que se denomina "medidas válidas para equipaje de mano en cabina".
Siguiente paso: entrar en distintas compañías aéreas a ver qué denominan ellas así, visto que el peso suele ser común: 10 kilos. Y aquí, en las medidas máximas comunes, es donde las cosas empiezan a complicarse más:
Todo el mundo se queja de las restricciones de Ryanair, por lo que empiezo por ella: 55x40x20
Por distintos motivos llego a AirEuropa, y me sorprende leer lo siguiente: 55x35x25
Easyjet tiene las mismas consideradas "generalmente aceptadas": 56x45x25
Spanair no se queda atrás con las medidas 50x40x25
La sorpresa llega al entrar en Iberia y ver que son las mismas de Ryanair y nadie dice nada.
En el mientras tanto has pasado por distintos blogs en los que cada uno dice una cosa, aporta unas medidas distintas, cuenta sus historias para no dormir en una u otra compañía, compara la situación con los pesos de los equipajes y las compañías que compensan pesos en caso de viajes en grupo y cuáles no...
Después de todo esto, se llega a una curiosa deducción: Las medidas mínimas aceptadas para todos los vuelos y que nadie te haga pagar por un centímetro de más en algún sitio es un limitado 50x35x20. Aunque ello haga que en cada una de las compañías te sobren centímetros por un sitio... pero a ver quién es el listo que se arriesga.
Cuando se empieza a buscar (de nuevo) equipajes que cumplan estas medidas y que, además, pesen poco la opción es casi nula.
- Decathlon: mochilas con el subtítulo de "apto como equipaje de cabina" que realmente mide 56x35x22...Y hay otras con medidas de 55x35x25 y 56x36x27, todas de 35L. Vamos mal, en los carritos medidores de Ryanair, Iberia, AirEuropa y Spanair no me van a dejar pasarla...
- IKEA: maleta de esas con puntitos. NEgra, poco original, pero sufridita y que si vale para llevar en la cabina da lo mismo... 52x40x20... uy, casi, casi... y ¿qué hago con esos 2cm?
- En www.maletasviaje.com hay distintas marcas, distintas opciones... pero o son demasiado pequeñas (36x34x19)... que tampoco es eso, de los 36 a los 50 hay suficiente espacio para muchas cosas (sobre todo en invierno que los jerseys ocupan mucho) y todas las demás superan en uno o dos centímetros alguna de las medidas.
Las más variadas son de la marca Gabol, así es que ahora falta ver dónde poder comprarla y el precio, pero esto es un trabajo que dejaré para otro día.
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domingo, 29 de mayo de 2011
Lo confieso: soy celiaca ¿y qué?
A veces te sientes un poco rara por algo ajeno a ti misma: no poder comer cereales con gluten. Menos mal que alguna gente empieza a entender que no es una enfermedad contagiosa, no tienes porqué dar lástima, ni estar marginada socialmente y puedes hacer vida normal.
Alguna gente te mira raro cuando sales a comer fuera como esperando un "a ver qué pide ésta". Otros te miran con pena cuando pides una ensalada y un lo-que-sea a la plancha... pero se sorprenden a verte comer un flan casero o un helado de postre.
Un primer viaje en grupo es una gran experiencia: muchos no se atreven a preguntarte qué puedes comer o qué no, pero tampoco les parece "educado" darte el marrón de preparar las comidas y hacer la compra tú solita... al final, después de la primera visita a una gran superficie se dan cuenta de que limpiamos con los mismos productos, las verduras, las frutas, la carne y el pescado se pueden compartir (¡faltaría!) y tan solo compras un pan y algo para el desayuno diferente a los demás... pero el resto es igual.
Y a la hora de prepararlo, descubren que cenar huevos fritos con patatas, o cinta de lomo, o filete, o tortilla de patatas no supone ningún problema y no requiere una doble preparación por este motivo... a veces sí porque seamos muchos y se tengan que hacer 2 o 3 tortillas, pero con los mismos ingredientes y proceso de cocinado.
Ser celiaco no supone un cambio radical en la vida. Impone un poco de atención al hacer la compra (sobre todo cuando antes las marcas te habían dado igual) y leer las etiquetas (al principio pierden un montón de tiempo en muchos alimentos y te sorprendes de la de cosas que llevan muchos alimentos sin que le encuentres explicación). Pero cuando te acostumbras, aprendes las marcas, los logotipos, las tiendas o supermercados que tienen muchos productos aptos, se hace la compra con la misma tranquilidad que antes, a la misma velocidad y con los mismos inconvenientes que el resto del mundo mundial.
Sí es verdad que salir de viaje (aunque sea por un día) implica un poco más de logística que antes: llevas pan (yo no soy muy aficionada, pero nunca está de más), comida de sobra "por si acaso", mirar en internet si hay algún sitio de comida sin gluten, miras las cartas de los sitios de comida típica, buscas supermercados concretos en la zona más próxima o en el camino (para viajes largos, para un día o un fin de semana te llevas los desayunos y el pan de casa, y punto)... pero por lo demás, no hay un cambio de vida radical.
La gente se acuerda de ti el Día de la Celiaquía (27 de mayo) y muchos aprovechan para preguntarte cómo lo llevas, qué te da pena comer, si no hay algún medicamento milagro que te permita comer pan...
Otros te llaman agobiados (comprensible y se agradece la preocupación) si vas a comer en su casa a preguntarte qué puedes comer, cómo lo preparan, te leen algún listado de ingredientes que les hace dudar...
Ahora, con internet, hay un montón de foros, recetarios, experiencias compartidas, recomendaciones, advertencias... que facilitan la vida y ofrecen nuevas oportunidades de cocina, comida, viajes... a los celiacos.
Alguna gente te mira raro cuando sales a comer fuera como esperando un "a ver qué pide ésta". Otros te miran con pena cuando pides una ensalada y un lo-que-sea a la plancha... pero se sorprenden a verte comer un flan casero o un helado de postre.
Un primer viaje en grupo es una gran experiencia: muchos no se atreven a preguntarte qué puedes comer o qué no, pero tampoco les parece "educado" darte el marrón de preparar las comidas y hacer la compra tú solita... al final, después de la primera visita a una gran superficie se dan cuenta de que limpiamos con los mismos productos, las verduras, las frutas, la carne y el pescado se pueden compartir (¡faltaría!) y tan solo compras un pan y algo para el desayuno diferente a los demás... pero el resto es igual.
Y a la hora de prepararlo, descubren que cenar huevos fritos con patatas, o cinta de lomo, o filete, o tortilla de patatas no supone ningún problema y no requiere una doble preparación por este motivo... a veces sí porque seamos muchos y se tengan que hacer 2 o 3 tortillas, pero con los mismos ingredientes y proceso de cocinado.
Ser celiaco no supone un cambio radical en la vida. Impone un poco de atención al hacer la compra (sobre todo cuando antes las marcas te habían dado igual) y leer las etiquetas (al principio pierden un montón de tiempo en muchos alimentos y te sorprendes de la de cosas que llevan muchos alimentos sin que le encuentres explicación). Pero cuando te acostumbras, aprendes las marcas, los logotipos, las tiendas o supermercados que tienen muchos productos aptos, se hace la compra con la misma tranquilidad que antes, a la misma velocidad y con los mismos inconvenientes que el resto del mundo mundial.
Sí es verdad que salir de viaje (aunque sea por un día) implica un poco más de logística que antes: llevas pan (yo no soy muy aficionada, pero nunca está de más), comida de sobra "por si acaso", mirar en internet si hay algún sitio de comida sin gluten, miras las cartas de los sitios de comida típica, buscas supermercados concretos en la zona más próxima o en el camino (para viajes largos, para un día o un fin de semana te llevas los desayunos y el pan de casa, y punto)... pero por lo demás, no hay un cambio de vida radical.
La gente se acuerda de ti el Día de la Celiaquía (27 de mayo) y muchos aprovechan para preguntarte cómo lo llevas, qué te da pena comer, si no hay algún medicamento milagro que te permita comer pan...
Otros te llaman agobiados (comprensible y se agradece la preocupación) si vas a comer en su casa a preguntarte qué puedes comer, cómo lo preparan, te leen algún listado de ingredientes que les hace dudar...
Ahora, con internet, hay un montón de foros, recetarios, experiencias compartidas, recomendaciones, advertencias... que facilitan la vida y ofrecen nuevas oportunidades de cocina, comida, viajes... a los celiacos.
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martes, 22 de marzo de 2011
Turismo literario
A todos nos gusta salir y desconectar, hacer turismo. Personalmente prefiero aprovechar este tiempo para conocer cosas, enriquecerme personal y culturalmente de forma tranquila y lúdica.
Siempre que veo películas en escenarios reales, me gusta recordar mis pasos por esos sitios (cuando los ha habido) y las ganas de visitarlos (cuando aún no he tenido la oportunidad).
Espero que esto sea compartido y entre todos hagamos una lista de viajes.
Aquí propongo algunas rutas y me gustaría que cada cual aportase su granito de arena, lo que puedan conocer y que nos sirva a todos para marcarnos planes de vacaciones:
- París, recorriendo los escenarios que nombra Brice Echenique en Guía triste de París
- Estambul, con espacios reales que aparecen en La pasión turca, de Antoni Gala
- Pueblos de Guadalajara, siguiendo los pasos de Viaje a la Alcarria, de Cela
- Argamasilla de Alba, Toboso... escenarios de Don Quijote de la Mancha, de Cervantes
- Santo Domingo de Silos, Liébana... los orígenes de la escritura y la lengua castellana
Siempre que veo películas en escenarios reales, me gusta recordar mis pasos por esos sitios (cuando los ha habido) y las ganas de visitarlos (cuando aún no he tenido la oportunidad).
Espero que esto sea compartido y entre todos hagamos una lista de viajes.
Aquí propongo algunas rutas y me gustaría que cada cual aportase su granito de arena, lo que puedan conocer y que nos sirva a todos para marcarnos planes de vacaciones:
- París, recorriendo los escenarios que nombra Brice Echenique en Guía triste de París
- Estambul, con espacios reales que aparecen en La pasión turca, de Antoni Gala
- Pueblos de Guadalajara, siguiendo los pasos de Viaje a la Alcarria, de Cela
- Argamasilla de Alba, Toboso... escenarios de Don Quijote de la Mancha, de Cervantes
- Santo Domingo de Silos, Liébana... los orígenes de la escritura y la lengua castellana
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martes, 28 de julio de 2009
Miles de piedras con historia
Pasearse por Turquía es tomparse con siglos y milenios de Historia bajo tus pies y a todo tu alrededor.
El primer día de paseo por Estambul, sorprende que haya piedras tiradas por una esquina, al lado de un muro, a los costados de las vías del tranvía...
Cuando vas viendo diversas ciudades antiguas e históricas, te sorprende la cantidad de ciudades de la historia más antigua que hay y cómo se conservan y, sobre todo, la de años que esconden tras esos montones de piedras mejor o peor mantenidas.
Sin embargo, dos cosas me encogieron el espíritu:
- Afrodisias: una pila de sarcófagos alineados como si fueran los ladrillos de una pared. Los siglos contemplan aquello, pero no deben saber dónde ni como ponerlo. Y, sobre todo, no deben tener tiempo ni dinero para trabjarlo bien y catalogarlo y exponerlo convenientemente.
- Museo arqueológico de Estambul: en una escalera, a media altura, cajones y cajones (como los de la fruta) con restos de vasijas y una etiqueta. Hay montones, muy colocados, pero que exigen horas de trabajo y miles de euros a fondo perdido. Pero al terminar de bajar la escalera hay más, simplemente marcados con un panel para que no te acerques.
La de dinero y trabajo que necesitan los países con tanta historia a sus espaldas. qué pena que el tiempo y el turismo mal educado y egoista (miles de flashes suenan y se ven frente a cientos de carteles "NO FLASH") no ayude a conservarlo para las generaciones futuras... Qué gran lástima.
El primer día de paseo por Estambul, sorprende que haya piedras tiradas por una esquina, al lado de un muro, a los costados de las vías del tranvía...
Cuando vas viendo diversas ciudades antiguas e históricas, te sorprende la cantidad de ciudades de la historia más antigua que hay y cómo se conservan y, sobre todo, la de años que esconden tras esos montones de piedras mejor o peor mantenidas.
Sin embargo, dos cosas me encogieron el espíritu:
- Afrodisias: una pila de sarcófagos alineados como si fueran los ladrillos de una pared. Los siglos contemplan aquello, pero no deben saber dónde ni como ponerlo. Y, sobre todo, no deben tener tiempo ni dinero para trabjarlo bien y catalogarlo y exponerlo convenientemente.
- Museo arqueológico de Estambul: en una escalera, a media altura, cajones y cajones (como los de la fruta) con restos de vasijas y una etiqueta. Hay montones, muy colocados, pero que exigen horas de trabajo y miles de euros a fondo perdido. Pero al terminar de bajar la escalera hay más, simplemente marcados con un panel para que no te acerques.
La de dinero y trabajo que necesitan los países con tanta historia a sus espaldas. qué pena que el tiempo y el turismo mal educado y egoista (miles de flashes suenan y se ven frente a cientos de carteles "NO FLASH") no ayude a conservarlo para las generaciones futuras... Qué gran lástima.
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