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viernes, 20 de julio de 2012

Francia con encanto

Tras las valoraciones generales de hacer turismo en Francia, estos son los mejores lugares en los que hemos parado durante nuestro periplo por Francia:
- Duna du Pylat: es una duna de tamaño espectacular. Y con una playa que apetece darse un baño tras la ascensión y descenso de la duna... pero el agua está helada, tenlo en cuenta.
- Blaye: Una ciudad amurallada medieval, con formato de ciudadela y que suponían una gran dificultad a la entrada de posibles invasores a Burdeos por barco: a los dos lados y en la isla intermedia de la Gironda.
- Talmond: un pueblito muy bien conservado, con una iglesia pequenita en lo alto del pueblo y pegado a un acantilado. Una maravillosa recomendación de la Oficina de Turismo de Blaye.
- La Rochelle: curioso puerto y curiosas torres defensivas. Es la entrada a la isla de Ré.
- Isla de Ré. Cuidado, porque te cobrarán 16 euros por cruzar el puente de conexión, pero es un lugar que merece la pena. Si eres previsor, ve en bicicleta. Esta isla es el paraíso de las dos ruedas. Mi asignatura pendiente en este viaje.
- Nantes: este verano han puesto en marcha una curiosa propuesta turística: una línea rosa pintada en el suelo que pasa por los principales puntos de la ciudad y que empieza y acaba en la Estación de tren, pero puedes unirte o dejarla en cualquier momento... muchas ciudades (francesas y españolas) deberían aprender y favorecer las visitas de los turistas.
- Rennes: Preciosa ciudad bretona 100%. Casitas estupendas, colores en todas las calles y plazas. También un 10 para la Oficina de Turismo: en el mapita que te dan está marcada una propuesta de recorrido y la chica nos recomendó el orden para pillar el mercado antes de que recogieran. Precioso.
- Cap Fréhel (faro) y Fort La Latte: El faro me gustó, pero me esperaba más... aunque la ubicación es espectacular y ves el antiguo (más cerca del agua) y el nuevo, con unas vistas espectaculares. Muy cerquita, el Fort La Latte es de lo más bonito que he visto. Un castillo privado muy bien conservado y restaurando en un enclave espectacular e inmejorable. Cosas de la naturaleza...
- Dinan: preciosa ciudad que nos recomendaron desde Madrid. Al estilo de Rennes, pero en pequeñito y con un castillo medieval tremendo con una visita turística guiada muy  buena.
- Fougères: Un castillo medieval muy curioso y singular que merece una visita pausada y con la cámara en la mano. El pueblo también merece la pena, no sólo el casillo...
- Vitré: El castillo merece la pena, pero si vas a ver Fougères y este, primero ve a este o te parecerá poca cosa tras el de Fougères (lo que nos pasó a nosotros).
- Mont Saint Michel: nuestro destino en este viaje, así es que más que recomendable y alucinada tras la visita, pero ahora mismo el aparcamiento y el bus-shuttle está en estado deficiente... Saint Michel tiene entrada propia.
- Bayeux: Creía que sólo valía por el museo sobre la operación del desembarco (merece la pena visitarlo), pero tiene mucho más. El cementerio multinacional de la II Guerra Mundial es sobrecogedor. Y el pueblo es bonito para pasearlo de noche...
- Arromanches: ver la playa (una de ellas) del desembarco de Normandía es tremendo. En Arromanches hay algunos barcos que lo recuerdan y conmemoran. Pensar en aquel día, en aquellas batallas es sobrecogedor.
- Alençon. A mí no me mereció la pena... el castillo no pudimos visitarlo y queda poco.., aunque sorprende ver que fue sede de las SS.
- Le Mans: por coincidencia, llegamos al terminar el fin de semana de coches históricos, por lo que nos cruzamos con muchos de ellos por la carretera y los alrededores de Mans estaban todavía algunas chicanes y neumáticos apilados. La ciudad merece la pena, tiene cosas bonitas y curiosas: desde la muralla romana a la catedral.
- Tours: Meter el coche en la ciudad es tremendo, pero la visita merece la pena. Tiene un par de iglesias bonitas, calles muy curiosas y edificios singulares, como la academia de la cerveza.
- Castillos del Loira. La gran mayoría están en los alrededores de Tours, pero demasiados te llevará a un empacho y se te vaciará el bolsillo. Hay que hacer una valoración de kilómetros, precios e intereses personales.
- Brive la Gaillarde: no tiene nada.
- Sarlat le Canéda: Una ciudad espectacular y coincidió que había una serie de espectáculos callejeros por la tarde que nos hicieron la visita mucho más amena. Se puede subir a la torre de una antigua iglesia: la visita panorámica con las explicaciones del chico merecen la pena.
- Beynac. curioso ver dónde está ubicado: el castillo arriba, el pueblo debajo (literalmente) y  el rió y los árboles a los pies del pueblo. Sin palabras.
- Collonge la Ruge: un pueblín precioso y con encanto. Quizá, visto durante el fin de semana sea agobiante, pero entre semana y a la hora de la puesta de sol, me pareció espectacular.
- Cahors: Bonito, singular, en un entorno muy bonito y natural.
- Saint Cirq Lapopie. Merece la pena por la ubicación, verlo desde fuera... pero una vez dentro no lo aprecias: calles estrechas, edificios de piedra (como otros muchos) y mucha tienda pensada para los turistas. Visto desde fuera, un 10.
- Foix: un castillo precioso (cierra antes que ninguno, la última visita empieza a las 17:30, un horror para los españoles) y las vistas desde lo alto son más que recomendables.
- Buscar los castillos de Ax Les Thermes y Ussat les bains es una bonita iniciativa. Vienen en algunos listados de castillos cátaros, pero no los encontramos.
- En lugar de cruzar por Andorra (parte del plan inicial) cruzamos hacia Jaca... Jaca merece la pena. El pueblo merece una visita y la ciudadela, visitable parcialmente en grupo guiado, también.
- San Juan de la Peña: Ver en directo, y con explicaciones, lo que estudiaste hace años en Arte y verlo en primera persona y no en diapositivas es impresionante.
- Loarre: el castillo de El Reino de los Cielos. Precioso en cualquier época del año. Una visita más que recomendable (guiada o no).
Las grandes ciudades (Burdeos, Limoges, Toulouse...) las dejamos un poco de lado. Se pueden visitar con tren o avión, sin tener que complicarse la vida con el coche... pero seguro que acudiré.

10 días por Francia, 10 lecciones

Para mí, viajar es una forma de aprender. Aprendes sobre la gente, sobre lugares, costumbres, opiniones, formas de entender la vida... y Francia es un lugar recurrente; está cerca, es bonito, tiene gran variedad, se puede llegar en coche, en barco, en tren, en avión...
10 días en Francia dan para mucho, especialmente yendo en coche y sin un plan demasiado fijo ni cerrado. El plan inicial era llegar hasta el Mont Saint Michel y volver a casa, pero en el camino ver distintos sitios, no darnos "palizas kilométricas" y parar (o no) donde nos pidiera un poco el cuerpo.
La ruta de "ida" fue siguiendo, más o menos, la costa atlántica. Y la vuelta, en una línea más o menos recta desde la playa del desembarco (Arromanches) hasta el centro de los Pirineos.
Viajar con los ojos abiertos ayuda a aprender, a comparar y a valorar lo que tienen los demás (y de lo que deberíamos aprender) y lo contrario: lo que los demás quizá podrían aprender de nosotros.
1) ¡Viva el uso de la bicicleta!, especialmente con valor turístico: no contamina, no gasta gasolina, permite viajar con calma, haces deporte... y en Francia lo tendrás muy fácil. Hay un gran desarrollo del carril bici y rutas turísticas específicas y adaptadas para este transporte. Sobre todo, la isla de Ré está pensada casi especialmente para ellas. Espero volver allí con la bici y disfrutar de cada uno de sus rincones; merecen la pena.
Derivada de la anterior: la convivencia pacífica entre peatones, bicis y coches. En muchos sitios, los peatones y ciclistas van por el lateral de la carretera, pero no pegados a los coches, sino en un espacio lateral entre las casas o el bosque y la carretera como tal, pero separados por una línea de árboles. Les da sombra y tranquilidad circulando. Está muy bien pensando para todos. y cuando coinciden coches y bicis, lo avisan para que todos lo tengan en cuenta.
2) Guía recomendable para conducir? Nosotros compramos la plegable de Michelín con todo el país, pero aún no sé cómo están indicadas las autovía de pago y las que no... Ni por las marcas en el mapa, ni por los colores de las señales en la carretera. Sirve cuando pone "péage" y cuando no, pero una vez dentro, no sabrás cuándo acaba el tramo...
Cuando creí que lo había entendido, volví a decir "anda, pues no"... es una sorpresa, pero la red está mejor que la española, no es sólo radial.
3) Muchos espacios para hacer turismo con caravanas y roulotes. Hay muchos espacios pensados para desaguar o muchos lugares turísticos con aparcamientos específicos para ellas, en función de su movilidad frente a un coche.
4) No te plantees Francia en tienda de campaña. No hemos podido dormir en ella por la lluvia ocasional de todos los días. No nos vimos capaces a poner la tienda después de llover todos los días más o menos tiempo. En ese momento entiendes que esté tan pensado el país para hacer turismo con autocaravanas...
5) Convivencia pacífica de distintos entornos turísticos: la naturaleza abunda, especialmente los arbolados a ambos lados de la carretera. Y se combina la oferta cultural, la lúdica, la clásica, la moderna... hay para todos y en casi todos los pueblos hay oficina de turismo, lo que facilita parar casi en cualquier lugar, no sólo pueblos grandes o ciudades.
6) Curiosas competiciones de pueblos bellos o pueblos floridos hacen que todos los pueblos estén muy adornados con flores, muy coloridos, más acogedores para los turistas. Distintas señales de pueblo florido y el dibujo de entre 1 y 4 flores te anuncia la cantidad de flores y estilos y colores que vas a encontrar. Es bonito, diferente... y las señales de "uno de los pueblos más bellos de Francia" también ayuda a parar en algunos que no estaban en el plan inicial y que luego sorprenden por su belleza.
7) Oficinas de Turismo: en muchos lugares, el plano del pueblo o la ciudad cuesta 20 céntimos. No estoy en contra, porque así cada grupo coge uno (en lugar de uno por cabeza) y les sacas rendimiento. En la mayoría de los hoteles de baja categoría no lo tienen (o no lo dan), pero tampoco es algo que te arruine y te suelen indicar casi siempre en la misma oficina qué ver y cómo visitarlo. ¿Por qué digo "casi siempre"? Porque en Sarlat te cobran por el mapa (de acuerdo), pero también te quieren cobrar por la información de qué edificios son visitables o merecen la pena... esto ya me pareció excesivo.
8) En toooodos los sitios cobran por aparcar en el centro. Lo puedo entender en ciudades o pueblos grandes, pero en determinadas poblaciones me sorprende que también te cobren por aparcar en el centro... Eso sí, mira bien la hora: en la mayoría de ellos el pago es hasta las 19:00 y te lo van a cobrar por horas. Si son las 18:55 date una vuelta o para a incordiar antes de llegar al pueblo. Si no, te cobrarán por 5 o 2 minutos tooooda una hora de aparcamiento. Tremendo.
9) Comer es otra aventura: en general, los precios están más caros que en España a la hora de un menú (allí es un entrante, plato principal y postre... el café y la bebida se apagan fuera de eso). Pero puedes encontrar menús de gallette (crêpe salada de de trigo negro -apto para celiacos) más una crêpe dulce por precios similares o inferiores. Este menú sí suele incluir la bebida y perece la pena. Cada día lo comes con unos ingredientes, y listo.
10) Los precios de la gasolina sí están en libre competencia: desde 1,45 hasta 1,82 el litro de S/P 95. Eso sí es competencia, por lo que deberás fijarte en los carteles de los precios cuando estés cerca y decidir. Cuidado porque no siempre están en el mismo orden de arriba a abajo y los dos tonos de verde no siempre son iguales para SP95 y SP98 por lo que: agudeza visual del copiloto para leerlo con antelación y tomar rápido una decisión. En general son más baratas las de centros comerciales (Carrefour y Super-U entre ellas) y las más caras, una verde que se llama Erat (o algo similar) y otra que tiene un símbolo de Euro sobre fondo azul... Hay una web francesa donde puedes poner tu ruta y te indica las gasolineras más baratas que encontrarás (Gasolina en Francia) o en un departamento... pero debes conocer bien el mapa de Francia o los códigos numéricos.
Y esta fue nuestra ruta...

martes, 10 de abril de 2012

Viajando a Egipto

Para aprovechar las vacaciones de Semana Santa y desconectar del día a día hemos decidido ir a Egipto. Un viaje combinado de 4 días de crucero y 2 de estancia en la ciudad de El Cairo, porque aunque te digan "de sábado a sábado", pues pierdes el primero y el último en volar.
Primer problema: desde la pasada revuelta, sólo viajan a aeropuertos egipcios la compañía propia EgiptAir. Desde Madrid y Barcelona, un vuelo diario. Nadie más y ninguna oferta charter o extraordinaria en periodo vacacional.
* Vuelo de ida: sale de España a más de las 3 de la tarde, se llega a El Cairo sobre las 7:30 o las 8 de la tarde, que allí, es hora de cenar y poco más, o de coger otro vuelo a Luxor o Aswan (según la dirección del crucero). En este caso se llega más o menos a media noche, traslado, y empezar al día siguiente el turismo de verdad con madrugón.
* Vuelo de vuelta: para llegar a España, sale a las 9:30 de la mañana, así es que no hagas planes para ese día...
El crucero: Es una pena ir con el tiempo medido, pero las visitas merecen la pena. Además, tal y como está el panorama, no hay mucho público, la temperatura es alta, pero no insufrible (aún, habrá que ver el mercurio en agosto).
Sin embargo, es una maravilla parar en cuatro sitios y no tener que hacer y deshacer maletas cada noche. Además, en lugar de hacer los desplazamientos el autobús, durante el trayecto se aprovecha para comer, para darse un bañito en la piscina de cubierta, para dormir la siesta (y recuperarse del madrugón y prepararse a la salida de la tarde)...
Los restos: no me atrevo a llamarlo "ruinas", porque se conservan en muy buenas condiciones, pensando que a penas se han hecho obras de restauración (sí de mantenimiento o consolidación). Es espectacular ver todo aquello: el tamaño de las piedras, la calidad de lo construido, los relieves y las pinturas (la pena son los graffitis actuales y pasados), lo detallado de muchos de los jeroglíficos, la sabiduría que revelan todos ellos...
Es una pena que en muchos sitios no dejen ni tan siquiera meter las cámaras (Valle de los Reyes o Museo de Antigüedades), pero viendo lo incívica que es la gente (en Abu Simbel no se puede fotografiar dentro, pero siempre hay algún "listillo" que intenta saltárselo), no me extraña... y nos lo hemos ganado a pulso.
El Cairo: La ciudad responde a la definición de "caótica", seguro que sería posible ponerlo como sinónimo en el diccionario. No hay semáforos, no hay pasos de cebra, no hay casi señales de tráfico (algunas informativas)... pero con lo que tienen, se gestionan a claxonazo limpio. Y la gente cruza por donde quiere y de manera continua... pero no van corriendo, ni se les ve precipitados. Se nota su "normalidad" entre los coches, cruzan caminando mientras miran a los coches (tan suicidas no son), hablan por teléfono, fuman... Y tanto tráfico caótico genera algunos problemas, entre lo que destaca la contaminación. Subir a las plantas superiores de los hoteles hace que se vea el efecto "boina" sobre los edificios y que no se vea más allá de unos cientos de metros (ya no hablamos de las pirámides, que sólo se adivinan en raros momentos).
La seguridad: No puedo decir que haya tenido miedo, ni que lo haya pasado mal ni que haya temido por mi integridad. Sí puedo decir que se nota la tensión calmada por todos lados: gente de paisano que se nota que son policías (no turistas ni ciudadanos paseantes), policía armada y con chaleco en el barrio copto de El Cairo, la visita a Abu Simbel se hace en convoy escoltado por la policía, arcos de seguridad hasta en los hoteles y centros comerciales, y hasta por tres veces en el aeropuerto antes de subir a un avión (aunque luego te den cubiertos metálicos para comer)...
Equipaje: ropa de verano que sea de algodón y de colores no muy oscuros, para no atraer demasiado el calor. Ropa amplia y, en el caso de las chicas, con mangas, sin escotes y faldas o pantalones por debajo de la rodilla (los desmontables son los ideales, 2x1). Para entrar a las mezquitas, largo; pero para pasear tampoco recomiendo lo demasiado corto, puesto que siempre te sentirás observada, los niños se meterán contigo, los adultos que estén con ellos les jalearán... no es cómodo ver cómo se meten con la gente.
Leerás por internet que por las noches refresca y que lleves algo de ropa de abrigo. Yo casi la recomendaría para los locales cerrados, porque tienen el don de poner los aires acondicionados a15º, lo que hace que frente a los más de 35 del exterior, te parezca entrar en una pingüinera... pero por la calle se nota que hay menos temperatura, pero no frío. Quizá haya otros momentos en que haga menos temperatura, pero desde Semana Santa hasta octubre, lo dudo.
* ¿Otras cosas que meter en la maleta? Pues aquí hay para todos los gustos; comento lo que leí, lo que llevé y lo que opino:
- Cámara de fotos (esto está claro), con cargador de la batería, tarjetas de memoria y todos los accesorios.
- Si tienes prismáticos, no te arrepentirás de llevarlos. Útiles para los detalles y maravillosos para apreciar las rectas de construcción entre, por ejemplo, el Templo de Hatshetsup y el de Karnak o éste con el de la antigua Tebas.
- Algo para comer entre horas (desde que desayunas a las 6 de la mañana hasta la comida, a mí se me hacía largo...). Por allí venden agua (y otras bebidas) y luego papiros, escarabajos... pero a nadie se le ha ocurrido vender galletas o barritas o chocolatillos. Es raro encontrarlos, pero los hay.
- Una linterna pequeña. En el Valle de los Reyes, los que están en las entradas te "dejaran" las suyas, a cambio de una propina cuando la devuelvas. Además, para otros casos te será muy útil, porque ya no las verás más.
- Gafas de sol, estas son básicas, como la gorra (preferible con sahariana) o sombrero de ala ancha, o pañuelo para la cabeza, o algo similar para no desfallecer.
- Euros sueltos: todo el mundo te venderá todo por un euro, desde 2 botellas pequeñas de agua (allí son de 60 cl) hasta ofertas de pulseras, collares, papiros... que dependerán de tu arte en el regateo. Aunque luego ellos también te ofrecen cambiar sus monedas por tus billetes de euro, porque en los bancos cambian los billetes (el cambio será exacto, 10:10 o 20:20, pero cuidado con los que cuelan alguna moneda que no es)
- Crema protectora alta, especialmente para las Pirámides de Giza porque allí no hay ni media sobra (en el resto de sitios sí). El sol cae a plomo desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, y a veces hasta el calor abrasa.
- Un abanico... aunque hará que los vendedores sepan que eres español/a y te persigan hablando en castellano por todos lados (también lo harán si no llevas abanico, tienen un radar infalible)
- Si vas a moverte por El Cairo, una manga larga (fina) y un pañuelo para la cabeza si eres mujer... para las mezquitas. También lo podrás utilizar para los lugares con el aire acondicionado demasiado alto y si aprovechas y lo llevas en una bolsita, cuando entres a la mezquita guardas ahí tus zapatos y no tendrás que darle propina al que los cuida en la puerta...
- Calzado cómodo para caminar sobre arena del desierto (se hunde como la de la playa), sobre asfalto, sobre piedras...
- Botiquín: gasas y esparadrapo de papel para rozaduras (de zapato, de entrepiernas, por si te haces alguna heridita y no quieres que se llene de tierra...), medicamentos básicos: paracetamol, ibuprofeno (estos "por si acaso"), algún protector estomacal (para las comidas de las que no te fíes), algún antidiarreico (en todos los grupos algunos caen tarde o temprano). Y lo que tengas que tomar en tu vida cotidiana.
- Caramelitos o chicles. Harán que no respires tanto por la boca, que no se te seque y no tengas la boca tan seca. Y si son fresquitos (de hierbabuena o así), te ayudarán a llevar un poco mejor el calor.
- El pasaporte en los dientes y luego guardado en una faltriquera o bolsillo interno, por si acaso (yo no me he sentido insegura a este respecto, pero no está de más con los pasaportes).
Y lo que no debe faltar: ganas de conocer otra cultura muy distinta, ganas de empaparse de la cultura y la sabiduría egipcia (sobre todo, la antigua), muuucha paciencia (para soportar a los miles de vendedores que te perseguirán por todas las esquinas, plazas, monumentos...)
Conclusiones: tenía mis dudas antes de ir, por todo lo que se leía en internet y lo que aparecía en las noticias. Sin embargo, no me arrepiento de haber ido, porque me lo he pasado genial, ha sido una experiencia increíble, se ve que las cosas no son una balsa de aceite, pero se puede ir sin ningún problema. Con algo de precaución y sin pasarse de valiente, no hay ningún problema. Y el país lo merece, y mucho.

jueves, 21 de julio de 2011

Asturias: Cambiando de aires

He estado en Asturias, esa casi desconocida provincia y que muchos tienen olvidada en el norte de España.
Cosas que dice la gente sobre Asturias, los famosos "mitos":
- En Asturias siempre llueve
- Comes a lo grande, las raciones son enormes
- La gente es poco comunicativa
- Allí no hay playas para bañarse
- Mucho verde, mucha vaca...
Bueno, pues voy a comentar todas estas cosillas y alguna más: Ya había estado en Asturias en varias ocasiones, principalmente en Gijón y en una ocasión, de paso, por la zona oriental (lindando con Cantabria). En esta ocasión he cambiado la orientación y me he ido a la zona occidental, hacia Galicia.
Lo de que siempre llueve... hombre, siempre, siempre no... pero llueve bastante. De hecho, el primer día nos cayó la gran lluvia del año y en 15 minutos estábamos calados hasta las rodillas (y eso, porque llevábamos paraguas). Pero el resto de días no. Sí es cierto que en otros sitios desde que te levantas por la mañana hasta que te acuestas el cielo esta azul, límpido, y la temperatura es alta durante todas las horas de sol. Por en contrario, en Asturias amanece nublado y hay que esperar al mediodía a ver qué pasa, si sale el sol (y entonces puedes hacer plan de playa y necesitas una buena crema porque el sol puede, incluso, picar) o se queda nublado el resto de la jornada (ideal para hacer turismo, pasar el día en un puerto, hacer senderismo (¡será por montes y montañas!). Hay campos verdes para aburrir, vacas, toros, ovejitas y caballos en los bordes de la carretera, maravilloso.
Lo de las playas, tampoco es muy cierto. Las hay, y tienen la ventaja de que no están masificadas como las de Levante... vamos, que nadie compare las playas de Asturias (desde San Lorenzo en Gijón a la de Otur o Llanes) con las de Benidorm... nada que ver. Además, por allí, debido a que tienen menos público, están mucho más limpias y apetece pasearse por la orilla o sentarse en la arena o darse un bañito.
La comida está de lujo: carnes, pescados, legumbres... pero debes recordar algo básico: las raciones son excesivas. Pides unas fabes y te tran, para una persona, la perola completa para servirte dos o tres platos. Y los filetes se salen de los platos grandes por los dos lados... pero sabiendo esto, la calidad es muy buena y el sabor estupendo.
Y lo de la gente, pues hay para todos los gustos. Quizá no sean tan abiertos y extrovertidos como los andaluces, pero son educados, amables, hablan cantando, vocalizan poco... pero en Andalucía tampoco se les entiende...

lunes, 18 de julio de 2011

Viajar culturiza: Roma

Ver Roma, documentarse sobre la Roma clásica (aunque sólo sea para entender parte de lo que se ve), tener un poco de imaginación (para imaginarse las ruinas en el suelo como edificios en tres dimensiones) y darse cuenta de todo lo que tenemos hoy que procede de ellos es la primera parte de pensar en "por qué no vamos a Roma".
Darse cuenta de grandes cosas que ya tenían los romanos y que en la actualidad hemos perdido (como los pasos de cebra elevados para que el agua de lluvia (y otras procedencias) corriera por el nivel inferior sin mojarse ni mancharse los peatones; saber que las alcantarillas ya existían entonces, y nosotros no hemos conseguido aún que funcionen cuando llueve y que no se atasquen; la importancia a los centros culturales (termas con biblioteca)...
 Me gusta viajar, pero no turismo de sol y playa u hotel con pulserita. Me gista viajar y aprender de ello, pero con una sonrisa, paseando, tomando un helado, haciendo fotos, riéndome, poniéndome en una sombra a comer unas galletas o un sandwich... para mí este es el mejor turismo. ¿Quién se apunta?

jueves, 9 de junio de 2011

Equipaje de cabina ¿cuál?

Por motivos que no vienen al caso, me encuentro en la tesitura de tener que comprar una maleta para este verano. Para evitar problemas, costes adicionales, nuevas pérdidas o roturas... he pensado que tenga las medidas para poderla llevar como equipaje de mano ("equipaje de cabina", según los técnicos).
El caso es que empiezas a mirar por internet en webs de maletas y mochilas. Y extraña ver que hay distintas medidas de lo que se denomina "medidas válidas para equipaje de mano en cabina".
Siguiente paso: entrar en distintas compañías aéreas a ver qué denominan ellas así, visto que el peso suele ser común: 10 kilos. Y aquí, en las medidas máximas comunes, es donde las cosas empiezan a complicarse más:
Todo el mundo se queja de las restricciones de Ryanair, por lo que empiezo por ella: 55x40x20
Por distintos motivos llego a AirEuropa, y me sorprende leer lo siguiente: 55x35x25
Easyjet tiene las mismas consideradas "generalmente aceptadas": 56x45x25
Spanair no se queda atrás con las medidas 50x40x25
La sorpresa llega al entrar en Iberia y ver que son las mismas de Ryanair y nadie dice nada.
En el mientras tanto has pasado por distintos blogs en los que cada uno dice una cosa, aporta unas medidas distintas, cuenta sus historias para no dormir en una u otra compañía, compara la situación con los pesos de los equipajes y las compañías que compensan pesos en caso de viajes en grupo y cuáles no...

Después de todo esto, se llega a una curiosa deducción: Las medidas mínimas aceptadas para todos los vuelos y que nadie te haga pagar por un centímetro de más en algún sitio es un limitado 50x35x20. Aunque ello haga que en cada una de las compañías te sobren centímetros por un sitio... pero a ver quién es el listo que se arriesga.
Cuando se empieza a buscar (de nuevo) equipajes que cumplan estas medidas y que, además, pesen poco la opción es casi nula.
- Decathlon: mochilas con el subtítulo de "apto como equipaje de cabina" que realmente mide 56x35x22...Y hay otras con medidas de 55x35x25 y 56x36x27, todas de 35L. Vamos mal, en los carritos medidores de Ryanair, Iberia, AirEuropa y Spanair no me van a dejar pasarla...
- IKEA: maleta de esas con puntitos. NEgra, poco original, pero sufridita y que si vale para llevar en la cabina da lo mismo... 52x40x20... uy, casi, casi... y ¿qué hago con esos 2cm?
- En www.maletasviaje.com hay distintas marcas, distintas opciones... pero o son demasiado pequeñas (36x34x19)... que tampoco es eso, de los 36 a los 50 hay suficiente espacio para muchas cosas (sobre todo en invierno que los jerseys ocupan mucho) y todas las demás superan en uno o dos centímetros alguna de las medidas.
Las más variadas son de la marca Gabol, así es que ahora falta ver dónde poder comprarla y el precio, pero esto es un trabajo que dejaré para otro día.