Tal y como están las cosas, muchos se plantean (porque sí o por alguna situación personal) la opción de comprar una vivienda o alquilarla. Vamos a mirar un poco lo que hay en internet...
En portales como idealista.com o fotocasa.es podemos encontrar viviendas de los dos tipos sin mucho problema. Las podemos clasificar por precios, por zonas, por número de habitaciones o dormitorios, por precio máximo y mínimo, por superficie mínima o máxima...
Siempre creemos (por defecto) que la gente es buena, que pone bien los datos y las medidas, que se atiene a la realidad... Sin embargo, cuando has mirado un par de días te encuentras con algunas decepciones poco interesantes.
Comprar es complejo: los bancos te van a ofrecer lo que tienen cuando vayas a intentar comprar otra cosa, y quizá te digan que para lo suyo sí, pero para otro no te dan el crédito... O las condiciones serán peores para que accedas a comprar lo que ellos te ofrecen.
Además, los precios parece que bajarán: condiciones económicas, posible rescate a España, situación económica general, burbuja inmobiliaria que no ha terminado de reventar, bancos con gran cantidad de inmuebles vacíos y la creación del "banco malo" para hacerse con todos esos "activos tóxicos"...
Así las cosas, a fecha de hoy, vamos a centrarnos en un alquiler.
Por ello, propongo un consejo. Te guste tu zona o no, empieza probando a ver los anuncios de alguna zona que conozcas (pisos de donde has crecido, porque seguro que viste los de muchos amigos que también vivían cerca), así podrás comparar los precios de esa zona con factores conocidos:
- Si los azulejos son los mismos de cuando tú celebrabas los cumpleaños en casa, mal rollo, porque habrán pasado al menos 20 años. Eso quiere decir que no han cambiado las tuberías, aunque hayan podido cambiar el lavabo antiguo por uno moderno con cajones y puertas (por ejemplo).
- Lo mismo pasa con la cocina y los radiadores. Si siguen los mismos azulejos, aunque la cocina sea vitrocerámica, las tuberías serán antiguas y tienen más posibilidades de picarse.
- Si los azulejos son blancos y no lo puedes reconocer por el dibujo, hay otros factores como el tamaño que te pueden dar la clave: azulejos muy pequeñitos (modernos); azulejos pequeños (antiguos); azulejos grandes y rectangulares (en lugar de cuadrados) serán más nuevos; azulejos lisos y brillo (antiguos); azulejos que no llegan hasta el techo (antiguos)....
- Ventanas: son otra de las claves para determinar el piso: si son de madera... mal rollo, y si son de aluminio gris con dos hojas grandes también implica que tienen varios años de más. Y no todas las ventanas blancas son de PVC con rotura térmica, a veces las ves y resulta que son de aluminio blanco o PVC normal.
- Otra cuestión son las puertas: ¿pinta de contrachapado? ¿pintadas de blanco? Fíjate en los picaportes, los marcos de las puertas...
- El suelo puede ser otra clave, sobre todo para la vida en el día a día. El parqué se deteriora, pero es más calentito que los azulejos o el gres (mucho más fácil de limpiar); la tarima (sobre todo las modernas), suele ser más fácil de limpiar y envejece mejor, pero las tarima antiguas crujen al pisarlas. Las moquetas... serán calentitas, pero son mucho más sucias y difíciles de limpiar. Todo esto hay que tenerlo en cuenta para el día a día: limpieza, temperatura, calzado dentro de casa...
- Muebles: si es la primera casa, puede estar bien que tenga muebles, incluso siendo de compra... ya se irán cambiando según lo permita la economía. Para un alquiler, siempre hay que tener en cuenta si se tienen muebles o no, porque condiciona mucho las posibilidades de alquiler. Son más los pisos que se alquilan amueblados que vacíos y hay quienes lo alquilan con pocos muebles, lo que dificulta los alquileres posteriores porque algo tendrás que comprar. Siempre cabe la opción de recurrir a muebles baratos tipo IKEA, que luego no dé pena si no te caben en una próxima vivienda.
- Los gastos: siempre hay que preguntar si los gastos (luz, agua, gas, comunidad...) están incluidos o no en el pago del alquiler, porque eso también puede influir en el precio total y en la decisión entre un alquiler y otro porque un alquiler mayor que incluya todo puede salir más barato que uno un poco inferior pero al que haya que sumar todos los recibos mensuales.
Y, como en todo, no ir con prisas. Si quieres algo, mira durante al menos tres meses, mira y remira, compara, date de alta, incluye algunos como "favoritos" y síguelos para ver cómo evoluciona el mercado. Así, cuando vayas a tomar una decisión, estarás en mejores condiciones de negociar.
Después de esto, espero haber sido de utilidad y que si tienes más consejos los compartas aquí.
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domingo, 28 de octubre de 2012
viernes, 20 de julio de 2012
10 días por Francia, 10 lecciones
Para mí, viajar es una forma de aprender. Aprendes sobre la gente, sobre lugares, costumbres, opiniones, formas de entender la vida... y Francia es un lugar recurrente; está cerca, es bonito, tiene gran variedad, se puede llegar en coche, en barco, en tren, en avión...
10 días en Francia dan para mucho, especialmente yendo en coche y sin un plan demasiado fijo ni cerrado. El plan inicial era llegar hasta el Mont Saint Michel y volver a casa, pero en el camino ver distintos sitios, no darnos "palizas kilométricas" y parar (o no) donde nos pidiera un poco el cuerpo.
La ruta de "ida" fue siguiendo, más o menos, la costa atlántica. Y la vuelta, en una línea más o menos recta desde la playa del desembarco (Arromanches) hasta el centro de los Pirineos.
Viajar con los ojos abiertos ayuda a aprender, a comparar y a valorar lo que tienen los demás (y de lo que deberíamos aprender) y lo contrario: lo que los demás quizá podrían aprender de nosotros.
1) ¡Viva el uso de la bicicleta!, especialmente con valor turístico: no contamina, no gasta gasolina, permite viajar con calma, haces deporte... y en Francia lo tendrás muy fácil. Hay un gran desarrollo del carril bici y rutas turísticas específicas y adaptadas para este transporte. Sobre todo, la isla de Ré está pensada casi especialmente para ellas. Espero volver allí con la bici y disfrutar de cada uno de sus rincones; merecen la pena.
Derivada de la anterior: la convivencia pacífica entre peatones, bicis y coches. En muchos sitios, los peatones y ciclistas van por el lateral de la carretera, pero no pegados a los coches, sino en un espacio lateral entre las casas o el bosque y la carretera como tal, pero separados por una línea de árboles. Les da sombra y tranquilidad circulando. Está muy bien pensando para todos. y cuando coinciden coches y bicis, lo avisan para que todos lo tengan en cuenta.
2) Guía recomendable para conducir? Nosotros compramos la plegable de Michelín con todo el país, pero aún no sé cómo están indicadas las autovía de pago y las que no... Ni por las marcas en el mapa, ni por los colores de las señales en la carretera. Sirve cuando pone "péage" y cuando no, pero una vez dentro, no sabrás cuándo acaba el tramo...
Cuando creí que lo había entendido, volví a decir "anda, pues no"... es una sorpresa, pero la red está mejor que la española, no es sólo radial.
3) Muchos espacios para hacer turismo con caravanas y roulotes. Hay muchos espacios pensados para desaguar o muchos lugares turísticos con aparcamientos específicos para ellas, en función de su movilidad frente a un coche.
4) No te plantees Francia en tienda de campaña. No hemos podido dormir en ella por la lluvia ocasional de todos los días. No nos vimos capaces a poner la tienda después de llover todos los días más o menos tiempo. En ese momento entiendes que esté tan pensado el país para hacer turismo con autocaravanas...
5) Convivencia pacífica de distintos entornos turísticos: la naturaleza abunda, especialmente los arbolados a ambos lados de la carretera. Y se combina la oferta cultural, la lúdica, la clásica, la moderna... hay para todos y en casi todos los pueblos hay oficina de turismo, lo que facilita parar casi en cualquier lugar, no sólo pueblos grandes o ciudades.
6) Curiosas competiciones de pueblos bellos o pueblos floridos hacen que todos los pueblos estén muy adornados con flores, muy coloridos, más acogedores para los turistas. Distintas señales de pueblo florido y el dibujo de entre 1 y 4 flores te anuncia la cantidad de flores y estilos y colores que vas a encontrar. Es bonito, diferente... y las señales de "uno de los pueblos más bellos de Francia" también ayuda a parar en algunos que no estaban en el plan inicial y que luego sorprenden por su belleza.
7) Oficinas de Turismo: en muchos lugares, el plano del pueblo o la ciudad cuesta 20 céntimos. No estoy en contra, porque así cada grupo coge uno (en lugar de uno por cabeza) y les sacas rendimiento. En la mayoría de los hoteles de baja categoría no lo tienen (o no lo dan), pero tampoco es algo que te arruine y te suelen indicar casi siempre en la misma oficina qué ver y cómo visitarlo. ¿Por qué digo "casi siempre"? Porque en Sarlat te cobran por el mapa (de acuerdo), pero también te quieren cobrar por la información de qué edificios son visitables o merecen la pena... esto ya me pareció excesivo.
8) En toooodos los sitios cobran por aparcar en el centro. Lo puedo entender en ciudades o pueblos grandes, pero en determinadas poblaciones me sorprende que también te cobren por aparcar en el centro... Eso sí, mira bien la hora: en la mayoría de ellos el pago es hasta las 19:00 y te lo van a cobrar por horas. Si son las 18:55 date una vuelta o para a incordiar antes de llegar al pueblo. Si no, te cobrarán por 5 o 2 minutos tooooda una hora de aparcamiento. Tremendo.
9) Comer es otra aventura: en general, los precios están más caros que en España a la hora de un menú (allí es un entrante, plato principal y postre... el café y la bebida se apagan fuera de eso). Pero puedes encontrar menús de gallette (crêpe salada de de trigo negro -apto para celiacos) más una crêpe dulce por precios similares o inferiores. Este menú sí suele incluir la bebida y perece la pena. Cada día lo comes con unos ingredientes, y listo.
10) Los precios de la gasolina sí están en libre competencia: desde 1,45 hasta 1,82 el litro de S/P 95. Eso sí es competencia, por lo que deberás fijarte en los carteles de los precios cuando estés cerca y decidir. Cuidado porque no siempre están en el mismo orden de arriba a abajo y los dos tonos de verde no siempre son iguales para SP95 y SP98 por lo que: agudeza visual del copiloto para leerlo con antelación y tomar rápido una decisión. En general son más baratas las de centros comerciales (Carrefour y Super-U entre ellas) y las más caras, una verde que se llama Erat (o algo similar) y otra que tiene un símbolo de Euro sobre fondo azul... Hay una web francesa donde puedes poner tu ruta y te indica las gasolineras más baratas que encontrarás (Gasolina en Francia) o en un departamento... pero debes conocer bien el mapa de Francia o los códigos numéricos.
Y esta fue nuestra ruta...
10 días en Francia dan para mucho, especialmente yendo en coche y sin un plan demasiado fijo ni cerrado. El plan inicial era llegar hasta el Mont Saint Michel y volver a casa, pero en el camino ver distintos sitios, no darnos "palizas kilométricas" y parar (o no) donde nos pidiera un poco el cuerpo.
La ruta de "ida" fue siguiendo, más o menos, la costa atlántica. Y la vuelta, en una línea más o menos recta desde la playa del desembarco (Arromanches) hasta el centro de los Pirineos.
Viajar con los ojos abiertos ayuda a aprender, a comparar y a valorar lo que tienen los demás (y de lo que deberíamos aprender) y lo contrario: lo que los demás quizá podrían aprender de nosotros.
1) ¡Viva el uso de la bicicleta!, especialmente con valor turístico: no contamina, no gasta gasolina, permite viajar con calma, haces deporte... y en Francia lo tendrás muy fácil. Hay un gran desarrollo del carril bici y rutas turísticas específicas y adaptadas para este transporte. Sobre todo, la isla de Ré está pensada casi especialmente para ellas. Espero volver allí con la bici y disfrutar de cada uno de sus rincones; merecen la pena.
Derivada de la anterior: la convivencia pacífica entre peatones, bicis y coches. En muchos sitios, los peatones y ciclistas van por el lateral de la carretera, pero no pegados a los coches, sino en un espacio lateral entre las casas o el bosque y la carretera como tal, pero separados por una línea de árboles. Les da sombra y tranquilidad circulando. Está muy bien pensando para todos. y cuando coinciden coches y bicis, lo avisan para que todos lo tengan en cuenta.
2) Guía recomendable para conducir? Nosotros compramos la plegable de Michelín con todo el país, pero aún no sé cómo están indicadas las autovía de pago y las que no... Ni por las marcas en el mapa, ni por los colores de las señales en la carretera. Sirve cuando pone "péage" y cuando no, pero una vez dentro, no sabrás cuándo acaba el tramo...
Cuando creí que lo había entendido, volví a decir "anda, pues no"... es una sorpresa, pero la red está mejor que la española, no es sólo radial.
3) Muchos espacios para hacer turismo con caravanas y roulotes. Hay muchos espacios pensados para desaguar o muchos lugares turísticos con aparcamientos específicos para ellas, en función de su movilidad frente a un coche.
4) No te plantees Francia en tienda de campaña. No hemos podido dormir en ella por la lluvia ocasional de todos los días. No nos vimos capaces a poner la tienda después de llover todos los días más o menos tiempo. En ese momento entiendes que esté tan pensado el país para hacer turismo con autocaravanas...
5) Convivencia pacífica de distintos entornos turísticos: la naturaleza abunda, especialmente los arbolados a ambos lados de la carretera. Y se combina la oferta cultural, la lúdica, la clásica, la moderna... hay para todos y en casi todos los pueblos hay oficina de turismo, lo que facilita parar casi en cualquier lugar, no sólo pueblos grandes o ciudades.
6) Curiosas competiciones de pueblos bellos o pueblos floridos hacen que todos los pueblos estén muy adornados con flores, muy coloridos, más acogedores para los turistas. Distintas señales de pueblo florido y el dibujo de entre 1 y 4 flores te anuncia la cantidad de flores y estilos y colores que vas a encontrar. Es bonito, diferente... y las señales de "uno de los pueblos más bellos de Francia" también ayuda a parar en algunos que no estaban en el plan inicial y que luego sorprenden por su belleza.
7) Oficinas de Turismo: en muchos lugares, el plano del pueblo o la ciudad cuesta 20 céntimos. No estoy en contra, porque así cada grupo coge uno (en lugar de uno por cabeza) y les sacas rendimiento. En la mayoría de los hoteles de baja categoría no lo tienen (o no lo dan), pero tampoco es algo que te arruine y te suelen indicar casi siempre en la misma oficina qué ver y cómo visitarlo. ¿Por qué digo "casi siempre"? Porque en Sarlat te cobran por el mapa (de acuerdo), pero también te quieren cobrar por la información de qué edificios son visitables o merecen la pena... esto ya me pareció excesivo.
8) En toooodos los sitios cobran por aparcar en el centro. Lo puedo entender en ciudades o pueblos grandes, pero en determinadas poblaciones me sorprende que también te cobren por aparcar en el centro... Eso sí, mira bien la hora: en la mayoría de ellos el pago es hasta las 19:00 y te lo van a cobrar por horas. Si son las 18:55 date una vuelta o para a incordiar antes de llegar al pueblo. Si no, te cobrarán por 5 o 2 minutos tooooda una hora de aparcamiento. Tremendo.
9) Comer es otra aventura: en general, los precios están más caros que en España a la hora de un menú (allí es un entrante, plato principal y postre... el café y la bebida se apagan fuera de eso). Pero puedes encontrar menús de gallette (crêpe salada de de trigo negro -apto para celiacos) más una crêpe dulce por precios similares o inferiores. Este menú sí suele incluir la bebida y perece la pena. Cada día lo comes con unos ingredientes, y listo.
10) Los precios de la gasolina sí están en libre competencia: desde 1,45 hasta 1,82 el litro de S/P 95. Eso sí es competencia, por lo que deberás fijarte en los carteles de los precios cuando estés cerca y decidir. Cuidado porque no siempre están en el mismo orden de arriba a abajo y los dos tonos de verde no siempre son iguales para SP95 y SP98 por lo que: agudeza visual del copiloto para leerlo con antelación y tomar rápido una decisión. En general son más baratas las de centros comerciales (Carrefour y Super-U entre ellas) y las más caras, una verde que se llama Erat (o algo similar) y otra que tiene un símbolo de Euro sobre fondo azul... Hay una web francesa donde puedes poner tu ruta y te indica las gasolineras más baratas que encontrarás (Gasolina en Francia) o en un departamento... pero debes conocer bien el mapa de Francia o los códigos numéricos.
Y esta fue nuestra ruta...
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martes, 10 de abril de 2012
Viajando a Egipto
Para aprovechar las vacaciones de Semana Santa y desconectar del día a día hemos decidido ir a Egipto. Un viaje combinado de 4 días de crucero y 2 de estancia en la ciudad de El Cairo, porque aunque te digan "de sábado a sábado", pues pierdes el primero y el último en volar.
Primer problema: desde la pasada revuelta, sólo viajan a aeropuertos egipcios la compañía propia EgiptAir. Desde Madrid y Barcelona, un vuelo diario. Nadie más y ninguna oferta charter o extraordinaria en periodo vacacional.
* Vuelo de ida: sale de España a más de las 3 de la tarde, se llega a El Cairo sobre las 7:30 o las 8 de la tarde, que allí, es hora de cenar y poco más, o de coger otro vuelo a Luxor o Aswan (según la dirección del crucero). En este caso se llega más o menos a media noche, traslado, y empezar al día siguiente el turismo de verdad con madrugón.
* Vuelo de vuelta: para llegar a España, sale a las 9:30 de la mañana, así es que no hagas planes para ese día...
El crucero: Es una pena ir con el tiempo medido, pero las visitas merecen la pena. Además, tal y como está el panorama, no hay mucho público, la temperatura es alta, pero no insufrible (aún, habrá que ver el mercurio en agosto).
Sin embargo, es una maravilla parar en cuatro sitios y no tener que hacer y deshacer maletas cada noche. Además, en lugar de hacer los desplazamientos el autobús, durante el trayecto se aprovecha para comer, para darse un bañito en la piscina de cubierta, para dormir la siesta (y recuperarse del madrugón y prepararse a la salida de la tarde)...
Los restos: no me atrevo a llamarlo "ruinas", porque se conservan en muy buenas condiciones, pensando que a penas se han hecho obras de restauración (sí de mantenimiento o consolidación). Es espectacular ver todo aquello: el tamaño de las piedras, la calidad de lo construido, los relieves y las pinturas (la pena son los graffitis actuales y pasados), lo detallado de muchos de los jeroglíficos, la sabiduría que revelan todos ellos...
Es una pena que en muchos sitios no dejen ni tan siquiera meter las cámaras (Valle de los Reyes o Museo de Antigüedades), pero viendo lo incívica que es la gente (en Abu Simbel no se puede fotografiar dentro, pero siempre hay algún "listillo" que intenta saltárselo), no me extraña... y nos lo hemos ganado a pulso.
El Cairo: La ciudad responde a la definición de "caótica", seguro que sería posible ponerlo como sinónimo en el diccionario. No hay semáforos, no hay pasos de cebra, no hay casi señales de tráfico (algunas informativas)... pero con lo que tienen, se gestionan a claxonazo limpio. Y la gente cruza por donde quiere y de manera continua... pero no van corriendo, ni se les ve precipitados. Se nota su "normalidad" entre los coches, cruzan caminando mientras miran a los coches (tan suicidas no son), hablan por teléfono, fuman... Y tanto tráfico caótico genera algunos problemas, entre lo que destaca la contaminación. Subir a las plantas superiores de los hoteles hace que se vea el efecto "boina" sobre los edificios y que no se vea más allá de unos cientos de metros (ya no hablamos de las pirámides, que sólo se adivinan en raros momentos).
La seguridad: No puedo decir que haya tenido miedo, ni que lo haya pasado mal ni que haya temido por mi integridad. Sí puedo decir que se nota la tensión calmada por todos lados: gente de paisano que se nota que son policías (no turistas ni ciudadanos paseantes), policía armada y con chaleco en el barrio copto de El Cairo, la visita a Abu Simbel se hace en convoy escoltado por la policía, arcos de seguridad hasta en los hoteles y centros comerciales, y hasta por tres veces en el aeropuerto antes de subir a un avión (aunque luego te den cubiertos metálicos para comer)...
Equipaje: ropa de verano que sea de algodón y de colores no muy oscuros, para no atraer demasiado el calor. Ropa amplia y, en el caso de las chicas, con mangas, sin escotes y faldas o pantalones por debajo de la rodilla (los desmontables son los ideales, 2x1). Para entrar a las mezquitas, largo; pero para pasear tampoco recomiendo lo demasiado corto, puesto que siempre te sentirás observada, los niños se meterán contigo, los adultos que estén con ellos les jalearán... no es cómodo ver cómo se meten con la gente.
Leerás por internet que por las noches refresca y que lleves algo de ropa de abrigo. Yo casi la recomendaría para los locales cerrados, porque tienen el don de poner los aires acondicionados a15º, lo que hace que frente a los más de 35 del exterior, te parezca entrar en una pingüinera... pero por la calle se nota que hay menos temperatura, pero no frío. Quizá haya otros momentos en que haga menos temperatura, pero desde Semana Santa hasta octubre, lo dudo.
* ¿Otras cosas que meter en la maleta? Pues aquí hay para todos los gustos; comento lo que leí, lo que llevé y lo que opino:
- Cámara de fotos (esto está claro), con cargador de la batería, tarjetas de memoria y todos los accesorios.
- Si tienes prismáticos, no te arrepentirás de llevarlos. Útiles para los detalles y maravillosos para apreciar las rectas de construcción entre, por ejemplo, el Templo de Hatshetsup y el de Karnak o éste con el de la antigua Tebas.
- Algo para comer entre horas (desde que desayunas a las 6 de la mañana hasta la comida, a mí se me hacía largo...). Por allí venden agua (y otras bebidas) y luego papiros, escarabajos... pero a nadie se le ha ocurrido vender galletas o barritas o chocolatillos. Es raro encontrarlos, pero los hay.
- Una linterna pequeña. En el Valle de los Reyes, los que están en las entradas te "dejaran" las suyas, a cambio de una propina cuando la devuelvas. Además, para otros casos te será muy útil, porque ya no las verás más.
- Gafas de sol, estas son básicas, como la gorra (preferible con sahariana) o sombrero de ala ancha, o pañuelo para la cabeza, o algo similar para no desfallecer.
- Euros sueltos: todo el mundo te venderá todo por un euro, desde 2 botellas pequeñas de agua (allí son de 60 cl) hasta ofertas de pulseras, collares, papiros... que dependerán de tu arte en el regateo. Aunque luego ellos también te ofrecen cambiar sus monedas por tus billetes de euro, porque en los bancos cambian los billetes (el cambio será exacto, 10:10 o 20:20, pero cuidado con los que cuelan alguna moneda que no es)
- Crema protectora alta, especialmente para las Pirámides de Giza porque allí no hay ni media sobra (en el resto de sitios sí). El sol cae a plomo desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, y a veces hasta el calor abrasa.
- Un abanico... aunque hará que los vendedores sepan que eres español/a y te persigan hablando en castellano por todos lados (también lo harán si no llevas abanico, tienen un radar infalible)
- Si vas a moverte por El Cairo, una manga larga (fina) y un pañuelo para la cabeza si eres mujer... para las mezquitas. También lo podrás utilizar para los lugares con el aire acondicionado demasiado alto y si aprovechas y lo llevas en una bolsita, cuando entres a la mezquita guardas ahí tus zapatos y no tendrás que darle propina al que los cuida en la puerta...
- Calzado cómodo para caminar sobre arena del desierto (se hunde como la de la playa), sobre asfalto, sobre piedras...
- Botiquín: gasas y esparadrapo de papel para rozaduras (de zapato, de entrepiernas, por si te haces alguna heridita y no quieres que se llene de tierra...), medicamentos básicos: paracetamol, ibuprofeno (estos "por si acaso"), algún protector estomacal (para las comidas de las que no te fíes), algún antidiarreico (en todos los grupos algunos caen tarde o temprano). Y lo que tengas que tomar en tu vida cotidiana.
- Caramelitos o chicles. Harán que no respires tanto por la boca, que no se te seque y no tengas la boca tan seca. Y si son fresquitos (de hierbabuena o así), te ayudarán a llevar un poco mejor el calor.
- El pasaporte en los dientes y luego guardado en una faltriquera o bolsillo interno, por si acaso (yo no me he sentido insegura a este respecto, pero no está de más con los pasaportes).
Y lo que no debe faltar: ganas de conocer otra cultura muy distinta, ganas de empaparse de la cultura y la sabiduría egipcia (sobre todo, la antigua), muuucha paciencia (para soportar a los miles de vendedores que te perseguirán por todas las esquinas, plazas, monumentos...)
Conclusiones: tenía mis dudas antes de ir, por todo lo que se leía en internet y lo que aparecía en las noticias. Sin embargo, no me arrepiento de haber ido, porque me lo he pasado genial, ha sido una experiencia increíble, se ve que las cosas no son una balsa de aceite, pero se puede ir sin ningún problema. Con algo de precaución y sin pasarse de valiente, no hay ningún problema. Y el país lo merece, y mucho.
Primer problema: desde la pasada revuelta, sólo viajan a aeropuertos egipcios la compañía propia EgiptAir. Desde Madrid y Barcelona, un vuelo diario. Nadie más y ninguna oferta charter o extraordinaria en periodo vacacional.
* Vuelo de ida: sale de España a más de las 3 de la tarde, se llega a El Cairo sobre las 7:30 o las 8 de la tarde, que allí, es hora de cenar y poco más, o de coger otro vuelo a Luxor o Aswan (según la dirección del crucero). En este caso se llega más o menos a media noche, traslado, y empezar al día siguiente el turismo de verdad con madrugón.
* Vuelo de vuelta: para llegar a España, sale a las 9:30 de la mañana, así es que no hagas planes para ese día...
El crucero: Es una pena ir con el tiempo medido, pero las visitas merecen la pena. Además, tal y como está el panorama, no hay mucho público, la temperatura es alta, pero no insufrible (aún, habrá que ver el mercurio en agosto).
Sin embargo, es una maravilla parar en cuatro sitios y no tener que hacer y deshacer maletas cada noche. Además, en lugar de hacer los desplazamientos el autobús, durante el trayecto se aprovecha para comer, para darse un bañito en la piscina de cubierta, para dormir la siesta (y recuperarse del madrugón y prepararse a la salida de la tarde)...
Los restos: no me atrevo a llamarlo "ruinas", porque se conservan en muy buenas condiciones, pensando que a penas se han hecho obras de restauración (sí de mantenimiento o consolidación). Es espectacular ver todo aquello: el tamaño de las piedras, la calidad de lo construido, los relieves y las pinturas (la pena son los graffitis actuales y pasados), lo detallado de muchos de los jeroglíficos, la sabiduría que revelan todos ellos...
Es una pena que en muchos sitios no dejen ni tan siquiera meter las cámaras (Valle de los Reyes o Museo de Antigüedades), pero viendo lo incívica que es la gente (en Abu Simbel no se puede fotografiar dentro, pero siempre hay algún "listillo" que intenta saltárselo), no me extraña... y nos lo hemos ganado a pulso.
El Cairo: La ciudad responde a la definición de "caótica", seguro que sería posible ponerlo como sinónimo en el diccionario. No hay semáforos, no hay pasos de cebra, no hay casi señales de tráfico (algunas informativas)... pero con lo que tienen, se gestionan a claxonazo limpio. Y la gente cruza por donde quiere y de manera continua... pero no van corriendo, ni se les ve precipitados. Se nota su "normalidad" entre los coches, cruzan caminando mientras miran a los coches (tan suicidas no son), hablan por teléfono, fuman... Y tanto tráfico caótico genera algunos problemas, entre lo que destaca la contaminación. Subir a las plantas superiores de los hoteles hace que se vea el efecto "boina" sobre los edificios y que no se vea más allá de unos cientos de metros (ya no hablamos de las pirámides, que sólo se adivinan en raros momentos).
La seguridad: No puedo decir que haya tenido miedo, ni que lo haya pasado mal ni que haya temido por mi integridad. Sí puedo decir que se nota la tensión calmada por todos lados: gente de paisano que se nota que son policías (no turistas ni ciudadanos paseantes), policía armada y con chaleco en el barrio copto de El Cairo, la visita a Abu Simbel se hace en convoy escoltado por la policía, arcos de seguridad hasta en los hoteles y centros comerciales, y hasta por tres veces en el aeropuerto antes de subir a un avión (aunque luego te den cubiertos metálicos para comer)...
Equipaje: ropa de verano que sea de algodón y de colores no muy oscuros, para no atraer demasiado el calor. Ropa amplia y, en el caso de las chicas, con mangas, sin escotes y faldas o pantalones por debajo de la rodilla (los desmontables son los ideales, 2x1). Para entrar a las mezquitas, largo; pero para pasear tampoco recomiendo lo demasiado corto, puesto que siempre te sentirás observada, los niños se meterán contigo, los adultos que estén con ellos les jalearán... no es cómodo ver cómo se meten con la gente.
Leerás por internet que por las noches refresca y que lleves algo de ropa de abrigo. Yo casi la recomendaría para los locales cerrados, porque tienen el don de poner los aires acondicionados a15º, lo que hace que frente a los más de 35 del exterior, te parezca entrar en una pingüinera... pero por la calle se nota que hay menos temperatura, pero no frío. Quizá haya otros momentos en que haga menos temperatura, pero desde Semana Santa hasta octubre, lo dudo.
* ¿Otras cosas que meter en la maleta? Pues aquí hay para todos los gustos; comento lo que leí, lo que llevé y lo que opino:
- Cámara de fotos (esto está claro), con cargador de la batería, tarjetas de memoria y todos los accesorios.
- Si tienes prismáticos, no te arrepentirás de llevarlos. Útiles para los detalles y maravillosos para apreciar las rectas de construcción entre, por ejemplo, el Templo de Hatshetsup y el de Karnak o éste con el de la antigua Tebas.
- Algo para comer entre horas (desde que desayunas a las 6 de la mañana hasta la comida, a mí se me hacía largo...). Por allí venden agua (y otras bebidas) y luego papiros, escarabajos... pero a nadie se le ha ocurrido vender galletas o barritas o chocolatillos. Es raro encontrarlos, pero los hay.
- Una linterna pequeña. En el Valle de los Reyes, los que están en las entradas te "dejaran" las suyas, a cambio de una propina cuando la devuelvas. Además, para otros casos te será muy útil, porque ya no las verás más.
- Gafas de sol, estas son básicas, como la gorra (preferible con sahariana) o sombrero de ala ancha, o pañuelo para la cabeza, o algo similar para no desfallecer.
- Euros sueltos: todo el mundo te venderá todo por un euro, desde 2 botellas pequeñas de agua (allí son de 60 cl) hasta ofertas de pulseras, collares, papiros... que dependerán de tu arte en el regateo. Aunque luego ellos también te ofrecen cambiar sus monedas por tus billetes de euro, porque en los bancos cambian los billetes (el cambio será exacto, 10:10 o 20:20, pero cuidado con los que cuelan alguna moneda que no es)
- Crema protectora alta, especialmente para las Pirámides de Giza porque allí no hay ni media sobra (en el resto de sitios sí). El sol cae a plomo desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, y a veces hasta el calor abrasa.
- Un abanico... aunque hará que los vendedores sepan que eres español/a y te persigan hablando en castellano por todos lados (también lo harán si no llevas abanico, tienen un radar infalible)
- Si vas a moverte por El Cairo, una manga larga (fina) y un pañuelo para la cabeza si eres mujer... para las mezquitas. También lo podrás utilizar para los lugares con el aire acondicionado demasiado alto y si aprovechas y lo llevas en una bolsita, cuando entres a la mezquita guardas ahí tus zapatos y no tendrás que darle propina al que los cuida en la puerta...
- Calzado cómodo para caminar sobre arena del desierto (se hunde como la de la playa), sobre asfalto, sobre piedras...
- Botiquín: gasas y esparadrapo de papel para rozaduras (de zapato, de entrepiernas, por si te haces alguna heridita y no quieres que se llene de tierra...), medicamentos básicos: paracetamol, ibuprofeno (estos "por si acaso"), algún protector estomacal (para las comidas de las que no te fíes), algún antidiarreico (en todos los grupos algunos caen tarde o temprano). Y lo que tengas que tomar en tu vida cotidiana.
- Caramelitos o chicles. Harán que no respires tanto por la boca, que no se te seque y no tengas la boca tan seca. Y si son fresquitos (de hierbabuena o así), te ayudarán a llevar un poco mejor el calor.
- El pasaporte en los dientes y luego guardado en una faltriquera o bolsillo interno, por si acaso (yo no me he sentido insegura a este respecto, pero no está de más con los pasaportes).
Y lo que no debe faltar: ganas de conocer otra cultura muy distinta, ganas de empaparse de la cultura y la sabiduría egipcia (sobre todo, la antigua), muuucha paciencia (para soportar a los miles de vendedores que te perseguirán por todas las esquinas, plazas, monumentos...)
Conclusiones: tenía mis dudas antes de ir, por todo lo que se leía en internet y lo que aparecía en las noticias. Sin embargo, no me arrepiento de haber ido, porque me lo he pasado genial, ha sido una experiencia increíble, se ve que las cosas no son una balsa de aceite, pero se puede ir sin ningún problema. Con algo de precaución y sin pasarse de valiente, no hay ningún problema. Y el país lo merece, y mucho.
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domingo, 9 de octubre de 2011
El mundo del Smartphone
Llevo muuuuchos años en Vodafone. Perdón, precisaré más "llevaba muchos años"... porque acabo de terminar esa tumultuosa relación y cambiado mi estilo de vida: nueva compañía de telefonía móvil (de una operadora convencional y publicitaria a una virtual), nuevo teléfono (de un Nokia infrautilizado a un smartphone con intención de sacarle todo su jugo), de una oferta con "teléfono gratis" -que esconde una factura inflada del consumo real- a un "yo me compro el teléfono que quiera" - ergo "tú sólo me cobras por lo que hable de verdad" (ya que en mi tarifa actual, llevo incluidos unos megas de consumo de internet).
Trece años después (se dice pronto, pero mi primer teléfono móvil fue con tarjeta prepago, allá por 1998 cuando la compañía aún se llamaba Airtel y su logo todavía no tenía un arcoiris) y varios meses de problemas y llamadas continuas (hasta dejarlo por aburrimiento y descontar los días de la maldita permanencia) al Servicio de Atención al Cliente... me fui.
Creo que de las pocas veces que en esa compañía he hablado directamente con personas (digo esto porque antes primero me hablaba una máquina y luego ya se ponía una persona) y de las pocas ocasiones en las que he podido ver amabilidad al otro lado del teléfono, han sido las 3 veces que he llamado para confirmar que quería cambiar de compañía (¿tres veces? ¿tan mal se organizan entre ellos? ¿son tan cutres que ni llaman, te hacen llamarles?... ¡esto es ya el colmo!) y, en realidad, para intentar convencerme de que me quedara (ohhhhhh, demasiado tarde). Y, encima, son tan cutres que hacen que llames tú, ni tan siquiera llaman ellos (ya se lo dije cuando me preguntaron "y me puede dar algún motivo de este cambio").
Es sorprendente que tras preguntarte las cosas típicas de verificación de datos (nombre, teléfono y algo más), no te pregunten el motivo del cambio de compañía o la tarifa que te ofrecen, sino que se preocupen por el teléfono que me ofrecen. Comprendo que entre las compañías tradicionales (Movistar, la propia Vidafone, Orange y quizá Yoigo) lo del -supuesto- teléfono gratis sea el gancho para quienes se cambian, pero si saben algo de las demás (Simyo, Pepephone, Masmóvil...), ésas no funcionan así.
Ellos saben a qué compañía me voy (¿la que les ha levantado la liebre y les ha pedido mi número para darme el servicio?). Entonces... ¿por qué me preguntan con qué compañía he tramitado el cambio? y sobre todo, ¿por qué intentan contraatacar con una oferta que no tiene sentido?
Sé que a otras personas (con menor permanencia) les han agradecido los años de estancia en Vodafone... pues a mí ni eso. Qué triste.
Para quienes piensen en el cambio, breve historia hasta el momento actual:
Descontento con Vodafone (motivos varios... para qué enumerarlos)
- Intento de liberar mi móvil de Vodafone (debería ser gratis tras 12 meses de permanencia, pero insisten en cobrar y justifican lo injustificable*... con lo que me reafirman en el "me iré cuanto antes"), hasta que me doy por vencida y miro otros móviles (con tal de no pagarles, y si quiero usar internet, me conviene)
- Alta en la nueva compañía (todo por internet, rápido: limpio, claro, distintas elecciones, transparencia)
- Llegada (ultrarápida) a mi casa de la nueva tarjeta y el contrato
- Compra del teléfono (por mi cuenta, viendo, probando, comparando características y precios
- 3 llamadas de Vodafone para confirmar que me quiero ir (1. ¿seguro?; 2. ¿seguro, seguro?; 3. ¿seguro, de verdad?)... pues sí.
- 10 días de espera.....
- 2 horas sin línea telefónica (ninguna)
Por fin, ya me he cambiado :-)
Trámites previos a esto:
- Mirar por internet y en revistas (gratuitas: Orange, Movistar, The Phone House, FNAC...) opiniones de usuarios de las distintas compañías, comentarios y quejas sobre las letras pequeñas de los contratos, comentarios sobre cobertura y problemas, blogs sobre comparativas y críticas de usuarios de teléfonos móviles, preguntas a amigos de sus tarifas y comentarios....
- Hacer una tablita en Excell de comparativa de móviles (caracterísiticas, precios en distintos sitios, etc) y de tarifas (con los datos de mis dos últimas facturas, para hacerme una idea)
En el momento actual: 15 días después puedo decir que no me arrepiento. Mis últimas facutras eran de unos 25-30 euros hablando unos 15 minutos (en acumulado de unas 12 llamadas) y mandando no más de 20 mensajes (sin MMS, sin internet...). Ahora accedo a mi consumo por internet cuando quiero, controlo lo que gasto y cómo y no creo que este mes llegue ni a los 8 euros.
Tenía que haberme cambiado antes...
(*) Hay muchos post sobre por qué esto debe ser gratuito, la ley y resolución de la CMT sobre el tema. A partir de los 12 meses, aunque la permanencia firmada sea de 18 o, incluso 24 meses.
ACTUALIZACIÓN 26 de octubre: Primera factura en mi nueva compañía, 4,68€ frente a los 33,62€ de la última factura de Vodafone. Tremendo, porque hay más llamadas y más mensajes en la nueva compañía. Y aún así, el importe es una séptima parte!!! Por qué habré tardado taaaaanto en cambiarme.
Trece años después (se dice pronto, pero mi primer teléfono móvil fue con tarjeta prepago, allá por 1998 cuando la compañía aún se llamaba Airtel y su logo todavía no tenía un arcoiris) y varios meses de problemas y llamadas continuas (hasta dejarlo por aburrimiento y descontar los días de la maldita permanencia) al Servicio de Atención al Cliente... me fui.
Creo que de las pocas veces que en esa compañía he hablado directamente con personas (digo esto porque antes primero me hablaba una máquina y luego ya se ponía una persona) y de las pocas ocasiones en las que he podido ver amabilidad al otro lado del teléfono, han sido las 3 veces que he llamado para confirmar que quería cambiar de compañía (¿tres veces? ¿tan mal se organizan entre ellos? ¿son tan cutres que ni llaman, te hacen llamarles?... ¡esto es ya el colmo!) y, en realidad, para intentar convencerme de que me quedara (ohhhhhh, demasiado tarde). Y, encima, son tan cutres que hacen que llames tú, ni tan siquiera llaman ellos (ya se lo dije cuando me preguntaron "y me puede dar algún motivo de este cambio").
Es sorprendente que tras preguntarte las cosas típicas de verificación de datos (nombre, teléfono y algo más), no te pregunten el motivo del cambio de compañía o la tarifa que te ofrecen, sino que se preocupen por el teléfono que me ofrecen. Comprendo que entre las compañías tradicionales (Movistar, la propia Vidafone, Orange y quizá Yoigo) lo del -supuesto- teléfono gratis sea el gancho para quienes se cambian, pero si saben algo de las demás (Simyo, Pepephone, Masmóvil...), ésas no funcionan así.
Ellos saben a qué compañía me voy (¿la que les ha levantado la liebre y les ha pedido mi número para darme el servicio?). Entonces... ¿por qué me preguntan con qué compañía he tramitado el cambio? y sobre todo, ¿por qué intentan contraatacar con una oferta que no tiene sentido?
Sé que a otras personas (con menor permanencia) les han agradecido los años de estancia en Vodafone... pues a mí ni eso. Qué triste.
Para quienes piensen en el cambio, breve historia hasta el momento actual:
Descontento con Vodafone (motivos varios... para qué enumerarlos)
- Intento de liberar mi móvil de Vodafone (debería ser gratis tras 12 meses de permanencia, pero insisten en cobrar y justifican lo injustificable*... con lo que me reafirman en el "me iré cuanto antes"), hasta que me doy por vencida y miro otros móviles (con tal de no pagarles, y si quiero usar internet, me conviene)
- Alta en la nueva compañía (todo por internet, rápido: limpio, claro, distintas elecciones, transparencia)
- Llegada (ultrarápida) a mi casa de la nueva tarjeta y el contrato
- Compra del teléfono (por mi cuenta, viendo, probando, comparando características y precios
- 3 llamadas de Vodafone para confirmar que me quiero ir (1. ¿seguro?; 2. ¿seguro, seguro?; 3. ¿seguro, de verdad?)... pues sí.
- 10 días de espera.....
- 2 horas sin línea telefónica (ninguna)
Por fin, ya me he cambiado :-)
Trámites previos a esto:
- Mirar por internet y en revistas (gratuitas: Orange, Movistar, The Phone House, FNAC...) opiniones de usuarios de las distintas compañías, comentarios y quejas sobre las letras pequeñas de los contratos, comentarios sobre cobertura y problemas, blogs sobre comparativas y críticas de usuarios de teléfonos móviles, preguntas a amigos de sus tarifas y comentarios....
- Hacer una tablita en Excell de comparativa de móviles (caracterísiticas, precios en distintos sitios, etc) y de tarifas (con los datos de mis dos últimas facturas, para hacerme una idea)
En el momento actual: 15 días después puedo decir que no me arrepiento. Mis últimas facutras eran de unos 25-30 euros hablando unos 15 minutos (en acumulado de unas 12 llamadas) y mandando no más de 20 mensajes (sin MMS, sin internet...). Ahora accedo a mi consumo por internet cuando quiero, controlo lo que gasto y cómo y no creo que este mes llegue ni a los 8 euros.
Tenía que haberme cambiado antes...
(*) Hay muchos post sobre por qué esto debe ser gratuito, la ley y resolución de la CMT sobre el tema. A partir de los 12 meses, aunque la permanencia firmada sea de 18 o, incluso 24 meses.
ACTUALIZACIÓN 26 de octubre: Primera factura en mi nueva compañía, 4,68€ frente a los 33,62€ de la última factura de Vodafone. Tremendo, porque hay más llamadas y más mensajes en la nueva compañía. Y aún así, el importe es una séptima parte!!! Por qué habré tardado taaaaanto en cambiarme.
domingo, 26 de junio de 2011
Lo que me quedaba por oír
Hace unos días recibí una llamada al teléfono móvil, Me pedían unos minutos para una encuesta sobre uso y satisfacción con mi teléfono móvil y mi compañía. Como estoy un poco cansada de Vodafone (llevo más de 13 años con ellos, pero ahora descuento los días para irme), accedí. De inicio, me llamó la atención que me parecía que la operadora me había dicho su nombre, pero no el de la empresa de la que llamaba. Lo atribuí a mi mala memoria, pero bueno.
Me explicó que la conversación podía ser grabada y lo admití. Empezó a hacerme preguntas sobre mi consumo, mi uso, mi satisfacción con la cobertura, con la atención telefónica, con la facturación, con la página web de la operadora, con los servicios, con la información de promociones... no me corté, dije lo que opinaba, valoré mi compañía (mal) y las de la competencia (Cada una como creo)...
Lo más curioso vino al terminar la entrevista: me preguntan si tengo inconveniente en que compartan mis respuestas con mi compañía. Y aquí llega la sorpresa: al decirles que no (no tenía inconvenientes), me dicen que en realidad me llaman de Vodavone y que puedo ejercer mi deecho a la protección de datos en la sede de Vodafone.
Después de esto me surgen varias dudas:
- Si llego a decir que no quiero que compartan mis datos con Vodafone, ¿me hubieran dicho que eran ellos también?
Realmente son ellos, por lo que esta llamada me parece que es fraudulenta: me dicen que son independientes y luego no lo son; me piden permiso para compartir mis datos con una empresa que son ellos mismos; se presentan como externos a mi compañía y me preguntan por hechos que conocen o pueden consultar porque son ellos mismos.
No entiendo el objetivo de esto, pero me demuestra que mi hartazgo con ellos está más que justificado y cada vez me alegro más de que me quede menos tiempo para salir de ellos. Tengo claro que cuando llegue el mes de agosto y termine mi tiempo de permanecia, me iré. Me da lo mismo que me llamen a intentar que me quede; en esta ocasión no voy ni a escucharles. Directamente me iré. No voy a perder más tiempo con operadoras de Vodafone y no tengo ganas de regalar más dinero a esta empresa. Casi me arrepiento por la pereza para no cambiar de compañía, porque la fidelidad de 13 años sólo les ha servido para reírse de mi, para tomarse demasiadas confianzas, para desatenderme como cliente y para hartar mi paciencia hasta un límite que yo creía imposible. Pero sí, todos los límites se pueden alcanzar.
No sé definitivamente a qué compañía me iré, pero sí tengo claro a cuál no voy a volver. Lo han conseguido: detesto una marca comercial, es la primera en mi vida.
Modificación en julio 2011: Ahora parece ser que Vodafone te llama desde un número corto, contestas, no responde, y cuando cuelgas resulta que has firmado (sin saberlo, sin que nadie te informe de ello) la permanencia sin saber por cuánto tiempo ni en qué condiciones... Vamos, que ya no se puede contestar a ningún número desconocido porque te puedes estar metiendo solito en la boca del lobo... lo que hay que oír y leer.
Me explicó que la conversación podía ser grabada y lo admití. Empezó a hacerme preguntas sobre mi consumo, mi uso, mi satisfacción con la cobertura, con la atención telefónica, con la facturación, con la página web de la operadora, con los servicios, con la información de promociones... no me corté, dije lo que opinaba, valoré mi compañía (mal) y las de la competencia (Cada una como creo)...
Lo más curioso vino al terminar la entrevista: me preguntan si tengo inconveniente en que compartan mis respuestas con mi compañía. Y aquí llega la sorpresa: al decirles que no (no tenía inconvenientes), me dicen que en realidad me llaman de Vodavone y que puedo ejercer mi deecho a la protección de datos en la sede de Vodafone.
Después de esto me surgen varias dudas:
- Si llego a decir que no quiero que compartan mis datos con Vodafone, ¿me hubieran dicho que eran ellos también?
Realmente son ellos, por lo que esta llamada me parece que es fraudulenta: me dicen que son independientes y luego no lo son; me piden permiso para compartir mis datos con una empresa que son ellos mismos; se presentan como externos a mi compañía y me preguntan por hechos que conocen o pueden consultar porque son ellos mismos.
No entiendo el objetivo de esto, pero me demuestra que mi hartazgo con ellos está más que justificado y cada vez me alegro más de que me quede menos tiempo para salir de ellos. Tengo claro que cuando llegue el mes de agosto y termine mi tiempo de permanecia, me iré. Me da lo mismo que me llamen a intentar que me quede; en esta ocasión no voy ni a escucharles. Directamente me iré. No voy a perder más tiempo con operadoras de Vodafone y no tengo ganas de regalar más dinero a esta empresa. Casi me arrepiento por la pereza para no cambiar de compañía, porque la fidelidad de 13 años sólo les ha servido para reírse de mi, para tomarse demasiadas confianzas, para desatenderme como cliente y para hartar mi paciencia hasta un límite que yo creía imposible. Pero sí, todos los límites se pueden alcanzar.
No sé definitivamente a qué compañía me iré, pero sí tengo claro a cuál no voy a volver. Lo han conseguido: detesto una marca comercial, es la primera en mi vida.
Modificación en julio 2011: Ahora parece ser que Vodafone te llama desde un número corto, contestas, no responde, y cuando cuelgas resulta que has firmado (sin saberlo, sin que nadie te informe de ello) la permanencia sin saber por cuánto tiempo ni en qué condiciones... Vamos, que ya no se puede contestar a ningún número desconocido porque te puedes estar metiendo solito en la boca del lobo... lo que hay que oír y leer.
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