De nuevo, lo mejor para ir a una ciudad de visita turística es hacer un buen listado de lo que se quiere ver, un listado que será producto de la documentación (deformación profesional) en biblioteca,s revistas, internet, documentales de la tele... cualquier cosa vale para una buena idea, o al menos curiosa o diferente.
En Roma es casi imposible no ver "piedras", ya que es uno de los mayores atractivos de la ciudad, así es que serán las primeras que pondremos en nuestra lista:
- El Coliseo
- El Foro Romano (queda justo frente al Coliseo)
- Mercado y Foro de Trajano (al otro lado del Foro)
- Antiguo circo romano (se puede ver de paseo, sin entrada ni colas)
- Termas de Caracalla (si se va pocos días, puede ser prescindible)
Pero fuera de esto, hay mucho más allá y también muy interesante, como por ejemplo:
- Un paseo por el Trastévere (al oeste del centro de Roma, al otro lado del río): iglesias, calles, parque de Gianicolo (con parada en la fuente de Vía Garibaldi, detrás del Instituto Español)...
- La Ciudad del Vaticano: Basílica de San Pedro, la Plaza, Museos Vaticanos (sólo por la Capilla Sixtina y el paseo hasta ella y de salida ya merecen la pena el pago de la entrada... pero hay mucho más)
- Fuentes: Plaza Navona, Fontana di Trevi, Plaza del Popolo...
- Otros sitios curiosos e interesantes: Castillo San Angelo (cerca del Vaticano, se puede aprovechar la visita), Panteón de Agripa (impresionante y gratuito), Villa Borguese (los jardines y el Museo), escalinata de la Plaza de España, Plaza Venecia y Monumento a Victor Manuel II
- Las iglesias son gratuitas de entrada y merecen la pena muchas de ellas, por el arte que incluyen y las diferencias y tipos arquitectónicos que presentan: Santa María la Mayor, Santa María del Angel (antiguas termas de Domiciano), San Pietro in Vincoli (el Moisés de Miguel Ángel está aquí, es impresionante que cueste tanto encontrarla)...
Si te gustan las "piedras" y vas con algunos días extra, más allá de un fin de semana o un puente corto, quizá te pueda interesar completar este viaje con el antiguo puerto de Ostia Antica (se llegan en tren de cercanías y merecen la pena) o Pompeya, pero en este caso hay que viajar en tren a Nápoles y de ahí un cercanías a las ruinas de Pompeya e, incluso, las de Erculano y el Vesubio... eso ya va en gustos y según el tiempo que se tenga.
Para una visita a Roma recomiendo coger en Roma Pass y plantearse bien las visitas: este pase incluye un montón de ruinas y museos (con precios diferentes), y todos los transportes de bus y metro. El inconveniente es el límite temporal: tres días de calendario (no 72 horas desde que se activa). Por lo que si se va más tiempo, se pueden concentrar todas las visitas culturales "de pago" en tres días y dejar las demás para el resto de días. En este caso, también hay que consultar los días que cierran los museos y ruinas, por lo general el lunes. Aunque parezca que lo critico, no es así, pero hay que saberlo y tenerlo en cuenta para no sorprenderse allí.
En el otro lado de la balanza, el precio se amortiza con la entrada al Coliseo y el Foro Romano (que, además, no harás las cosas de espera porque el Roma Pass tiene una cola propia muchísimo más corta) y a poco que visites alguna cosa más (el Mercado de Trajano, Castel San Angelo, Puerto de Ostia Antica....) y utilices algún medio de transporte (como para volver al alojamiento después de una larga caminata hasta la otra punta de la ciudad), estará más que recompensado por su coste.
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miércoles, 24 de agosto de 2011
lunes, 18 de julio de 2011
Viajar culturiza: Roma
Ver Roma, documentarse sobre la Roma clásica (aunque sólo sea para entender parte de lo que se ve), tener un poco de imaginación (para imaginarse las ruinas en el suelo como edificios en tres dimensiones) y darse cuenta de todo lo que tenemos hoy que procede de ellos es la primera parte de pensar en "por qué no vamos a Roma".
Darse cuenta de grandes cosas que ya tenían los romanos y que en la actualidad hemos perdido (como los pasos de cebra elevados para que el agua de lluvia (y otras procedencias) corriera por el nivel inferior sin mojarse ni mancharse los peatones; saber que las alcantarillas ya existían entonces, y nosotros no hemos conseguido aún que funcionen cuando llueve y que no se atasquen; la importancia a los centros culturales (termas con biblioteca)...
Me gusta viajar, pero no turismo de sol y playa u hotel con pulserita. Me gista viajar y aprender de ello, pero con una sonrisa, paseando, tomando un helado, haciendo fotos, riéndome, poniéndome en una sombra a comer unas galletas o un sandwich... para mí este es el mejor turismo. ¿Quién se apunta?
Darse cuenta de grandes cosas que ya tenían los romanos y que en la actualidad hemos perdido (como los pasos de cebra elevados para que el agua de lluvia (y otras procedencias) corriera por el nivel inferior sin mojarse ni mancharse los peatones; saber que las alcantarillas ya existían entonces, y nosotros no hemos conseguido aún que funcionen cuando llueve y que no se atasquen; la importancia a los centros culturales (termas con biblioteca)...
Me gusta viajar, pero no turismo de sol y playa u hotel con pulserita. Me gista viajar y aprender de ello, pero con una sonrisa, paseando, tomando un helado, haciendo fotos, riéndome, poniéndome en una sombra a comer unas galletas o un sandwich... para mí este es el mejor turismo. ¿Quién se apunta?
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domingo, 10 de julio de 2011
Roma: cuando las piedras hablan
Viajar a Roma es más que un vuelo de 2 horas y un cambio de país y de idioma. Viajar a Roma es también viajar atrás en el tiempo, empezando por el hotel. Un hotel de 4 estrellas en el año 2011 es como los hoteles de los años 60-70 en las películas.
Una vez por las calles, las ruinas lo llenan todo. Es sorprendente imaginar que debajo de las calles, o de las cuestas o de lo que sea, seguro que hay ruinas que merecen la pena y que sería maravilloso que terminara esta maldita crisis y se pudiera excavar en condiciones para ver todo lo que se esconde... pero las ciudades actuales impiden esto. Supondría demoler algunos de los edificios, calles, túneles, plazas... que tenemos.
Además de lo que visita todo el mundo (el Coliseo, el Foto, el Arco de Constantino...) hay muchas cosas curiosas y mucho menos frecuentadas que sorprenden: el Foro y Mercado de Trajano, La Domus Aurea (o Termas de Trajano), las Termas de Caracala, la Plaza de Largo Argentina, el Pantheon de Agripa...
Sorprende pensar que esas piedras llevan ahí más de 20 siglos contemplando la historia (la buena y la mala). Pensar que muchos pasaron por allí sin darle valor, se llevaron piedras para otros propósitos, construyeron sus casas aprovechando algunos de estos muros...
Pero si sales de la ciudad de Roma, hay cosas que sorprenden muchísimo más: Ostia Antica (el antiguo puerto de Roma) es ipresionante. Muros completos de casas, mosaicos, calles, pinturas, cocinas, patios, columnas... y supone un acercamiento muy interesante a la vida del día a día, a cómo hacían las cosas y cómo entendían la cida hace tanto tiempo.
Todo el mundo habla y conoce Pompeya (también impresionante y con detalles perfectamente conservados), pero hay más ciudades que han perdurado en el tiempo y se puden visitar como ruinas arqueológicas: Erculano, cerca también del Vesubio y que quedó arrasada con la erupción del volcán al tiempo que Pompeya.
La sensación es extraña: eres consciente de que las ruinas están bien cuidadas, otras están apuntaladas para no caer, árboles surgiendo entre los muros de determinadas casas y que amenazan la forma de algunas ruinas y su paso al futuro.
Sabes que pisas las mismas piedras que esa gente que vivió hace 20 siglos y que imaginaban (o no) la vida del futuro muy distinta a como nosotros la vemos. Pero conocían y dominaban la vida que nosotros intentamos descubrir, estudiar y adivinar por lo que nos hay llegado de ellos.
Sorprende pensar el trabajo de los historiadores antiguos, de los arqueólogos y paleontólogos con todo esto... y en lugares como Italia y Turquía se hace mucho más patente y valioso el coste y esfuerzo de sus trabajos para los que vendrán y estudiarán lo que pasó y lo que pasa hoy. Pero en un futuro, cuando lo que comprendemos como "hoy" también sea "ayer".
Una vez por las calles, las ruinas lo llenan todo. Es sorprendente imaginar que debajo de las calles, o de las cuestas o de lo que sea, seguro que hay ruinas que merecen la pena y que sería maravilloso que terminara esta maldita crisis y se pudiera excavar en condiciones para ver todo lo que se esconde... pero las ciudades actuales impiden esto. Supondría demoler algunos de los edificios, calles, túneles, plazas... que tenemos.
Además de lo que visita todo el mundo (el Coliseo, el Foto, el Arco de Constantino...) hay muchas cosas curiosas y mucho menos frecuentadas que sorprenden: el Foro y Mercado de Trajano, La Domus Aurea (o Termas de Trajano), las Termas de Caracala, la Plaza de Largo Argentina, el Pantheon de Agripa...
Sorprende pensar que esas piedras llevan ahí más de 20 siglos contemplando la historia (la buena y la mala). Pensar que muchos pasaron por allí sin darle valor, se llevaron piedras para otros propósitos, construyeron sus casas aprovechando algunos de estos muros...
Pero si sales de la ciudad de Roma, hay cosas que sorprenden muchísimo más: Ostia Antica (el antiguo puerto de Roma) es ipresionante. Muros completos de casas, mosaicos, calles, pinturas, cocinas, patios, columnas... y supone un acercamiento muy interesante a la vida del día a día, a cómo hacían las cosas y cómo entendían la cida hace tanto tiempo.
Todo el mundo habla y conoce Pompeya (también impresionante y con detalles perfectamente conservados), pero hay más ciudades que han perdurado en el tiempo y se puden visitar como ruinas arqueológicas: Erculano, cerca también del Vesubio y que quedó arrasada con la erupción del volcán al tiempo que Pompeya.
La sensación es extraña: eres consciente de que las ruinas están bien cuidadas, otras están apuntaladas para no caer, árboles surgiendo entre los muros de determinadas casas y que amenazan la forma de algunas ruinas y su paso al futuro.
Sabes que pisas las mismas piedras que esa gente que vivió hace 20 siglos y que imaginaban (o no) la vida del futuro muy distinta a como nosotros la vemos. Pero conocían y dominaban la vida que nosotros intentamos descubrir, estudiar y adivinar por lo que nos hay llegado de ellos.
Sorprende pensar el trabajo de los historiadores antiguos, de los arqueólogos y paleontólogos con todo esto... y en lugares como Italia y Turquía se hace mucho más patente y valioso el coste y esfuerzo de sus trabajos para los que vendrán y estudiarán lo que pasó y lo que pasa hoy. Pero en un futuro, cuando lo que comprendemos como "hoy" también sea "ayer".
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Ostia Antica,
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