Viajar a Roma es más que un vuelo de 2 horas y un cambio de país y de idioma. Viajar a Roma es también viajar atrás en el tiempo, empezando por el hotel. Un hotel de 4 estrellas en el año 2011 es como los hoteles de los años 60-70 en las películas.
Una vez por las calles, las ruinas lo llenan todo. Es sorprendente imaginar que debajo de las calles, o de las cuestas o de lo que sea, seguro que hay ruinas que merecen la pena y que sería maravilloso que terminara esta maldita crisis y se pudiera excavar en condiciones para ver todo lo que se esconde... pero las ciudades actuales impiden esto. Supondría demoler algunos de los edificios, calles, túneles, plazas... que tenemos.
Además de lo que visita todo el mundo (el Coliseo, el Foto, el Arco de Constantino...) hay muchas cosas curiosas y mucho menos frecuentadas que sorprenden: el Foro y Mercado de Trajano, La Domus Aurea (o Termas de Trajano), las Termas de Caracala, la Plaza de Largo Argentina, el Pantheon de Agripa...
Sorprende pensar que esas piedras llevan ahí más de 20 siglos contemplando la historia (la buena y la mala). Pensar que muchos pasaron por allí sin darle valor, se llevaron piedras para otros propósitos, construyeron sus casas aprovechando algunos de estos muros...
Pero si sales de la ciudad de Roma, hay cosas que sorprenden muchísimo más: Ostia Antica (el antiguo puerto de Roma) es ipresionante. Muros completos de casas, mosaicos, calles, pinturas, cocinas, patios, columnas... y supone un acercamiento muy interesante a la vida del día a día, a cómo hacían las cosas y cómo entendían la cida hace tanto tiempo.
Todo el mundo habla y conoce Pompeya (también impresionante y con detalles perfectamente conservados), pero hay más ciudades que han perdurado en el tiempo y se puden visitar como ruinas arqueológicas: Erculano, cerca también del Vesubio y que quedó arrasada con la erupción del volcán al tiempo que Pompeya.
La sensación es extraña: eres consciente de que las ruinas están bien cuidadas, otras están apuntaladas para no caer, árboles surgiendo entre los muros de determinadas casas y que amenazan la forma de algunas ruinas y su paso al futuro.
Sabes que pisas las mismas piedras que esa gente que vivió hace 20 siglos y que imaginaban (o no) la vida del futuro muy distinta a como nosotros la vemos. Pero conocían y dominaban la vida que nosotros intentamos descubrir, estudiar y adivinar por lo que nos hay llegado de ellos.
Sorprende pensar el trabajo de los historiadores antiguos, de los arqueólogos y paleontólogos con todo esto... y en lugares como Italia y Turquía se hace mucho más patente y valioso el coste y esfuerzo de sus trabajos para los que vendrán y estudiarán lo que pasó y lo que pasa hoy. Pero en un futuro, cuando lo que comprendemos como "hoy" también sea "ayer".
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domingo, 10 de julio de 2011
martes, 28 de julio de 2009
Miles de piedras con historia
Pasearse por Turquía es tomparse con siglos y milenios de Historia bajo tus pies y a todo tu alrededor.
El primer día de paseo por Estambul, sorprende que haya piedras tiradas por una esquina, al lado de un muro, a los costados de las vías del tranvía...
Cuando vas viendo diversas ciudades antiguas e históricas, te sorprende la cantidad de ciudades de la historia más antigua que hay y cómo se conservan y, sobre todo, la de años que esconden tras esos montones de piedras mejor o peor mantenidas.
Sin embargo, dos cosas me encogieron el espíritu:
- Afrodisias: una pila de sarcófagos alineados como si fueran los ladrillos de una pared. Los siglos contemplan aquello, pero no deben saber dónde ni como ponerlo. Y, sobre todo, no deben tener tiempo ni dinero para trabjarlo bien y catalogarlo y exponerlo convenientemente.
- Museo arqueológico de Estambul: en una escalera, a media altura, cajones y cajones (como los de la fruta) con restos de vasijas y una etiqueta. Hay montones, muy colocados, pero que exigen horas de trabajo y miles de euros a fondo perdido. Pero al terminar de bajar la escalera hay más, simplemente marcados con un panel para que no te acerques.
La de dinero y trabajo que necesitan los países con tanta historia a sus espaldas. qué pena que el tiempo y el turismo mal educado y egoista (miles de flashes suenan y se ven frente a cientos de carteles "NO FLASH") no ayude a conservarlo para las generaciones futuras... Qué gran lástima.
El primer día de paseo por Estambul, sorprende que haya piedras tiradas por una esquina, al lado de un muro, a los costados de las vías del tranvía...
Cuando vas viendo diversas ciudades antiguas e históricas, te sorprende la cantidad de ciudades de la historia más antigua que hay y cómo se conservan y, sobre todo, la de años que esconden tras esos montones de piedras mejor o peor mantenidas.
Sin embargo, dos cosas me encogieron el espíritu:
- Afrodisias: una pila de sarcófagos alineados como si fueran los ladrillos de una pared. Los siglos contemplan aquello, pero no deben saber dónde ni como ponerlo. Y, sobre todo, no deben tener tiempo ni dinero para trabjarlo bien y catalogarlo y exponerlo convenientemente.
- Museo arqueológico de Estambul: en una escalera, a media altura, cajones y cajones (como los de la fruta) con restos de vasijas y una etiqueta. Hay montones, muy colocados, pero que exigen horas de trabajo y miles de euros a fondo perdido. Pero al terminar de bajar la escalera hay más, simplemente marcados con un panel para que no te acerques.
La de dinero y trabajo que necesitan los países con tanta historia a sus espaldas. qué pena que el tiempo y el turismo mal educado y egoista (miles de flashes suenan y se ven frente a cientos de carteles "NO FLASH") no ayude a conservarlo para las generaciones futuras... Qué gran lástima.
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